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jueves, 26 de febrero de 2009

La última firma de Francisco de Zurbarán


El 20 de abril de 1950 la investigadora María Luisa Caturla anunciaba en una conferencia pronunciada en el Consejo de Investigaciones Científicas de Madrid la localización del testamento de Francisco de Zurbarán. Hasta ese momento no se sabía la fecha exacta de su muerte y se creía que había fallecido en 1662. El documento, depositado en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid es de excepcional importancia por ser depositario de la última voluntad del pintor, así como que es rico en datos y en detalles. Realizó el testamento en el lecho de muerte, el 26 de agosto de 1664 (cuando residía en Madrid) invocando al Santísimo Sacramento y a la Inmaculada Concepción para decir a continuación que «sepase como yo Francisco de Zurbarán, natural de Fuente de Cantos, en Extremadura, residente en ésta de Madrid…». A finales de agosto su viuda, Leonor de Tordera, acudió a un notario para confeccionar un inventario sobre los enseres del pintor. Allí declaró que había fallecido el miércoles 27 de agosto de 1664. Zurbarán había nacido en Fuente de Cantos en 1598. Diez años antes, sus padres, Luis de Zurbarán e Isabel Márquez se habían casado en Monesterio, partida que hallé en el Archivo Parroquial de Monesterio en agosto de 2000. Llama la atención como la firma que plasmó Zurbarán en su testamento muestra la decadencia causada por la enfermedad, nada que ver cuando gozaba de salud, como muestra esta otra que data de 1634. Zurbarán dispuso en su testamento que su cadáver fuese inhumado en la Iglesia de los Recoletos Agustinos Descalzos de Madrid, edificio en cuyo solar se levantó en el siglo XIX la Biblioteca Nacional.