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jueves, 19 de agosto de 2010

El X aniversario del descubrimiento de la partida matrimonial de los padres del pintor Zurbarán (I parte): La intrahistoria del hallazgo (16 de agosto de 2000)

El 16 de agosto de 2000 descubrí, en un viejo libro de la Parroquia de Monesterio, la partida matrimonial de Luis de Zurbarán y de Isabel Márquez, padres de uno de los pintores más importantes del Barroco español: Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, 1598 - Madrid, 1664). En ese verano estuve recogiendo datos en el Archivo Parroquial, labor que también había realizado en el año anterior. Pero en esa ocasión se unió un hecho transversal que quizás precipitaron los acontecimientos. En esos días la Parroquia estaba cerrada al culto porque estaban pintando su interior. El cura párroco que la regía, don Antonio López Ortiz (ahora párroco de Arroyo de San Serván, esas son mis noticias), me había dado muchas facilidades, y más aún en esta circunstancia en la que iglesia estaba abierta a todas horas por los pintores. Iba por la mañana y por la tarde. El Archivo Parroquial de Monesterio tiene un buen fondo documental. Especialmente las series de matrimonios y bautismos están prácticamente completas desde que se ordenó su recogida por escrito por el Concilio de Trento.
En la tarde del 16 de agosto también me acerqué al Archivo Parroquial. Estuve viendo varios libros, entre ellos, el primer libro de matrimonios, que comenzaba en 1573 y llegaba hasta 1600 poco más o menos. Este libro estaba afectado por una antigua gotera que había causado desperfectos en las primeras sesenta páginas. Muchas de ellas estaban literalmente descompuestas y se quedaban en las manos. La calidad del papel y su grosor habían permitido la conservación in extremis. Con cuidado fui avanzado mientras tomaba los datos que me interesaban en mi libreta. Al pasar al folio 57 llegó mi sorpresa porque leí el apellido de uno de los desposados en el margen: «Zurbarán». Ese folio tenía las huellas de la gotera, pero estaba entera. Creí en un principio que había leído mal el apellido, porque aún no dominaba muy bien el arte de leer la letra antigua. Me di cuenta que era lo que había leído desde un principio:
«Luis de Zurbarán. Isabel Márquez. Velados. En la villa de Monesterio a diez días del mes de enero de mil e quinientos y ochenta y ocho años, ante mí Alonso López Teniente de Cura, contraxeron matrimonio por palabras de presente aviendo precedido las moniciones que derecho manda, conforme el Concilio de Trento, Luis de Zurbarán, hijo de Agustín de Zurbarán y de Isabel de Valdés, vecinos de la villa de Fuente de Cantos; [e] Isabel Márquez, hija de Andrés Guerra y de Catalina Gómez su mujer, vecinos de esta villa de Monesterio, estando a la puerta de la Iglesia Mayor testigos Joan García, Joan López Trejo, Alonso Martín, Joan López y otras personas y lo firmé ffº ut supra. Alonso López clérigo».
En diciembre de 1999 había instalada una feria del libro en la calle Templarios. Eran libreros ambulantes que vendían libros a bajo coste por estar descatalogados o por ser de segunda mano. En uno de los escaparates vendían la Gran Enciclopedia Extremeña. Estaba a muy buen precio porque eran los ejemplares que habían servido de muestrario y tenía apariencia de estar usada. Como vi que era una oportunidad, la compré por 20.000 pesetas. Conocía esta obra por estar en la Biblioteca del Instituto, y porque me gustaba leerla al corrillo, como si fuera un libro, porque era, y es, muy interesante. Por la Enciclopedia Extremeña sabía que los padres del pintor Zurbarán eran Luis de Zurbarán e Isabel Márquez.
Leída la partida, con un poco de dificultad y emocionado por el descubrimiento, intenté sacar una primera transcripción porque estaba convencido de que era un documento excepcional. Poco a poco se iban agolpando los datos, datos no conocidos, todos interesantes. Isabel Márquez es de Monesterio. Aparecen los nombres de los abuelos del pintor. Los partenos, Agustín de Zurbarán e Isabel de Valdés, y los maternos, Andrés Guerra y Catalina Gómez. La fecha del enlace era el 5 de enero de 1588. Terminada la transcripción, coloqué el libro en su sitio y me despedí de los pintores (uno de ellos ahora es profesor de Educación Secundaria y concejal).
No sabía qué hacer ni a quién preguntar o comunicar este hallazgo. Al llegar a casa cogí el último tomo de la Gran Enciclopedia Extremeña. Busqué la voz «Zurbarán» y allí aparecía que los padres de Zurbarán eran Luis de Zurbarán e Isabel Márquez. De pronto se me ocurrió hacer una consulta a la persona que se ocurría que podía orientarme y por supuesto saber algo. Era Felipe Lorenzana, de Fuente de Cantos, profesor de Historia y excelente modernista. Cogí su tarjeta y me fui a la cabina telefónica situada en el centro del parque de Ramón y Cajal al lado de mi casa. Le llamé. Lo primero que le pregunté es si en Fuente de Cantos se sabía algo sobre la partida matrimonial de los padres de Zurbarán. Felipe Lorenzana había coordinado hacía dos años, en 1998, un libro sobre el pintor editado por el Ayuntamiento de Fuente de Cantos titulado Francisco de Zurbarán (1598 - 1998), su tiempo, su obra, su tierra. Me contestó que no sabía nada de este asunto. Le dije que había encontrado una partida matrimonial que podía ser la de los padres de Zurbarán. Le leí la transcripción de la libreta. Fue la primera persona que a la que comuniqué el hallazgo. En el prólogo de mi libro Estudios sobre la Baja Extremadura, Felipe Lorenzana dice lo siguiente:
Al verano siguiente, Antonio me alertaba de su primer hallazgo trascendente en los archivos: Había localizado, en el libro de casados nº 1 del Archivo de la Parroquia de San Pedro Apóstol de Monesterio, que acabábamos de reorganizar e inventariar, el asiento del matrimonio entre Luis de Zurbarán e Isabel Márquez, celebrado en 1588; tirando del hilo, y con un mínimo asesoramiento por nuestra parte, fue capaz de reconstruir la genealogía materna del pintor de Fuente de Cantos, una de las grandes incógnitas de su biografía. A fin de proporcionarle el foro adecuado para que expusiera los resultados de su investigación, asumimos el riesgo de invitar al Niño, apelativo cariñoso con el que aún le conocemos, a participar, con sus diecinueve años, en la I Jornada de Historia de Llerena, celebrada en octubre de 2000. Se trata del trabajo que abre, con notorio acierto, este libro, y fue el bautismo de fuego de Antonio en los congresos científicos. No ha faltado desde entonces a ninguna convocatoria de las sucesivas jornadas llerenenses, organizadas por la Sociedad Extremeña de Historia, y también es habitual hallarle año tras año en las otras jornadas de historia que se celebran periódicamente en tierras extremeñas, cada vez más prolíficas en tal sentido, para sorpresa de propios y sobre todo de extraños.
La segunda persona que lo supo fue mi padre. Cuando llegué a casa no estaba, y hasta que llegó no lo supo. Como estaba cerrada la iglesia porque estaba siendo pintada, la misa la hacían en la Ermita de Tentudía. Antes de empezar, me acompañó mi padre a ese templo para buscar al párroco. Le comuniqué también el hallazgo. El cuarto en conocer la noticia fue Victoriano Contreras Barragán. En aquélla época, el corresponsal del Hoy estaba más receptivo, y también supo la noticia. En las instalaciones de Radio Monesterio estaba haciendo las prácticas Rocío Gavira Rivero, que actualmente conduce el Telediario de Canal Extremadura TV en los fines de semana. Ella preparó la crónica que salió en la emisora. También salió la noticia en el diario Hoy en su edición del 19 de agosto de 2000.
Felipe Lorenzana, siempre procurándome el bien, me propuso que el hallazgo lo presentara en la primera edición de la Jornada de Historia de Llerena (hoy conocidas como Jornadas de Historia en Llerena). Me envió algunos artículos que podían interesar y me dijo quien podía tener en Monesterio el libro que él coordinó. La pequeña clarificó algunas incógnitas del entorno familiar del pintor Zurbarán. Se completó por fin su árbol genealógico. En otra edición de las Jornadas de Historia en Llerena completé lo que faltaba por conocer. En Monesterio, la noticia fue acogida con indiferencia por las autoridades de entonces, tan sectarias o más como las actuales. Por los vecinos eran enhorabuenas y felicitaciones. Me acuerdo de una en particular, la de Gabino Garrote Naranjo, el cual se acercó incluso a mi casa. Del asunto éste lo único que no es desvelado todavía es quienes son los descendientes actuales de la familia de Isabel Márquez en Monesterio. Sólo a uno de ellos se lo he comunicado: A Eduardo Naranjo.
Apéndice documental:
La aparición de datos sobre la familia materna del pintor Francisco de Zurbarán, por A. M. Barragán-Lancharro.