Renovación era el periódico que servía de órgano de las Juventudes Socialistas, los alevines del PSOE. En 1934 su director era Santiago Carrillo, hijo del histórico dirigente obrero Wescenlao Carrillo. Actualmente, las Juventudes Socialistas mantienen como referente a esta organización que existía durante la República, como un ejemplo a seguir. Ciertamente, esta organización lanzaba consignas a sus afiliados y simpatizantes que no eran democráticas, sino antidemocráticas, de lucha contra el régimen legal republicano. Curiosamente, estas consignas han sido olvidadas por la historiografía. El olvido tiene lógica porque el mensaje no se puede asumir por su gravedad y es mejor dejarlo oculto. En especial, porque en la actualidad la Memoria Histórica considera a estos personajes como «defensores de la libertad y de la democracia». A algún preboste de la historiografía marxista extremeña le he oído alguna vez que esto era pura literatura y que no tiene mayor importancia. Es normal que articulen este discurso, porque esto difícilmente casa con la imagen de moderadas y de democraticas que tratan de dar a estas organizaciones revolucionarias. En este periódico se publicó el decálogo del joven socialista, documento clave para entender el fin revolucionario de esta organización.
| Lista de asesinados firmada por Poncela en 1936 |
La redacción de Renovación estaba formada por Carrillo (director) y los redactores José Laín, Alfredo Cabello, Rafael Cuadrado, Leoncio Pérez, Cándido Pedrosa, Ángel de la Fuente, Federico Melchor e Isidro R. Mendieta. El jefe de redacción era Segundo Serrano Poncela, que en noviembre de 1936 era Delegado de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid. Serrano Poncela era el que firmaba los oficios de excarcelación de los presos que acto continuo eran asesinados. En el número editado por Renovación el 3 de marzo de 1934 se pueden encontrar las siguientes perlas: «Estamos en pie de guerra», una caricatura cuyo pie dice «¡También los obreros saben manejar las ametralladoras!», «Los obreros no esperan nada del Palacio Nacional, de las Cortes, de los republicanos; lo esperan todo de la revolución social, del Partido Socialista», «Los jóvenes socialistas deben prepararse para ser fuerzas de choque la de revolución», «Cuando nos dicen si queremos un Gobierno de izquierdas, la disolución de estas Cortes, la recuperación de nuestra anterior influencia, debemos contestar: Queremos la revolución y nada más que la revolución», o «La crisis actual es la crisis de la República democrática; la revolución no puede salir del Palacio de Oriente, sino de la calle; la solución de la crisis es la revolución social».






