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lunes, 26 de mayo de 2008

La destrucción de las sedes de Izquierda Republicana y de Unión Republicana de Monesterio el 19 de julio de 1936



Un autor autóctono -que hace de escribiente o de historiador con muy poca pericia- ha afirmado -como si fuera una gran autoridad en la materia- lo siguiente en la Revista de la Romería de este año: «El día 4 de agosto, Asensio, al mando de la tropa formada por moros y regulares, entra en Monesterio, nombrándose a continuación una comisión gestora en el Ayuntamiento. A partir de ese momento comienza una terrible represión que tiene como objetivo eliminar a todas las personas relacionadas con el régimen republicano». Nadie niega la represión, pero asertos de este calibre sólo se les ocurre a personajes indocumentados, y sobre todo si no conocen bien las fuentes disponibles sobre la propia localidad de la que hablan.
Efectivamente, quienes tenían primeramente el «objetivo de eliminar a todas las personas relacionadas con el régimen republicano» eran los que este personaje peculiar supone que al final se eliminaron. Me explico, desde meses anteriores al comienzo de la Guerra Civil los «guardias rojos» de Monesterio (así aparecen en esos documentos de junio de 1936) se dedicaron a atacar a los directivos de Izquierda Republicana y de Unión Republicana de este pueblo. Agresiones personales con arma blanca, palizas varias y ataques a las sedes también (destrucción de los letreros). Hay que recordar que los dirigentes nacionales de esos partidos eran Manuel Azaña (Presidente de la República) y Diego Martínez Barrio (Presidente de las Cortes) respectivamente.
El 19 de julio de 1936 no sólo se incendió la iglesia parroquial de Monesterio, la puerta de la casa de Santiago Blanco, otra vivienda de la calle Templarios o daños en otra que estaba en la Plaza del Mercado, sino que se asaltaron las sedes de Izquierda Republicana y de Unión Republicana. Éstas últimas fueron incendiadas y destruidas por completo. Entiendo que este señor haya estado equivocado toda su vida, y aunque parezca paradójico, los primeros que quisieron borrar de raíz la memoria de los republicanos, fueron quienes son supuestos por él como «republicanos». Quizás no lo eran, sino que eran otra cosa. Para saber que eran realmente es esclarecedor el fragmento de una carta enviada al Presidente de las Cortes el 20 de junio de 1936 por el Secretario local de Unión Republicana y que se puede consultar el final de la misma aquí.
En este documento -que fue recuperado con otros más en Valencia a finales de la Guerra Civil- se afirma que la situación de los militantes de Unión Republicana de Monesterio «se hace imposible por un momento más», y que «ponen en peligro sus vidas constantemente». Pero lo importante del mismo es la parte primera en donde se relacionan los casos concretos de palizas y agresiones. Además, se denunció al Presidente de las Cortes de la República que aún existía «gran entusiasmo por los ideales del Partido», «a pesar de las constantes amenazas de que son objeto para que abandonen nuestra organización e ingresen en la casa del pueblo». Se pedía encarecidamente a Diego Martínez Barrio que «corte este estado de cosas que suceden en Monesterio a nuestros afiliados». Muchos de éstos fueron «detenidos» en los Grupos Escolares por tener «gran entusiasmo por los ideales del Partido», es decir, de Unión Republicana. Esta frase contenida en ese documento de junio de 1936 desmiente otra peregrina afirmación de este pseudohistoriador. Según éste, la razón de la «detención» era para «evitar que pudieran adherirse al golpe militar protagonizado por el General Francisco Franco y prestaran su apoyo a éste».
Para más pesar de este señor intruso en una labor que no le corresponde -que ha vivido engañado toda su vida como se deduce de sus exhalaciones-, los Presidentes locales de Unión Republicana y del Partido Republicano Radical fueron nombrados por el Teniente Coronel Asensio vocales de la Comisión Gestora en la tarde del 4 de agosto. Incluso el Presidente local de Izquierda Republicana fue en los años 40 guarda rural de la Hermandad Sindical, y posteriormente guardia municipal hasta su fallecimiento en 1962. Aunque todos estos datos (con las fuentes referenciadas) saldrán a la luz próximamente en el libro del que soy autor, no tengo esperanzas de cambiarle el chip a este personaje tan equivocado y desorientado. La sede de Unión Republicana estaba en la calle Largo Caballero número 9, junto a la de Izquierda Republicana. Ahí en el libro se desvela que casas se corresponden actualmente.