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lunes, 2 de marzo de 2009

Una muestra de la persecución de la Iglesia Católica en Monesterio durante la II República

Nada más proclamada la II República comenzó en España lo que algunos autores han calificado como la gran persecución de la Iglesia Católica desde el emperador romano Diocleciano. Una persecución que iba desde la quema de iglesias, conventos o instituciones religiosas (educativas, profesionales o bibliotecas), el asesinato e incluso de medidas político-administrativas. En los pueblos pronto las autoridades afectas a la «Conjunción Republicano-Socialista», lejos de dedicarse a la solución de los problemas más acuciantes de la época, especialmente el paro y el hambre, intentaban por todos los medios crear problemas donde no los había. En Monesterio no se quedaron atrás, y pronto se tomaron medidas para intentar reconducir las «conciencias» y por supuesto estaba dirigido a suprimir las tradiciones. En marzo de 1932 el Alcalde de Monesterio, Elías Torres Lorenzo comenzó una cruzada personal contra el párroco, Rafael Trujillo de la Gala. Primero prohibió la procesión del Viernes Santo y después le impidió que acompañara revestido y con cruz alzada los féretros durante los entierros. Claro está que el párroco invocó las supuestas libertades plasmadas en la Constitución de 1931, lo que consideró el propio Alcalde como una provocación. Provocación que hizo que el propio Alcalde comenzara a redactar un escrito de su puño y letra dirigido al Comandante del Puesto de la Guardia Civil para que detuviera al Párroco. Es curioso que la orden la hacía suplantando y mencionando en vano al «Gobierno de la República», hecho de tamaña gravedad que supuso que reconsidera su decisión y al final no envió su orden. Comenzaba así el escrito: «En nombre del Gobierno de la República y ante la habierta [sic] del Sr. Cura Regente de…». Esta es la añorada libertad y la añorada democracia que algunos tratan de recuperar. Pues aquí se recuperan los testimonios y los documentos más oscuros, y los que tratan de ocultar sobre ese periodo execrable que fue la II República.