Consiga un ejemplar de la segunda edición del libro "República y Guerra Civil en Monesterio"

jueves, 29 de septiembre de 2011

Un artículo de Moisés Domínguez: La historia de «Salero», el perro de la Legión que tomó Badajoz en 1936


Salero inmortalizado junto a Queipo de Llano y Antonio Castejón en Sevilla en 1936. Pinche sobre la imagen para ampliarla


La historia de la Guerra Civil ha sacado a la luz historias intrascendentes que maestros del cine como Berlanga (La Vaquilla) o la literatura Eslava Galán (La Mula) la han sabido enfocar de una manera tan genial que nos acercan al lado más humano incluso humorístico de lo que fue nuestro conflicto bélico. Pero si estos autores se han ocupado de esta parte de la historia poco se ha escrito sobre las mascotas que acompañaron al tercio durante la Guerra Civil. Quizás porque sus historias no interesen a nadie ni nadie llegara a recoger sus tristes o alegres vidas. Hoy sin embargo voy a recodar a unos de esos animales que acompañaron y fueron fieles escuderos de aquellos rudos hombres del tercio.
Cuando tan sólo tenía cuatro o cinco años ya correteaba por el barrio de Benzú (Ceuta) detrás de un jabato de la Legión que mordía más que un sabueso. Curioso ejercicio que en mi inocencia infantil me reportó no pocos revolcones y más de un capón a manos de la mujer del legionario que tenia adoptado en su casa a ese noble animal. Al ver años después aquel imponente guarro jabalí por la Castellana pensaba las barrabasadas y perrerías que este animal había sufrido a manos de ese niño manirroto. En fin, cual fue el destino final de ese guarro, la verdad lo desconozco, pero todos nos podemos imaginar donde fue a parar.
Muchas han sido las mascotas que han acompañado a esta unidad a lo largo de su historia macacos, arruís, osos, hasta una gallina dan fe de ello. Al estudiar la Guerra Civil en Badajoz me interesé por el animal que escolto a la IV Bandera en aquel caluroso verano de 1936. Para iniciar la investigación ton solo disponía de una foto donde junto al General Queipo de Llano y el Comandante Castejón, aparece un perro entre las tropas que están siendo revistadas en Sevilla a finales de julio de 1936 ¿Quién sería su dueño? ¿Cómo se llamaría el perro? ¿Qué historias arrastraría detrás de sus baldeados lomos?
Teniente Francisco Mármol Arrabal
Bien, después de varios años investigando he descubierto su nombre, su dueño y que fue de él. En 1938 un periodista de Soria llamado Marcelino Pérez Vallejo escribió un reportaje sobre la mascota del Teniente de la IV Bandera. Un «mil-leches» sin pedigrí que había nacido en 1932 en una chabola de Dar Riffien y que había sido adoptado por el Teniente de la 11ª Compañía Francisco Mármol Arrabal. A falta de mejor nombre y como era un garabito muy simpático y alegre le puso de nombre «Salero». En 1934 acompañó a su dueño en la Revolución de Asturias. El perro se aclimató bien a la travesía en barco y recorrió toda Asturias sin que «una sola bala le mojara la oreja». Salvó la vida y empezó a servir en el Tercio realizando «servicio de armas», llevando pequeños pertrechos o recuperando armas. Regresó al Marruecos español en compañía de su amo y desde entonces los soldados lo trataron como un compañero más.
El 17 de julio de 1936 estalla la Guerra Civil y el Teniente Mármol embarcará con su compañero en un trimotor Junker alemán que lo trasladará a Sevilla. El perro tampoco sufrió los efectos de la navegación aérea. El 3 de agosto de 1936 dueño y escudero partirán hacia la baja Extremadura participando en todos los hechos de armas. El perro prestó infinidad de servicios por ejemplo recuperando fusiles abandonados por el enemigo y llevando cantimploras a las trincheras. En la hoja de servicios del Teniente podemos leer: «Durante el mes de agosto asistió con su bandera a cuantos hechos de armas efectuaron en el avance desde Sevilla a Mérida sosteniendo diariamente combate con el enemigo siendo citado como muy distinguido en el parte de la operación del día 11 del citado mes de agosto por su decisión al cumplimentar las ordenes dadas al ser atacada la compañía por numeroso núcleo enemigo en la carretera, el cual fue rechazada briosamente cogiéndole 7 prisioneros, permitiendo con su actuación con este hecho el avance de su columna, continuo la victoriosa marcha con su Bandera, hasta conseguir la ocupación de la plaza fuerte de Badajoz, después de sostener sangriento combate con el enemigo el que es aniquilado por completa en un brioso ataque de su bandera al arma blanca, que entra la primea en dicha plaza por unas brechas que hizo en su muralla nuestra artillería en este día se hizo un gran numero de prisioneros y muertos al enemigo y se cogió un gran botín de guerra».
Placa del teniente Mármol
Destacando sobre todo el 14 de agosto en la toma de Badajoz donde Salero prestaría servicios muy valiosos pues cuando el Capitán de la 11ª Compañía de la IV Bandera, el Capitán Enrique Feliú Cardona fue herido en la brecha de la Trinidad el accidentalmente tomó el mando de la Compañía el teniente Francisco Mármol Arrabal y su perro le acompaño en el ataque. «Salero» tuvo suerte y ninguna bala rozo su lomo. Proseguió viaje hacia Toledo, Talavera hasta llegar a la Ciudad Universitaria. En las trincheras de la Universitaria encontrará muerte su dueño, fallecido el 17 de enero de 1937, en acción de guerra como la atestigua la placa conmemorativa que existía en su casa natal de Torredonjimeno. «Salero» quedó huérfano y desde entonces hasta su muerte perdió la alegría, vagando sin rumbo, rastreando, siguiendo una pista que jamás encontró. La nostalgia fue tal que murió de pena en Soria ese mismo año.