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martes, 9 de diciembre de 2008

La inauguración de la placa de Antonio Lancharro Reyes, Guardia Civil asesinado por ETA






Hace unos días se cumplía el treinta aniversario de la aprobación en referéndum de la Constitución Española. En Monesterio hace muchísimos años que no se hace ningún acto conmemorativo. Habría que remontarse a los primeros años de la Democracia cuando sí se hacía. Sin embargo, el acto que tuvo lugar el domingo, 7, sí puede ser un buen gesto de celebración. Se hacía un homenaje a un asesinado por la banda terrorista ETA, hijo del pueblo, Antonio Lancharro Reyes, guardia civil. El acto criminal que segó su vida tuvo lugar en Madrid el 14 de julio de 1986. Ordenó el atentando que hizo volar el autobús que conducía a los guardias a la Academia un asesino múltiple que apenas ha cumplido ocho meses por muerte, en total 20 años.
En el pleno de 29 de abril de 2005 se aprobó elevar una calle en la localidad a Antonio Lancharro Reyes y el pasado domingo se ha inaugurado la placa en presencia de autoridades, familiares, vecinos y amigos. Inauguración que aunque pudiera ser considerada deslucida por la llovizna, pero en absoluto no lo fue. Entre paraguas y un profundo silencio y unas palabras de las autoridades y de un representante de la familia, se corrió la bandera extremeña que ocultaba la placa. Atronadores aplausos. Se ha ganado una batalla al olvido. Habló su hermana, Manuela Lancharro Reyes, directivo de la Asociación de Víctimas de Terrorismo. La emoción a flor de piel y las lágrimas que brotaron a recordar a su hermano asesinado, impresión que también se trasladó a sus padres, hermanos y todos los allí presentes.
Han pasado 22 años del atentado de la Plaza de la República Dominicana donde murieron muchas personas. Todo ha cambiado, pero algunas cosas no, porque todavía siguen algunos alentando el terrorismo, que es sin duda, la propaganda por el acto criminal. Pero una parte de la lucha contra el terrorismo es el homenaje a los caídos. Ciertamente las nuevas generaciones de Monesterio no sabían nada sobre Antonio Lancharro Reyes. Eso seguro. Principalmente ha sido por la dejadez e insensibilidad de las autoridades locales del pasado que no supieron reaccionar a tiempo para remediar esta injusticia. La placa será ahora un buen motivo para mover a la curiosidad, de preguntar quién fue o por qué murió.


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