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viernes, 5 de diciembre de 2008

Cuando en Extremadura había revolucionarios románticos: La Vicalvarada de 1854

En la España del S. XIX fueron frecuentes las asonadas y los movimientos militares de diversa tendencia. Uno de los más destacados fue «La Vicalvarada», revolución civil y militar que se inició en el Cuartel de Vicálvaro, en Madrid. Durante los meses de junio y julio de 1854 hubo en la nación diversos desórdenes. Los insurrectos se dieron a conocer mediante el conocido Manifiesto de Manzanares, redactado por Antonio Cánovas del Castillo. Claro, este movimiento insurreccional era de izquierdas. Decía:

«Españoles: La entusiasta acogida que va encontrando en los pueblos el Ejército liberal; el esfuerzo de los soldados que le componen, tan heroicamente mostrado en los campos de Vicálvaro; el aplauso con que en todas partes ha sido recibida la noticia de nuestro patriótico alzamiento, aseguran desde ahora el triunfo de la libertad y de las leyes que hemos jurado defender.
«Dentro de pocos días, la mayor parte de las provincias habrá sacudido el yugo de los tiranos; el Ejército entero habrá venido a ponerse bajo nuestras banderas, que son las leales; la nación disfrutará los beneficios del régimen representativo, por el cual ha derramado hasta ahora tanta sangre inútil y ha soportado tan costosos sacrificios. Día es, pues, de decir lo que estamos resueltos a hacer en el de la victoria.
«Nosotros queremos la conservación del trono, pero sin camarilla que lo deshonre; queremos la práctica rigurosa de las leyes fundamentales, mejorándolas, sobre todo la electoral y la de imprenta; queremos la rebaja de los impuestos, fundada en una estricta economía; queremos que se respeten en los empleos militares y civiles la antigüedad y los merecimientos; queremos arrancar los pueblos a la centralización que los devora, dándoles la independencia local necesaria para que conserven y aumenten sus intereses propios, y como garantía de todo esto queremos y plantearemos, bajo sólidas bases, la Milicia Nacional. Tales son nuestros intentos, que expresamos francamente, sin imponerlos por eso a la nación.
«Las Juntas de gobierno que deben irse constituyendo en las provincias libres; las Cortes generales que luego se reúnan; la misma nación, en fin, fijará las bases definitivas de la regeneración liberal a que aspiramos. Nosotros tenemos consagradas a la voluntad nacional nuestras espadas, y no las envainaremos hasta que ella esté cumplida.
«Cuartel general de Manzanares, a 6 de julio de 1854. El general en jefe del Ejército constitucional, Leopoldo O'Donnell, conde de Lucena».

En todo el país se formaron juntas de gobierno, e Isabel II llamó como Presidente del Gobierno al veterano Duque de la Victoria, Baldomero Espartero, iniciándose el llamado «Bienio Progresista». Era una reacción contra la Constitución de 1845 y se aspiraba a la puesta en vigencia de la de 1837. De imposible vigencia, las Cortes Constituyentes prepararon un texto nuevo, pero que no se promulgó. Esa Carta Magna ha pasado a la Historia como la «Non nata», o no nacida o no promulgada. En Badajoz, una Junta de Gobierno se hizo del mando de la provincia, se producía el 19 de julio de 1854. Se dio a conocer a través de un manifiesto publicado en el Boletín Oficial Badajoz del 21 de julio de 1854 que decía lo siguiente:

«Estremeños: ¡Viva la Constitución!
«Vuestra capital está pronunciada contra el Gobierno de Madrid: Ha recogido el guante que con escándalo arrojarán al país esos hijos espurios de la noble España. La valiente guarnición ha fraternizado con el pueblo, y el benemérito General Gobernador de la Plaza, obedeciendo a los generosos impulsos de su corazón se ha puesto también del lado de nosotros.
«Estremeños: Se inaugura una revolución digna de vosotros: La bandera es libertad, moralidad y Milicia Nacional con garantía del orden.
«Los hombres que por el voto público hemos sido llamados a dirigir esta revolución somos bien conocidos de vosotros, y la confianza que en nosotros deposita el pueblo no será defraudada.
«Estremeños: Unión y el triunfo es nuestro.
«Badajoz, 19 de julio de 1854. Presidente, General Trillo. Vicepresidente, Gabriel Suárez. Vocales, José Carbonell y Carbonell, José María López, José Codes, Juan Landa. Vocal Secretario, Carlos Botello del Castillo».