lunes 23 de noviembre de 2009

Historia comparada: La destrucción de los centros republicanos de Monesterio y el del Partido Republicano Radical de Madrid en 1936


El 19 de julio de 1936, los socialistas prendieron fuego a las sedes de los Partidos republicanos de Monesterio, es decir, Izquierda Republicana y Unión Republicana. Partidos que formaban parte del Frente Popular. En ese mismo día también fue destruida la Parroquia de San Pedro. Este asunto ha sido desvelado en mi libro, porque por ejemplo, Francisco Espinosa Maestre, que ha dispuesto también de las fuentes que informaban sobre este asunto, se ha negado a reconocer este hecho y lo ha ocultado como ya he puesto de manifiesto. Pero en consonancia con lo ocurrido en Monesterio, es curiosa la similitud que existe con lo ocurrido en Madrid el 22 de julio de 1936. Entre los desmanes que ocurrieron en esos días en la capital de España se registró la sede del Partido Republicano Radical, situada en la Calle Preciados con esquina a Puerta del Sol. Para sustentar esto se dispone de una breve noticia que apareció en el diario La Voz del 22 de julio de 1936. Periódico que abría la edición con este titular: “Los rebeldes en desbandada”, hecho que no se correspondía con la realidad, y que hacía suponer una contradicción: Si estaba controlada la sublevación, ¿Qué razón de ser tenían las milicias en la supuesta “defensa” de la República?

De vuelta con la destrucción de la sede del Partido Republicano Radical de Madrid llama la atención unos extremos que se deducen de la lectura de la noticia. En la fachada estaba la bandera nacional, es decir la tricolor, y que un grupo (“incontrolado” según la historiografía marxista) entraron en el local a retirar los emblemas nacionales y de camino el letrero que anunciaba la denominación la agrupación política: “Partido Republicano Radical”. Pero es que este rótulo fue sustituido por el “UHP”, lema de la revolución proletaria. Pero es que los incontrolados, a continuación, arrojaron la documentación y los muebles a la calle, donde fueron quemados. Exactamente igual a lo que ocurrió en Monesterio dos días antes, con la diferencia de que los letreros de las sedes de Unión Republicana e Izquierda Republicana quedaron ahumados. Pasadas dos semanas, en el contexto de la ocupación de Monesterio por Teniente Coronel Carlos Asensio Cabanillas, uno de los periodistas que venía en la Columna, Manuel Sánchez del Arco, advirtió estos hechos. Esto abre otra cuestión, cuando algunos partidos y sindicatos actuales como el PSOE, PCE, UGT, etc., para tapar las trampas reclaman el “patrimonio histórico” (es decir, dinero contante y sonante), siempre sacan el asunto de las sedes incautadas por el régimen de Franco, pero ocultan que ellos también incautaron bienes particulares e incluso destruyeron las sedes y los enseres de los partidos contrarios, daba igual que fueran republicanos o no. Es que no es cuestión baladí, pues si se pusieran en una balanza lo incautado a estos entes y lo que incautaron y destruyeron en menos de tres años es posible que tuvieran que pagar.

viernes 20 de noviembre de 2009

Unas reflexiones que son dignas de leer


Mi amigo don Francisco Pilo ha escrito un artículo muy interesante acerca de la concesión del Premio Arturo Barea en su edición de 2009, premio convocado por la Diputación de Badajoz en su blog. Es impresionante el análisis que hace de una entrevista realizada al galardonado, análisis que deja, permítanme la expresión, con el culo al aire al agraciado, un tal Ángel Olmedo Alonso. Yo mismo opté a ese premio, y públicamente en 2007 y el Jurado se lució distinguiendo como mejor una obrita cuyo autor había plagiado a un alumno. Pero es que yo mismo metí en un lío a dos miembros del jurado, Julián Chaves Palacios y Juan García Pérez, profesor y catedrático de Historia de la UEx respectivamente. Lío porque estos dos señores me evaluaron dos veces, una vez en el premio como vocales del jurado y la otra como miembros del Tribunal de Grado constituido en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Extremadura. No se entiende cómo evaluaron el mismo trabajo de forma diferente a simple vista. Pero sí se entiende si añado la frase dicha por el catedrático Juan García Pérez en ese acto académico: «Porque un determinado enfoque historiográfico no encaja». Precisamente una semana antes de hacerse público el fallo del jurado el catedrático Fernando Sánchez Marroyo me dijo en Fuente de Cantos: «Personas de dignísima responsabilidad lo han leído y han reconocido que es el mejor trabajo, que está muy hecho, pero es políticamente incorrecto. Tú esto lo has oído y no se hable más». Pero no voy a hablar más de este asunto por el momento, sólo recomiendo que echen un vistazo al artículo de don Francisco Pilo sobre el particular pinchando en este enlace.

jueves 19 de noviembre de 2009

XXXIV aniversario de la muerte de Franco: El impacto en Extremadura


En la pasada Jornada de Historia de Cáceres (abril de 2009) presenté la comunicación titulada «20 de noviembre de 1975: El impacto de la muerte de Franco en Extremadura». A continuación expongo el resumen que leí en esa ocasión, ya que la comunicación es más extensa. El 20 de noviembre de 1975 no es una fecha más en el calendario de la Historia de España, sino que es una de las más destacadas. Con la proclamación a continuación del Rey Juan Carlos I se abría el camino a la democracia mediante una fórmula de continuidad histórica, no de ruptura: De la "Ley a la Ley" como fue definido por uno de los ideólogos de la Transición como fue Torcuato Fernández Miranda. Hay que decir una cosa y que es peculiar para el proceso político español: Fueron los propios vencedores de la Guerra Civil los que impulsaron la reforma política que concluyó con esta democracia. Ahora la progresía de salón da a entender que la totalidad de la España de 1975 era antifranquista. Los documentos gráficos dan a entender otra cosa, pues los funerales fueron extraordinariamente concurridos. Además estas imágenes también destruyen una presunción extendida por nuestra progresía regional. Es la que afirma que antes de la llegada de los socialistas al poder autonómico de 1983 no había nada en Extremadura. Los testimonios gráficos demuestran que existían hombres y mujeres por esta tierra y también ciudades y pueblos. Del asunto este existe una entrada anterior, en la que destaqué como los gitanos de Badajoz se organizaron para hacer un homenaje a Franco. Pero también es interesante este editorial que publicó el diario Hoy el 21 de noviembre de 1975.





«20 de noviembre de 1975: El impacto de la muerte de Franco en Extremadura»



Sin duda alguna, la fecha del 20 de noviembre de 1975 es clave en la Historia de España por ser la del fallecimiento del General Francisco Franco, Jefe del Estado desde el 1 de octubre de 1936. Evidentemente, a tenor de los testimonios expresados en la prensa extremeña de ese mes de octubre, la gravedad de su enfermedad hacía presagiar su inminente desaparición y con ella se abría también un futuro incierto acerca de la perduración de las instituciones y de la forma política del país. El diario Hoy sacó en la jornada del 20 de noviembre de 1975 una edición especial en el que se hacía un sondeo sobre la opinión sobre los hechos a las principales autoridades políticas en las primeras horas de la mañana. También lo hizo el diario decano de la región, el Extremadura.
Así, el Gobernador Civil de Badajoz, José Zurrón Rodríguez, recibió un télex a las 4,47 de la mañana del Vicepresidente 1º y Ministro de la Gobernación, José García Hernández. A primera hora de la mañana tuvo conocimiento de la noticia el Alcalde en funciones de Badajoz, Juan Salas Terrón, por la radio y «después me era comunicada por el Gobierno Civil». El Presidente de la Diputación Provincial, Manuel Romero Cuerda fue informado por los periodistas que le tomaron declaración (Hoy, edición especial, 20 de noviembre de 1975).
Los ciudadanos de la capital, según expresó el Hoy del 20 de noviembre, conocieron la noticia a través de la radio: «Muchos pacenses se habían enterado de la noticia porque, nada más levantarse habían puesto la radio a la espera de un desenlace que se juzgaba ya inevitable. Pero fueron muchos también los que salieron a la calle, como todos los días, para dirigirse al trabajo y muchos estudiantes que se dirigían a sus clases habituales. Los comentarios de los que ya estaban enterados, la bandera a media asta en los edificios públicos, hicieron que la noticia corriera rápidamente por todo Badajoz». (Hoy, edición especial, 20 de noviembre de 1975).
En ese 20 de noviembre tenía que celebrar sesión plenaria la Diputación Provincial de Badajoz, pero fue suspendida. El Presidente y algunos Diputados visitaron al Gobernador para expresar el sentimiento de la Corporación Provincial. En las primeras horas de la mañana se celebraron las primeras misas en sufragio del alma del Jefe del Estado en la capital pacense. A las seis y media se celebró la prevista por el «Día de los caídos» y además por Franco, en la Parroquia de la Concepción, organizada por la Delegación Provincial de Juventud.
A las once de la mañana del 20 de noviembre se celebró otra misa funeral, organizada por la Jefatura Provincial del Movimiento en sufragio de José Antonio Primo de Rivera y de Francisco Franco en la Santa Iglesia Catedral de Badajoz. Estuvo oficiada por el Vicario General de la Diócesis, Aquilino Camacho, que sustituía al Obispo que estaba internado en un hospital, y auxiliado por Ildefonso Jiménez y José García Fernández. Entre las principales autoridades civiles presentes estaban el Gobernador, el Presidente de la Audiencia Provincial, el Fiscal Jefe de la misma, el Alcalde, el Subjefe Provincial del Movimiento, entre otros. El estamento militar estaba simbolizado por el Coronel Camacho (en representación del Gobernador Militar que estaba ausente), el Coronel de la Guardia Civil y el Coronel del Sector Aéreo. Terminado el funeral fueron colocadas coronas de flores en el conocido como «muro de José Antonio» en la Plaza de España.
Por el Gobierno Civil de Badajoz comenzaron a desfilar durante toda la mañana diferentes comisiones para dar cuenta del sentimiento de pesar. Destacaron las del Consejo Provincial del Movimiento, Ayuntamiento de Badajoz y Delegación Provincial de Trabajo. «El Gobernador habló a todas ellas destacando el cariño que el Caudillo sentía hacia esta provincia, que siempre le demostró una profunda lealtad e identificación total». Además, según el Hoy del 21 de noviembre «millares de telegramas procedentes de toda la provincia se recibieron en el Gobierno Civil».

En esa mañana también fueron instaladas mesas con pliegos de firmas tanto en el Palacio Municipal como en el Gobierno Civil de Badajoz, en las que «desfilaron numerosas personas para hacer constar en los mismos sus sentimientos de dolor. Muchos escribieron frases mostrando el agradecimiento y el cariño que sentían por Francisco Franco». Asimismo, José Zurrón Rodríguez envió telegramas de condolencia a la viuda del Jefe del Estado, a Juan Carlos de Borbón, y a los Presidentes del Consejo de Regencia, Consejo Nacional del Movimiento, del Reino, así como a los Ministros.
Sin embargo, paralelamente a la iniciativa oficial, los ciudadanos pacenses también exteriorizaron espontáneamente muestras de pesar. El Hoy del 21 de noviembre de 1975 decía: «Casi antes de que las medidas oficiales al respecto se pusieran en práctica, Badajoz vivió ayer, desde primeras horas de la mañana, un auténtico luto popular. Desde muy temprano, la gente en la calle, los rostros serios expresaban el sentimiento popular ante la noticia de la muerte de Franco». Es más, el diario Hoy en esa edición describió en una crónica de José María Pagador cómo se llevó a cabo una iniciativa de homenaje popular al Jefe de Estado fallecido:
«Y el luto nacional se ha manifestado en Badajoz de una manera espontánea, casi insólita. Del pueblo más pueblo, de la gente más sencilla, partió ayer una iniciativa que suponemos casi única en el país, y que constituye el primer acto religioso celebrado en Badajoz en memoria de Franco si exceptuamos el funeral de la mañana en la Catedral que, como todos los años venía con otra significación. Porque un grupo de gitanos y vecinos de la Plaza Alta, al conocer la noticia de la muerte de Franco desistieron de instalar sus puestos de venta en aquella plaza, típico lugar pacense, recaudaron aquellas gentes humildes, más de 5.000 pesetas.

«Uno de los gitanos las entregó a uno de los presentes, con el encargo de que fuera a comprar una corona de flores “la más grande que haya”. Y efectivamente, una gran corona de claveles rojos y amarillos, los colores de la bandera nacional, llegó enseguida a la Plaza Alta. En las escalinatas de acceso al antiguo mercado, los gitanos y los vecinos de la plaza instalaron una especie de monumento funerario en memoria de Franco, con un retrato que les habían facilitado en la Inspección de la Policía Municipal. Flores, macetas, paños, tapices, todo apareció en un abrir y cerrar de ojos para adornar aquel humilde monumento popular que los más sencillos de Badajoz levantaban a la memoria de Franco.

«Pero no conformes con esto los gitanos, decidieron que allí había que celebrar una misa, un funeral por el alma de Franco. Y se pusieron en movimiento. Visitas al Alcalde y al Gobernador Civil, llamadas al Vicario y al Obispo, hasta que lograron el permiso.
«Por la tarde, a las cinco y media, tuvo lugar la misa en a Plaza Alta, una misa a la que asistió la gente más sencilla de la ciudad. Las autoridades, que habían entendido el gesto, la espontaneidad y la sinceridad del gesto, participaron en el acto. El Gobernador Civil y las autoridades locales se sumaron, también espontáneamente, a este acto que no estaba previsto. Al final de la misa en la plaza, llena de gente, los gitanos gritaron “gloria a Franco”».

En la madrugada del 20 al 21 de noviembre custodió el monumento funerario de la Plaza Alta de Badajoz la Policía Municipal. Los gitanos, además, contrataron a dos vigilantes para que también ampararan el catafalco improvisado. Un gitano apellidado Cabrera pasó toda la noche en el mismo voluntariamente para encender las velas que se apagaban. Numerosos ciudadanos acudieron a visitar el monumento. Por iniciativa de los propietarios de los puestos de venta de la Plaza Alta secundaron el luto no abriendo los mismos, unos cuarenta, calculándose que desde el miércoles hasta el domingo dejaron de ganar unas 75.000 pesetas. Además, Valentín Salazar Vargas tomó el encargo de los gitanos de Badajoz para visitar la capilla ardiente del Jefe del Estado en el Palacio Real (Hoy, 22 de noviembre de 1975).
En Cáceres, el Alcalde de la ciudad, Alfonso Díaz de Bustamante permaneció desde los primeros momentos de la mañana junto al Gobernador Civil, Valentín Gutiérrez Durán. Díaz de Bustamante «había pasado la noche pendiente de la radio y que una vez conocida la luctuosa noticia se había personado en el Gobierno. Lo primero que hizo, según nos dijo, fue dar órdenes de que se pusieran en los balcones de su domicilio y en los del Ayuntamiento colgaduras de luto». Además, «a las seis de la mañana comenzaron a llegar al despacho del Gobierno Civil las autoridades para manifestar su pésame. La precipitación del momento y lo temprano de la hora dieron lugar a que se presentaran con lo que más a mano tenían. Esos pequeños detalles como la corbata negra, en muchos casos no se encontraba y hubo idas y venidas para vestirse con arreglo a las circunstancias». (Hoy, edición especial, 20 de noviembre de 1975).
En la torre de Bujaco, y por orden del Alcalde, se colocó a media asta el conocido como «Pendón de San Jorge», la bandera militar más antigua de España, que data del siglo XIII. El Presidente de la Hermandad de Antiguos Legionarios, Doctor Gil y Gil, informó de una anécdota ocurrida ante el monumento a la Legión en Cáceres: Una mujer vecina de Coria llamada Isabel Vega Serradilla depositó un ramo de flores ante la lápida que decía: «Al primer Comandante de la Legión, Francisco Franco». Y le entregó al Doctor Gil una carta que decía: «Francisco Franco Bahamonde, Dios y la Patria te agradecen tu buena obra. Todos los españoles te lloramos, y desde el cielo, queremos que pidas por España y por nosotros, que Dios te atenderá como te atendió en la Tierra, ya que todo era por el bien de los españoles» (Hoy, 22 de noviembre de 1975).
Desde el Gobierno Civil de Cáceres se procedió a darse órdenes como la que disponía la colocación de las banderas a media asta con crespones negros. También se instaló en el zaguán del edificio una mesa de firma para recoger los pésames de los ciudadanos: «En un momento se llenaron los primeros pliegos, firmando en ellos cacereños de todos los estamentos sociales, así como numerosos estudiantes que en aquella hora temprana se dirigían a sus centros de enseñanza sin saber que las clases se habían suspendido (Hoy, edición especial, 20 de noviembre de 1975). En el mismo momento en que Carlos Arias Navarro comunicaba a través de RTVE la noticia al país, en el Gobierno Civil de Cáceres se estaba recibiendo gran cantidad de visitas. En ese instante se hizo un silencio para escucharlas y seguidamente se rezó un Padrenuestro y se gritó «¡Arriba España!» (Extremadura, edición especial, 20 de noviembre de 1975).
En esa mañana los teléfonos del Gobierno Civil de Cáceres se bloquearon por la cantidad de llamadas que se recibía desde todas las localidades de la provincia. Según el Gobernador «la llamada que más le había emocionado fue la de un grupo de obreros que a las seis de la mañana se dirigían a su trabajo y que tímidamente, por no saber si molestaban dado lo temprano de la hora, le manifestaron su gran pesar por la muerte del Caudillo». (Hoy, edición especial, 20 de noviembre de 1975). El Ayuntamiento de Cáceres celebró a las doce y media de la mañana una sesión plenaria urgente y extraordinaria con un solo asunto en el orden del día: «Solemne testimonio de condolencia por el fallecimiento de S. E. el Jefe del Estado y Caudillo de España».

Uno de los actos más multitudinarios celebrados en la región fue la misa funeral celebrada en la Plaza de España de Badajoz. En el Hoy del 21 de noviembre se publicó una nota de la Alcaldía de la capital que decía: «A las cinco de esta tarde se oficiará en la Plaza de España un solemne funeral por el eterno descanso del alma de Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España. Esta Alcaldía invita y ruega la asistencia de todos los vecinos como última prueba de adhesión a la gloriosa figura del fallecido Jefe del Estado». Diversas instituciones hicieron pública invitación al funeral a sus miembros y afiliación. Entre aquéllas estaban la Junta Provincial de Alfereces Provisionales, Delegación Provincial de la Organización Sindical, Lugartenencia de la Guardia de Franco, Cámara Oficial de Comercio e Industria, Hermandad de la División Azul y Rectorado, Junta de Gobierno y Claustro de la Universidad de Extremadura.
El acto fue multitudinario. Se calculó que se congregaron más de 30.000 personas en la Plaza de España y las fotografías panorámicas que se tomaron demuestran que estaba totalmente abarrotada. Los pacenses comenzaron a llegar a las 3 de la tarde y a las 4 y media era imposible entrar en la Plaza. Desde toda la provincia acudieron ciudadanos. El portavoz del Ayuntamiento de Villanueva de la Serena declaró que «se han alquilado tres autobuses para esta tarde trasladarnos y asistir al solemne funeral que por el Caudillo se celebrará en la capital. También serán numerosos los particulares que asistan viajando en vehículos propios. Igualmente hay muchos taxis contratados».

«Radio Badajoz» retransmitió el acto. Terminado éste, el Gobernador Civil, José Zurrón Rodríguez, y desde el balcón principal del Palacio Municipal leyó el Testamento Político de Franco. Desde el público se dieron los gritos de «Presente», así como vivas al Príncipe de España. Espontáneamente, entre el gentío se cantó el «Cara al sol». Los ciudadanos desfilaron ante las autoridades para expresar sus condolencias.
Desde la ciudadanía surgieron sugerencias de suscripción de un monumento a Franco en Badajoz. El Hoy del 21 de noviembre publicó una carta suscrita por «trece firmas» que decía: «Con motivo del fallecimiento de su excelencia el Jefe del Estado, al cual todos los españoles tenemos que estar agradecidos, por mediación de suscripción popular realizar un monumento a la persona de Su Excelencia en esta capital, por lo cual estamos a su entera disposición para colaborar en la realización del mismo».
El periodista José María Pagador se puso en contacto con los autores de la idea, los cuales le manifestaron el lugar donde podría estar emplazado el monumento a Franco. Tras barajar el Paseo de San Francisco, le indicaron que podía ser el lugar idóneo la glorieta de la Avenida del General Rodrigo (hoy Avenida de Europa) que enlaza con Fernando Calzadilla. Tenían además la intención de solicitar el cambio de denominación de esta avenida por la «Generalísimo Franco». Los promotores, que no quisieron dar su nombre, iban a crear una comisión cuya presidencia iba a ser ofrecida al Alcalde y al Gobernador Civil, y encargar el monumento a Juan de Avalos.

En la noche del 21 de noviembre en la capital cacereña se celebró una misa funeral. Tuvo que realizarse en la Plaza de Santa María por la cantidad de gente que acudió, pues estaba previsto hacerla dentro de la Concatedral. Varios miles de personas se congregaron al aire libre. Las principales autoridades que estuvieron en el acto fueron el Gobernador Civil, Valentín Gutiérrez, y detrás de éste el Presidente (Entrena Klett) y el Fiscal Jefe de la Audiencia Territorial (Planchuela), el General Gobernador Militar (Molina Martínez) el Vicerrector de la Universidad de Extremadura (Chordi) y el Alcalde en funciones, así como el Consejo Provincial del Movimiento.
En el desarrollo de la misa funeral en Cáceres actuaron los coros del Orfeón Provincial y de la Ciudad de Cáceres. Fue concelebrada por el Obispo de la Diócesis, Manuel Llopis Ivorra y 33 sacerdotes, los cuales administraron la comunión, por cual se agotaron las tres mil sagradas formas consagradas.
En ese mismo día, y de forma oficiosa, se conoció la condonación de las multas impuestas a dos sacerdotes, uno de Garganta y otro de Plasencia por diversas manifestaciones vertidas en sendas homilías. La decisión, tomada por el Ministro de la Gobernación se adoptó «en recuerdo del cristiano que fue Francisco Franco» (Hoy, 22 de noviembre de 1975). En Plasencia, en la noche del viernes 21 se celebraron en la catedral de Plasencia también exequias en sufragio del alma del Jefe de Estado. Un poco antes de comenzar, el Pleno Municipal encaminaron sus pasos desde el Palacio Municipal bajo mazas. Ofició los actos Manuel López Sánchez-Mora, Presidente del Cabildo de la Catedral.
Por otra parte, las autoridades gubernativas de la Provincia de Badajoz seleccionaron a 500 personas que asistieron en representación de la misma en los funerales del Jefe del Estado en el Valle de los Caídos. Diez autobuses emprendieron el viaje a las doce de la noche del sábado 22 para llegar a primeras horas de la mañana a Cuelgamuros. Estos delegados representaban todas las corporaciones, organizaciones, entidades y pueblo en general. Estas personas llevaron distintivos y credenciales para ser autorizadas en el acceso al lugar. El Gobernador Civil permaneció en la provincia. En la capilla ardiente en el Palacio de Oriente hicieron turno de vela el Consejero Nacional del Movimiento y los cuatro procuradores en Cortes por Badajoz. El Presidente de la Diputación, Manuel Romero Cuerda hizo turno desde las 0,40 a la 1 de la madrugada del domingo 23.
El Presidente de la Diputación de Cáceres, Felipe Camisón Asensio veló los restos mortales de Franco en el Salón de Columnas del Palacio de Oriente entre las 16,20 y las 16,40 del viernes 21 de noviembre. No volvió a la provincia por quedarse en Madrid para asistir a la sesión plenaria de las Cortes convocadas para la proclamación del Rey. También veló el cadáver del Jefe del Estado el Alcalde de Cáceres, Alfonso Díaz de Bustamante y fue visto en capital en los reportajes de TVE.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Una novedad: El portal sobre la segunda edición de mi libro República y Guerra Civil en Monesterio


Cuando en esta sociedad democrática y supuestamente igualitaria los apoyos institucionales a favor de la cultura son tan desiguales, o en cambio se practica el ostracismo con cargo a los presupuestos, no queda más remedio que ingeniárselas para dar a conocer las obras propias. Esa es la ventaja que ahora tiene Internet hasta que pongan las pertinentes cortapisas los liberticidas de siempre. Así, utilizando las herramientas de Internet, he creado un nuevo blog para difundir la noticia de la próxima edición. Este es el enlace.

lunes 16 de noviembre de 2009

Monesterio hace 200 años: El Cuartel del General Cuesta


Hace doscientos años España estaba invadida por Francia dando lugar a la Guerra de la Independencia. A finales de 1808 cayó el puente de Almaraz en manos de los franceses y permitió la penetración de los ejércitos franceses en Extremadura. Estas fuerzas empujaron hacia el sur a los ejércitos españoles. Así, en los primeros meses de 1809 el pueblo de Monesterio se convirtió en el cuartel general de don Gregorio de la Cuesta, General en Jefe del Ejército de Extremadura. Esta situación generó una onerosa carga entre los vecinos, obligados a alojar en sus domicilios a los soldados. Durante la estancia del General Cuesta en Monesterio se generó alguna documentación de carácter militar. Así, existen papeles que atestiguan estos acontecimientos y firmados por el propio General Cuesta en el “Quartel General de Monasterio [sic], 13 de abril de 1809”.



viernes 13 de noviembre de 2009

Santiago Carrillo y los crímenes de Paracuellos del Jarama setenta y tres años después


Sin duda alguna, uno de los efectos colaterales de la Memoria Histórica ha sido el refrescar la memoria, dicho sea de paso, de la actuación criminal de Santiago Carrillo durante la Guerra Civil Española. La falta de memoria de la actual Democracia española produjo una amnesia, un poco selectiva, sobre el personaje en cuestión durante más de veinte años. Afortunadamente, Carrillo que empezó como héroe de la Transición acabará sus días como el criminal de Paracuellos del Jarama. Hace un par de años, en un programa de Antena 3, se debatía sobre esto de la Memoria Histórica, allí se entrevistó a un vecino de Monesterio y de Madrid, veterano abogado, llamado José Luis Rodríguez Viñals. Pero en la mesa de la tertulia estaba entre otros Santiago Carrillo. Entonces un contertuliano, el catedrático e historiador Fernando García de Cortazar hizo sutilmente una alusión a los crímenes de la Guerra Civil. Sutilmente dijo que de eso sabía mucho don Santiago. Al poco tiempo el «Marqués de Paracuellos» -tal como denomina Federico Jiménez Losantos a Carrillo- desapareció del plató. El presentador disculpó a la audiencia de que el señor Carrillo se había ido porque estaba indispuesto. Eso es la mala conciencia, y también la cobardía por no asumir los miles de asesinatos y ejecuciones en Paracuellos del Jarama en aquel noviembre de 1936. Uno de cuyo responsables es Santiago Carrillo, Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid en 1936 representante de las Juventudes Socialistas Unificadas.
Como los dirigentes rojos eran muy cínicos, cuando se constituyó la Junta de Defensa de Madrid, se informó desde la prensa que se creaba como «garantía de sus habitantes». Así lo anunció el diario El Sol del 8 de noviembre de 1936. Los primeros que supieron de esta garantía eran los presos políticos encarcelados sin mandamiento judicial, muchos de los cuales fueron fusilados. Los negacionistas de los crímenes de Santiago Carrillo aseveran que este héroe no es responsable de nada y que es muy bueno. Esto no es lo que decía un compañero suyo de fechoría, un comunista que había pasado por todo el espectro político de la izquierda, llamado Ramón Torrecilla Guijarro. El 3 de noviembre de 1939 firmó una declaración en la que daba todo lujo de detalle del entramado institucional que llevó a cabo las sacas de las cárceles y el asesinato de millares de personas. Fue designado directamente por Santiago Carrillo para ser vocal del llamado «Consejo de la Dirección General de Seguridad». En este organismo había representantes de la FAI, del PCE, de la CNT, de la UGT, y de las Juventudes Socialistas.
Ramón Torrecilla recibía órdenes de Segundo Serrano Poncela, Delegado de Orden Público y antiguo redactor del diario Claridad, periódico del ala más radical del PSOE. Según la declaración de Ramón Torrecilla, «Serrano Poncela tenía que ir diariamente a despachar con el Consejero de Orden Público en la Junta de Defensa, Santiago Carrillo. Además, Santiago Carrillo iba con frecuencia a conferencia con Serrano Poncela. Se llevaba en la Dirección de Seguridad un libro registro de expediciones de presos para asesinarlos. Calcula el declarante que fueron alrededor de 20 a 25 las efectuadas; de ellas, cuatro de la Cárcel Modelo, cuatro o cinco de la de San Antón, seis a ocho de la de Polier, y seis a ocho de la de Ventas. Le parece que de la Cárcel Modelo se extraerían para matar alrededor de mil quinientos presos».
El procedimiento que seguían estos criminales para la selección de los posibles fusilados lo inauguraron en la Cárcel Modelo de Madrid en la noche del 7 de noviembre de 1936: «El dicente y sus cinco compañeros se encaminaron seguidamente al fichero de presos y pasaron varias horas apartando las fichas, según la profesión de los presos, en los cuatro grupos siguientes: 1º Militares, 2º Hombres de carreras y aristócratas. 3º Obreros. 4º Personas cuya profesión no constaba». Esto era la legalidad republicana, la legalidad del crimen y del asesinato. Esto lo cuenta uno de los responsables, camarada de Santiago Carrillo. Sorprende pasado más de medio año tras la finalización de la Guerra Civil, el criminal Ramón Torrecilla Guijarro no había sido enjuiciado por estas actuaciones, pero sí otras menos graves: «Estuvo en libertad durante varios meses después de liberado Madrid hasta que el 9 de agosto último fue detenido con otros correligionarios por atribuírsele actuales actividades comunistas. Sobre estas supuestas actividades políticas ha sido interrogado por un Juez, pero no lo ha sido, hasta ahora sobre su actuación en la dominación roja».
Aquí están los documentos: La hoja número 1, la hoja número 2, la hoja número 3, la hoja número 4, y la hoja número 5. Se puede constatar que sí existen papeles que atestiguan que Santiago Carrillo, que todavía vive, fue el máximo responsable de esos crímenes.





miércoles 11 de noviembre de 2009

Mi próxima participación en la I Jornada de Historia de Almendralejo y Tierra de Barros.


En los días 13 y 14 de noviembre, y organizada por la Asociación de Historia de Almendralejo, se celebrará la primera edición de la Jornada de Historia de Almendralejo y Tierra de Barros. He decidido participar, y la organización ha admitido mi comunicación titulada «Almendralejo en 1854. Algunas notas sobre la invasión del cólera morbo». Leeré un extracto de la misma el próximo sábado 14 durante la sesión de la mañana tal como se especifica en el programa publicado.

lunes 9 de noviembre de 2009

Algunos datos más sobre la destrucción de la Parroquia de Monesterio en 1936


Comenzada la Guerra Civil, muchas iglesias en la Provincia de Badajoz, y también de España, que quedaron en la conocida como «Zona Roja» fueron destruidas. Muchos eclesiásticos y religiosos fueron asesinados. Existía un plan de exterminio de todo lo que fuera cristiano por parte de las izquierdas, porque la tradición cristiana chocaba con los proyectos revolucionarios porque daba cohesión aquélla daba unas pautas morales y una cohesión social. Esto era un contratiempo para los partidos revolucionarios. Así, nada más tuvieron oportunidad destrucción de iglesias, ermitas y todo lo que fuera religioso. Aunque estos síntomas comenzaron a comienzos de la República, con la quema de conventos, colegios religiosos y bibliotecas en mayo de 1931. La Iglesia Católica y sus instituciones era la que daba de comer a los pobres ahora y antes. La Casa del Pueblo no es precisamente el lugar donde los pobres van a pedir un caldito o una limosnita. En los años 20 y 30 del siglo XX en Monesterio existía el Pan de Pobres de San Antonio y la Conferencia de San Vicente de Paúl para la asistencia de los menesterosos. También existían las escuelas del Ave María. Así, en el plan general de erradicación del cristianismo en Monesterio en 1936, se produjo la destrucción de la parroquia. Fueron tan eficaces los revolucionarios que sólo quedó una imagen porque fue sacada de la iglesia en llamas. Incluso despedazaron unas imágenes antiguas retiradas del uso que estaban guardadas porque fueron utilizadas para el juego del mojón. En fin, hasta varios lienzos de Eduardo Acosta fueron destruidos. Uno de los nuevos documentos que he hallado -y que incorporo en la nueva edición mi libro República y Guerra Civil en Monesterio, de próxima aparición- aporta nuevos datos. Quiero destacar ahora el final del mismo, muy interesante, porque data de 1942, seis años después de los sucesos de 1936. El texto da una información importante que vuelve a contradecir a estos desalmados de la Desmemoria Histérica. En este informe de gran solvencia se hace esta afirmación: «Los autores de todos esos desmanes en este pueblo fueron las personas nombradas en este escrito anteriormente; de ellas muchas están fusiladas, otros han venido ya del presidio después de pagada la pena que le impusieron, otras continúan presos y otro… muchos y muchas paseándose por aquí sin haberse metido con ellos como si nada hubieran hecho». Esta es la conclusión, que algunos no la quieren asumir, ya en la época de posguerra se empezó a mirar a otro lado en pro de la paz social como decisión unilateral de los vencedores. Este mismo informe de 1942 asevera que muchos de los que actuaron en Monesterio durante la revolución de julio de 1936 no habían sido molestados por los vencedores de la Guerra Civil. Quizás la capacidad de indulgencia de los vencedores ahora no se corresponde con la de los «falsos vencidos» de la Guerra Civil que ahora se proclaman por doquier. Es posible que este perdón a estas personas fuera debido a que fueron consideradas por los vencedores como engañadas por los «cultos líderes» del marxismo local durante la República.

sábado 7 de noviembre de 2009

¿Cometían algún delito los supuestos «defensores» de la República de Monesterio en 1936? (I) El incendio de la Parroquia


Cuando comencé a redactar la memoria de grado que en 2008 se convirtió en mi libro República y Guerra Civil en Monesterio, me di cuenta de una contradicción nada baladí. Los miembros de los partidos y sindicatos afectos al Frente Popular -el pueblo en su lenguaje engañoso- cuando asesinaban, incendiaban, secuestraban, etc, lo hacía en nombre de «la legalidad republicana», de la República, del pueblo u otros entes sin personalidad jurídica. Entonces me cuestioné esto: Si estos entes defendían la República, se supone que también sus leyes vigentes, su código normativo. Así, busqué la legislación vigente en aquél entonces y me di cuenta que era cierto, defendían la legalidad, pero al revés. La primera norma que cumplían a la inversa los revolucionarios del «Frente Popular» era el Código Penal vigente desde la reforma de 1932. Es cierto que la conducta de los revolucionarios monesterienses de 1936 se ajustaba a varios delitos graves del Código Penal. Estas apreciaciones molestó al Catedrático-Presidente (Juan García Pérez) de Tribunal de Grado que me evaluó hace ya dos años. Sus molestias o inquietudes bien podrían enclavarse en el miedo o temor de se pusiera en duda uno de los postulados acérrimos de su historia oficial como es la supuesta defensa de la ley republicana por la izquierda tras el golpe militar de julio de 1936. Estos señores catedráticos no se dan cuenta que el principal factor, o uno de los principales factores, por los que el Gobierno de Madrid no pudo sofocar la rebelión militar fue que los partidos que lo apoyaba se echaron al monte, es decir, desencadenaron la revolución. Un caso bien expresivo es la quema y destrucción de la parroquia de Monesterio (la Casa del Pueblo todavía no ha perdido perdón por tal acción, siendo muchos de sus militantes de entonces los responsables aquellos hechos). En el caso de la quema de la Parroquia de Monesterio, la conducta ilícita podría encajar en el artículo 538 del Código Penal de 1932: «Se impondrá la pena de presidio mayor en su grado máximo a reclusión menor […] 2º A los que incendiaren una casa habitada o cualquier edificio en que habitualmente se reúnan diversas personas, ignorando si había o no gente dentro, o en un tren de mercancías en marcha, si el daño causado en los casos mencionados excediere también de 5.000 pesetas». Aquí concurre la circunstancia de ser un edificio destinado a la reunión de personas y los daños superiores a 5.000 pesetas, pues se tasaron en más de 175.000 pesetas. La pena de presidio mayor iba de 12 años y un día a veinte años, la de presidio mayor iba de seis años y un día a 12 años. Es decir, era una pena importante porque el delito también era grave. Aquí no concurriría el cualificado del 537.4 que disponía la misma horquilla de penas para «los que incendiaren un teatro o una iglesia u otro edificio destinado a reuniones, cuando se hallare dentro una concurrencia numerosa». Este delito tipificado así sí correspondería al incendio de la Iglesia de Fuente de Cantos, donde estaban alojadas más de cuarenta personas contra su voluntad y que fruto del incendio murieron doce. La conclusión es muy clara: No puede ser tenidos como «defensores de la legalidad republicana» aquellos que tienen una conducta acorde con lo dispuesto con el Código Penal. Afirmar lo contrario es tomar el pelo.



miércoles 4 de noviembre de 2009

Bombardeos «republicanos» en la retaguardia pacense


Llama la atención que los «republicanos» se dedicaran indiscriminadamente al bombardeo de ciudades y pueblos de la retaguardia, alejados del frente o de la primera línea de fuego. Así, el 19 de diciembre de 1936, aviones «republicanos» se dedicaron a tirar bombas sobre Mérida y sobre Badajoz. Ignoro si produjo alguna víctima. Esta información se deduce de la prensa del Madrid «republicano», en concreto del diario El Sol, de Madrid del 20 de diciembre de 1936. Así, el parte oficial del Ministerio de Marina y Aire de la supuesta República se leía que «en las afueras de Badajoz han sido bombardeadas a primera hora de la tarde algunas posiciones enemigas. También fue bombardeado la Estación y el puente de Mérida. Las bombas cayeron sobre varios depósitos y un tren que había detenido en la Estación». Esto es muy sencillo, la aviación «republicana» tenía mejor prensa que la franquista, entonces estas acciones «republicanas» -los bombardeos- sobre Mérida y Badajoz en diciembre de 1936 se ocultan porque no conviene recordar que la aviación «democrática» también se dedicaba a tirar bombas sobre las ciudades. Es el caso del bombardeo de otra ciudad de retaguardia como fue Cáceres en el verano de 1937, causando una auténtica masacre.


jueves 29 de octubre de 2009

La aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes en la provincia de Badajoz en 1933



Uno de los más extendidos mitos es que la Ley de Vagos y Maleantes fue promulgada por Franco. Sin embargo, la Ley de Vagos y Maleantes es de la República, salida del sinistro magín de Manuel Azaña. Fue aprobada esta ley por las Cortes Constituyentes de la República y firmada el 4 de agosto de 1933. Es curioso que el fundamento de la misma sea el famoso comienzo del artículo 1º de la Constitución de la República de 1931 que decía «España es una República de trabajadores de toda clase…». Es decir, era persona peligrosa la que no tuviera trabajo o no pudiera trabajar. Esa misma ley preveía el sometimiento de «medidas de seguridad» a las siguientes «clases de ciudadanos»: Vagos habituales; rufianes y proxenetas; los que no justificaran la posesión o procedencia del dinero u otros efectos, los mendigos profesionales o los que vivan de la mendicidad o exploten a los menores, enfermos mentales o lisiados; los ebrios y toxicómanos; los que para su consumo inmediato suministren vino o bebidas espirituosas a menores de catorce años en lugares y establecimientos de instrucción o en instituciones de educación e instrucción y los que de cualquier manera promuevan o favorezcan la embriaguez habitual; los que ocultaren su verdadero nombre, disimularen su personalidad o falsearen su domicilio o tuvieren documentos de identidad falsos u ocultaren los propios; los extranjeros que quebranten una orden de expulsión del territorio nacional; y los que observen conducta de inclinación al delito, manifestada por el trato asiduo con delincuentes y maleantes, por la frecuentación de los lugares donde éstos se reúnen habitualmente; por su concurrencia habitual a casas de juegos prohibidos y por la comisión reiterada y frecuente de contravenciones penales.
A los incursos en alguna de estas circunstancias se les imponía unas medidas de seguridad que iba desde el internamiento en centros de «reeducación» por tiempo no superior a cinco años, o la expulsión de los extranjeros, el «asilamiento curativo en casos de templanza por tiempo absolutamente indeterminado» o el destierro indeterminado.
El 8 de septiembre de 1933, el Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz publicó una circular del Gobernador Civil de Badajoz, Enrique Balmaceda en la que se ordenaba a todas la autoridades de la provincia (alcaldes y comandantes de puestos de la Guardia Civil) que observaran con «celo, diligencia y rapidez» en la incoación de informaciones sobre las personas calificadas como «vagos» en la Ley para que fueran comunicada al Juez de Instrucción. Por supuesto, este Gobernador Civil había sido nombrado por el Gobierno de Martínez Barrio, el cual sucedió al nefasto Azaña y fue el que convocó las Elecciones Generales de 1933.

La Ley de Vagos y Maleantes de Azaña es sin duda un texto que define el pensamiento de la izquierda de entonces sobre los marginados sociales y cuál era el trato social y jurídico que merecían. Un texto propio de regímenes totalitarios de entonces, fascista, nacionalsocialista o comunista que se engendró en el seno de las Cortes Constituyentes de la II República. Era un texto que pisoteaba los supuestos derechos fundamentales de los ciudadanos reconocidos en la Constitución, pues esta ley ordinaria era la que se aplicaba, no la Constitución. Es un texto olvidado, porque esta gente de la Memoria Histórica que sustraen fondos del erario público no quieren recordar que posiblemente algún represaliado fue calificado quizás durante la República de esa forma. El texto oficial de la Ley de Vagos y Maleantes, publicada en la Gaceta de Madrid el 5 de agosto de 1933 se puede descargar aquí: Página 1, página 2, página 3, página 4. El que quiera puede examinar que esto no es pura invención, aquí no se funciona como en los tinglados de la Desmemoria Histérica, que actúa siempre con criterios de ciencia ficción.






viernes 23 de octubre de 2009

Los sucesos de Castilblanco (31 de diciembre de 1931)

Un buen amigo ha perdido a su madre. A ella le gustaba leer sus investigaciones. En esto tiene muchas cosas en común conmigo. Se llama Moisés Domínguez Núñez, y ha perdido a su madre, Pepi Núñez Mures. Como homenaje inserto un interesante artículo firmado por Moisés. Trata sobre los sucesos de Castilblanco. Fue publicado en Altar Mayor, la Revista de la Hermandad del Valle de los Caídos en junio de 2008. Se titula «De aquellos polvos estos lodos (Sucesos de Castilblanco, 31 de diciembre de 1931)». Valga como homenaje. La imagen corresponde al acopio del armamento de los guardias civiles asesinados en Castilblanco. La imagen casi arropado con una manta del Alcalde de Castilblanco rodeado de la fuerza pública y de los periodistas dio la vuelta a España.






De aquellos polvos estos lodos (Sucesos de Castilblanco, 31 de diciembre de 1931)
MOISÉS DOMÍNGUEZ NÚÑEZ.

I. INTRODUCCIÓN
Desde que me embarqué en el estudio de la Guerra Civil en Badajoz hace ya un par de años con el trabajo sobre Almendral (Tiempo Perdido-Guerra Civil en Almendral 1936-1939) que recibió el Premio Arturo Barea de la Diputación provincial de Badajoz, consideré que las causas del levantamiento militar había que estudiarlas desde sus inicios. Para no irnos muy lejos en el espacio consideré la necesidad de realizar un pequeño ensayo sobre lo ocurrido en uno de los pueblos señeros de nuestra Siberia Extremeña: Castilblanco.
Para ello, he buceado entre la bibliografía existente, centrando el trabajo principalmente en las fuentes periodísticas de la época que, por la frescura del momento en que fueron escritas, recogen ―aunque de forma sesgada― aquellos lamentables sucesos. Aunque se han cargado mucho las tintas en que fue la Guardia Civil la inductora y principal culpable de lo ocurrido, espero que el paciente lector, una vez tenga la osadía de embarcarse en la lectura de este texto, cambie de opinión y considere la posibilidad que los culpables no fueron cuatro Guardias Civiles sino un pueblo que actuó a modo de otro Fuenteovejuna, guiado por unos instintos primarios, lo que tuvo como consecuencia la muerte de cinco víctimas inocentes. Esto, desde luego, da para más preguntas y muchos más supuestos, pero para mí, los auténticos protagonistas de los hechos fueron el Alcalde y el Presidente de la Casa del Pueblo. Los guardias civiles y los implicados del pueblo fueron víctimas de esta afrenta y meros comparsas de la tragedia.
Para finalizar me hago esta pregunta: ¿ese final trágico estaba previsto o lo sucedido superó a lo que estaba previsto?
II. LOS HECHOS
«De Aquellos Polvos estos Lodos». Este dicho castellano resulta apropiado para unos luctuosos acontecimientos que tuvieron lugar en un pueblecito badajocense y que explican la ruptura social que dio origen a la Guerra Civil.
En 1931 el campo extremeño vivía sumido en el más absoluto atraso y abandono. Las tierras estaban en manos de unos pocos propietarios que explotaban sus latifundios en régimen casi feudal, cuando no las tenían destinadas para una de las aficiones favoritas de los neo-señores caciquiles: la caza de la zurita, la perdiz, el venado o el guarro-jabalí. La industria simple y llanamente no existía.
El 14 de abril se proclama la Segunda República y el rey Alfonso XIII debe exiliarse «voluntariamente» saliendo de España por el puerto de Cartagena. Niceto Alcalá Zamora es designado Presidente del Gobierno Provisional. Parecería que el cambio de Régimen abocaría indudablemente en un cambio radical en la situación del campo español y de la caótica situación socio-laboral en la que vive sumida España. Pero esto no sucede. Azaña se canjeará el descontento de algunos de los sectores más influyentes de la población española. En primer lugar de los militares con su ley de reserva transitoria mandando a sus casas a muchos oficiales que habían obtenido sus ascensos en las guerras de Marruecos; asimismo cierra la Academia Militar de Zaragoza. En segundo lugar, la quema de conventos el mes de mayo en Madrid y la expulsión del Cardenal Segura hace previsible la respuesta de la Iglesia a las agresiones laicistas.
La lentitud de las medidas transformadoras, hará que los sindicatos salgan a la calle reclamando un fulgurante cambio en la realidad socio-económica española degenerando en múltiples huelgas en Sevilla, Bilbao, la metalúrgica en Barcelona, telefónica en Madrid que no harán sino encrespar aún más los ánimos de una población empobrecida y analfabeta. Para enfrentarse a esas masas encolerizadas, existe un cuerpo armado que deberá emplearse con contundencia, el benemérito cuerpo de la Guardia Civil (la Guardia de Asalto no se creó hasta 1932). Desde el primer momento la Guardia Civil se verá con mucho recelo. Como primer ejemplo, en el desfile de la toma de posesión de Alcalá Zamora, el público insultó a la Guardia Civil.
A partir de ese momento este cuerpo militarizado será objeto de las iras de los sectores más radicales que lo ven como una simple correa de transmisión de la clase capitalista conservadora que ve derrumbarse a pasos agigantados sus monolíticos y seculares derechos históricos y que las utiliza como una fuerza reaccionaria enemiga del pueblo. En un artículo de Manuel Adame, tilda de esta guisa a la Guardia Civil: «Urge constituir los Soviets de campesinos por el arma más formidable que podemos ofrecer a las fuerzas motrices de la revolución […]. Es cuestión de meses, de semanas, tal vez de días […]. La Guardia Civil se va a encontrar frente a toda la población del campo en plena rebeldía y dispuestos a ser los únicos dueños de la tierra» . Esta semilla de odio hacia este cuerpo armado maduró muy pronto.
Castilblanco era un pequeño pueblecito de la Siberia extremeña, cerca de Herrera del Duque, de apenas 2.700 habitantes y muy mal comunicado con el exterior. A él se accedía después de cruzar en barcaza el ancho Guadiana que por su cercanía casi acaricia las primeras casas de pueblo. En 1931 Castilblanco era una población totalmente despolitizada que no había presentado ninguna candidatura republicana de izquierdas ¿Qué es lo que ocurre en Castilblanco para que se calentara el ambiente hasta desembocar en los trágicos acontecimientos de la Navidad de 1931?
Desde abril a diciembre de 1931 en Castilblanco se asienta de una manera muy firme el sindicato FNTT (Federación Nacional de los Trabajadores de la Tierra) brazo sindical-agrícola de la UGT. La afiliación a partidos de izquierdas sube como la espuma y se coloca a la altura de los pueblos del entorno de la Siberia Roja. Los expresivos artículos de El Socialista son leídos con devoción casi litúrgica en la Casa del Pueblo. Se recibe la visita de personajes como «El Risco» y «El Relojero» que enervaron los ánimos de aquellas pobres gentes. El presidente de la Casa del Pueblo Justo Fernández, hombre letrado y viajero había realizado una buena labor adoctrinadora extendiendo sus conocimientos «fraternales» que había adquirido en Hispanoamérica. Paul Preston expresa que los miembros de la FNTT de Castilblanco habían pasado todo el invierno sin trabajo, lo que elevaba el nivel de ansiedad del campesinado.
Los días 30 y 31 diciembre de 1931 la región extremeña se ve envuelta en una huelga general convocada por la Unión General de Trabajadores contra la insoportable situación del campo . El 30 de Diciembre por la mañana un individuo llamado Agapito Fernández entrega al presidente de la Casa del Pueblo, Justo Fernández López, la orden de Huelga. Esa misma tarde se forma una comisión organizadora y salen desde la Casa del Pueblo trescientos afiliados que se manifiestan pacíficamente, sin incidente de clase alguna. La mañana siguiente, entre las 11 y las 12, los lugareños de Castilblanco participarán en otra manifestación. Esta vez son más de quinientas personas que marchan hacia al Ayuntamiento desde la Casa del Pueblo sita en la calle del Calvario (fatídico y simbólico nombre). El propio Alcalde Felipe Mangano López negó el derecho de reunión a los manifestantes pero, como veremos, esto no impidió la reunión del campesinado.
El Alcalde estaba Afiliado al Partido Radical, había sido designado por el artículo 29 de la Ley de Maura de 1907, que proclamaba automáticamente electo al candidato que no tenía oposición. Esta norma se aplicó a las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 y eso tenía indignados a los socialistas que no lo veían con muy buenos ojos. Pero si importante era esta causa para tener enojado al proletariado del pueblo había otra causa más mundana. Felipe Mangano era el guarda jurado del Alcalde anterior y estaba a sueldo de una rica propietaria del lugar cuyo hijo, influyente magistrado, había participado en la aplicación de esta aberración democrática que suponía el artículo 29 de la ley electoral de 1907. Según la revista Mundo Gráfico «era un hombre cetrino, feble, que viste blusa azul y pantalón de pana muy acomodado a la voluntad de los caciques del pueblo, un mero lacayo al servicio de la clase que lo había nombrado».
Hay que tener presente que en 1931 los guardas jurados eran unos personajes muy impopulares, pues eran los que vigilaban celosamente las grandes fincas y quienes actuaban enérgicamente ante los pequeños robos cometidos en los cortijos o estaban al acecho de aquellos que iban al rebusco, a por bellotas, espárragos u osaban entrar en las fincas para cazar para saciar su hambre. Con todos estos antecedentes no es de extrañar que gran parte de la población de Castilblanco sintiera poco aprecio por el Alcalde Felipe Mangano.
Siguiendo con los hechos, la concentración la encabezaban los dirigentes socialistas locales, abanderada con una pañoleta carmesí. Dirigiendo sus gritos de frustración contra la Guardia Civil y el Gobernador Civil Manuel Álvarez Ugena para exigirle las responsabilidades por su inoperancia ante la ansiada reforma agraria que no acababa de llegar y exigir la destitución del Teniente Coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Badajoz. También se sospechaba como co-adyuvante de la protesta dos hechos de carácter local: El primero: el Gobernador había hecho detener al alcalde y a tres concejales socialistas del ayuntamiento de Almendralejo. El segundo: la expulsión de un secretario socialista del Gobierno Civil que estaba al frente de una oficina llamado Domingo . Ya fuera por un motivo u otro todas las Casas del Pueblo de la provincia saldrían en peculiar procesión de protesta.

Sobre las 11 de mañana en la calle del Calvario (como expresó el diario Mundo Obrero) las masas toman la ofensiva. Por orden del Alcalde los tres números y el Cabo de la Benemérita salen de la Casa Cuartel de Castilblanco y se dirigen a la cabeza de la manifestación con el propósito de disolverla. El comandante del puesto, según parece, actuó de mala gana, aunque la orden escrita era taxativa. El parte Oficial expresa que «El cabo avanzó solo y con el fusil colgado de un hombro, se dirigió al presidente de la Casa del Pueblo, a quien halló en la margen derecha de la calle y en medio de un buen número de socios». Le conmina que se disuelvan inmediatamente, pues esta concentración no había sido autorizada. Este requerimiento se encontró en uno de los bolsillos del Cabo. Como hemos observado está fuera de toda duda que el provocador fuera el Cabo de la Guardia Civil y que actuara de forma agresiva contra los manifestantes.
El día anterior, como hemos visto, los huelguista disolvieron la manifestación, sin producirse altercados. De igual manera pensaba el Cabo que ocurriría esta vez, incluso dejó a sus subordinados a unos metros de distancia «con la tranquilidad del que cree parlamentar con buenos amigos acércase a él (Presidente de la Casa del Pueblo)… con palabra amable, rogole que cesase la algarada y después circulara el grupo por las calles». La muchedumbre empieza a abuchear a los beneméritos y se oyen vítores a la UGT y un ¡Muera la Guardia Civil! Alguna piedra impacta en los brillantes y negros tricornios. Según el informe del fiscal: «En ese instante, de un grupo de mujeres que venían tras los guardias, se destacó una, llamada Cristina Luengo, alias “la Machota”, que en actitud enardecida y excitante pretendió pasar; en busca de su marido. La requirió el Guardia de Segunda Agripino para que no lo hiciera, adelantó su fusil para impedirle el paso». En otras versiones se expresa que el Guardia la golpeo con la culata del mosquetón al intentar cortarle el paso. A vista de esto, el presidente de la Casa del Pueblo agarró de los hombros al Cabo al tiempo que otros intentaban desarmarle. La turba realizó un movimiento envolvente. Un paisano, llamado Pedro Álvarez, forcejeó con el Guardia Civil Agripino para evitar que éste disparara el mosquetón. No obstante los Guardias disparan al aire. Suena otro disparo (de una escopeta de perrillo) que hiere en la pierna al Cabo de la Guardia Civil. En un momento el grupo rodea al cabo y a los tres números. Hilario Bermejo Corral alias «el Retuerto» con un puñal y por detrás, le asestó al Cabo José Blanco Fernández una puñalada que entrando por la nuca le perforó la totalidad del cuello, saliendo la punta por debajo de la barba, tambaleándose y desangrándose, aún pudo llegar a la pared próxima, queriendo en un último esfuerzo apoyarse en ella para disparar su fusil contra los atacantes; al llegar él a un montón de piedras, se le abalanzaron, y, quitándole el arma, el mismo «Retuerto», que antes le hirió le hizo un disparo al pecho cuando, ya desplomado y apoyado en la pared, se debatía en los estertores de la muerte. Como reacción el Guardia Civil Agripino Simón Martín tratando de defender a su superior dispara matando a un paisano e hiriendo a otro.


La muchedumbre cae como una marabunta sobre los cuatro Guardias Civiles. Se trataba de Francisco González Borrego, de veintinueve años, natural de Barcarrota (Badajoz), único Guardia soltero del puesto; el día de su muerte se ponían en la Iglesia las amonestaciones para su boda con una chica del pueblo llamada Damiana López Horcajadas. Según algunos testigos era este muchacho simpático y generoso y alternaba con los mozos. Agripino Simón Martín, de treinta y tres años natural de Burgos, dejaba viuda y un hijo. José Matos González natural de (Torremayor) Badajoz, dejaba viuda a Sinforosa Rubio Reyes y dos hijos de corta edad. José Blanco Fernández, Cabo de la Guardia Civil y comandante de puesto, natural de Pontevedra, de treinta cuatro años, dejaba viuda y una niña.
Allí mismo los linchan y asesinan a base de machetazos, hoces, palos y cantazos sus cuerpos son horriblemente lacerados y se oye un disparo de pistola. Destrozan los mosquetones de los Guardias rompiendo las culatas y quitándoles el cerrojo, llevándose incluso los machetes de los desgraciados Guardias. Según palabras del propio fiscal: «La acción tan bárbara propia de un pueblo en estado salvaje, todavía hay un procesado que tira piedras contra aquellos cadáveres, que los apuñala porque en la lucha no pudo hacerlo y no quería ser menos que los demás. Según dicen viendo que uno de los Guardias se movía, le da con un fusil un golpe suave en los riñones y las mujeres danzan alrededor de aquellos inanimados y algunas los pisotean…» otras juegan con los sombreros de los finados. Las mutilaciones son horribles. Dos documentos nos relatan la barbarie cometida, el primero es el informe oficial «Los ojos no existen. Los dientes han desaparecido también como consecuencia golpes recibidos. Los cráneos destrozados, dejan salir la masa encefálica y son, en fin los cuerpos despojos acribillados y finalmente machacados con piedras». El segundo, el parte oficial del Suceso de Castilblanco: «Rompieron la boca del Cabo Blanco, cortándola a través de los maxilares, pincharon los ojos en los que veían retratada su tragedia y machacaron los rostros de aquellos que eran el fiel retrato de bondad y nobleza». Ese mismo día en el pueblo de Feria dos Guardias Civiles son heridos debido a unos disturbios, un paisano resulta muerto y varios más heridos. Como resultas de todo ello la Huelga General se suspende en toda la provincia de Badajoz .
Pasaron más de siete horas hasta que el telegrafista del pueblo comunicó al Gobierno Civil lo que había ocurrido en los siguientes términos: «han sido muertos cuatro Guardias Civiles que había en el puesto de dicho pueblo por elementos huelguistas». Mientras, los cuerpos inmolados de los Guardias no fueron movidos. Tres vecinos trasladan a casa de la vecina Juliana Ayuso el cuerpo inerte del paisano muerto por el disparo del Guardia Agripino Simón. Inmediatamente se reúnen a las afueras del pueblo los autores de aquel crimen en un corral del padre del presidente de la Casa del Pueblo y allí acuerdan decir que cuando la justicia les pregunte quién mato a los Guardias Civiles, dirán a una sola voz: «El pueblo los mató» . Casi de anochecida se presentaron desde los pueblos cercanos un buen número de Guardias Civiles. Al frente de aquella tropa de uniformes verdes se encuentra el teniente Coronel de la Guardia Civil Pedro de Pereda Sanz que después de dar el debido pésame a los familiares y ante la insistencia de las «gentes de orden» deja un buen destacamento. El día de año nuevo, uno de los más fríos que se recuerdan, se presentó en el pueblo el Fiiscal de la Audiencia, y el Gobernador Civil que prosiguió con los pésames a los familiares de las victimas en nombre del Gobierno Republicano.

La prensa inmediatamente se hace eco de los hechos, el mismo día 1 de enero de 1932 salta la noticia a todos los periódicos regionales y nacionales. Mientras los diarios de izquierdas expresan que la culpa es toda de la Guardia Civil que ha provocado a los huelguistas: «Y se da el caso absurdo de que haya muchos miembros de la Guardia Civil que por un explicable acomodamiento a través de varios años de relación y trato con aquellos elementos sigan representándose a estos provistos de más autoridad que quien le ejerce legítimamente por voluntad popular» . He de expresar que contrariamente a lo dicho en este panfleto, el Comandante de puesto de Castilblanco el Cabo José Blanco Fernández tan sólo llevaba 7 meses destinado en Castilblanco. Asimismo el Comité del Partido Comunista solicitaba el 2 de Enero la inmediata disolución de la Guardia Civil al grito de: «¡Salvad a los campesinos de Castilblanco! ¡Haced retroceder a esos verdugos mercenarios!» y Mundo Obrero, correa de transmisión del Partido Comunista, expresa sin ambages que las culpas hay que achacárselas al colaboracionismo socialista. Se crea una oficina de información para dar fe de los hechos, o mejor dicho para tergiversar lo sucedido, informando que todo se debía «a la mala organización de la Guardia Civil, esta oficina estaba dirigida por Margarita Nelken» .
Los diarios de derechas manifiestan que han sido los manifestantes quienes han provocado este aquelarre de muerte: «Los cuatro cadáveres de los guardias del puesto de Castilblanco, son cuatro nombres más a añadir a la larga lista de los mártires del orden. Cayeron víctimas de su deber, intentando hasta el último instante de su vida mantener el orden y la paz. El benemérito cuerpo de la Guardia Civil es blanco estos últimos tiempos de una campaña desenfrenada y odiosa de insultos y vejaciones. La ha sufrido con el silencioso heroísmo peculiar de tan gloriosa Institución» .
Particularmente crítico es el periódico La Voz Extremeña que hace responsables a los diputados por la provincia de Badajoz Margarita Nelken y Manuel Muiño del infausto suceso a los que acusa de haber soliviantado los ánimo de los campesinos con sus mítines enfervorizados. Muiño llega a expresar que «en Castilblanco no hubiese pasado nada si no hubiera habido Guardia Civil». El secretario de la agrupación socialista, Nicolás de Pablos es muy expresivo: «Si un puesto tiene cuatro guardias y ochocientos militantes y no podéis acabar con ellos sois unos cobardes; echad cuenta y veréis que cada uno toca a 285 gramos de Guardia Civil». El Heraldo de Madrid recoge unas declaraciones de Margarita Nelken en las que excusa al pueblo: «los hechos fueron el desahogo obligado del espíritu oprimido». Para Anselmo Trejo estos sucesos son una respuesta al «angustioso impulso de liberación» . Asimismo se atribuyen al Teniente General José Sanjurjo unas declaraciones en las que responsabiliza a Margarita Nelken de estos hechos por los discursos incendiarios de esta mujer. El propio General Sanjurjo encabeza la comitiva que a la una y media de la tarde del sábado 3 de enero de 1932 salió de Madrid, llegando a Castilblanco con sus ayudantes sobre las siete de la tarde. Él mismo relata la llegada al pueblo, la trascripción no tiene desperdicio: «Castilblanco respecto a la capital está en un extremo. Es de dificilísimo acceso. Yo tuve que hacer un viaje de cinco kilómetros sin camino, por entre el encinar, hasta encontrar la orilla del Guardiana, río que se pasa en una balsa y después andando, por un camino malísimo, conseguí llegar a Castilblanco, enclavado como todos saben en la Siberia Extremeña». Ante los periodistas el General es muy locuaz: «Ni el Monte Arruit en la época del derrumbamiento de la Comandancia de Melilla, los cadáveres de los cristianos fueron mutilados con un salvajismo semejante. Hubo mujeres que bailaron ante los restos de las victimas». Para El Sol o La libertad no es menos verboso . Gregorio Marañón da una interpretación más racional de los hechos «Si de este crimen sale solo un castigo y no una experiencia provechosa, entonces habrá fracasado el sentido de esta generosa revolución y eso no será» .
Después del asesinato, algunos vecinos llevados por el pánico se encerraron en sus casas. Otros huyeron a la sierra como fue el caso del Alcalde «pues temía por su vida». Días después fue detenido como «causante moral» de los sucesos. Los Guardias Civiles empiezan a recorrer las calles del pueblo entrando en las casuchas de adobe. Inmediatamente arrestan a 45 vecinos (29 de ellos no saben ni escribir su nombre), entre ellos al presidente de la Casa del Pueblo Justo Fernández López que dirigía la manifestación; Hilario Bermejo, alias «El Retuerto», albañil de profesión al que se le detuvo al encontrase en su casa el machete que pertenecía al cabo; el sepulturero; el carpintero. Todos son llevados al Ayuntamiento como presuntos autores o cómplices de los asesinatos que es convertido en una improvisada cárcel. Son cacheados y las ropas ensangrentadas delatan a los culpables. Empiezan los primeros interrogatorios en la galería de la Casa Consistorial que da al balcón de la calle del Calvario, donde se concentran la gente para observar a los detenidos. El frío es intensísimo, las temperaturas bajan por debajo de 7 grados, y empieza hacer mella en los detenidos que están con los brazos en alto atados con cuerdas unos a otros por las muñecas. Según la declaración del Ministro de la Gobernación en el Congreso de los Diputados del día 5 de enero de 1936: «Los presos estuvieron en el balcón, para evitar toda falsa imputación de que se les coaccionaba en una habitación oculta para que prestaran declaración».
Esa tarde una mano piadosa (del juez Municipal) acudió a recoger los cadáveres para trasladarlos al cementerio del pueblo. Al paisano muerto lo traslada al depósito del cementerio al que dejan encima de una mesa cubierto con una sabana. Los Guardias tienen menos suerte y sus cuerpos, cual despojos, los dejaron en el suelo de aquel local. Esta mesa de pino de la «morgue» será donde los médicos realizaran las autopsias al aire libre de los Guardias Civiles, el día siguiente al de los sucesos.
Desde la capital van llegando los familiares que vienen a recoger los cuerpos antes de marchar con los ataúdes a la capital de la provincia donde serán enterrados. El cura del pueblo realiza una breve homilía por las almas de los desdichados que parten hacia Badajoz. El día 3 de enero los cadáveres recorren los más de 200 Kilómetros que separan Castilblanco de Badajoz. Sobre las 4 de la tarde del día 4 llega a la capital pacense el General Sanjurjo y sobre las nueve de la noche llegó desde Madrid en automóvil el Ministro de Gobernación, Santiago Casares Quiroga .
La repercusión mediática va ser tremenda y una ola de indignación sacude el país. En Madrid cientos de personas muestran su apoyo a los familiares concentrándose a las puertas de la Dirección General de la Guardia Civil dando donativos y firmando en los pliegos colocados al efecto en la puerta del organismo. Desde todos los puntos de España se reciben manifestaciones de adhesión en la Dirección General de la Benemérita. Por ejemplo: en Córdoba y Villa de Don Fadrique se realizan colectas para donarla a los familiares de los muertos. En Bilbao se celebra una misa en la Parroquia de Santiago por el alma de los desdichados Guardias Civiles y el 10 de enero de 1932, los jonsistas organizan en Valladolid una manifestación a favor de la Guardia Civil.
Los cadáveres llegaron el día 4 y se instaló la capilla ardiente en el Cuartel de la Guardia Civil. Los funerales, que habrán de celebrarse en la Catedral de Badajoz, en la mañana del día 5 de enero superan todas las expectativas. Las exequias se celebran bajo la tutela del Obispo de la diócesis. Las fotos de la época muestran a una muchedumbre llevando a hombros los féretros, que partieron desde el Cuartel de Santo Domingo hacia la Catedral. La comitiva fue en total silencio aunque la banda de música rompía con su miserere el recogimiento de las gentes. Según el diario La Libertad:
Abrían la comitiva fúnebre las cruces parroquiales de las cinco parroquias de la ciudad: a pesar de la inclemencia del tiempo, asistió el pueblo de Badajoz entero y las campanas de todos los templos doblaron durante el entierro; en el depósito y una vez dado fin al ceremonial religioso, desfiló ante los féretros un enorme gentío; luego la comitiva se dirigió al cementerio, donde las víctimas recibieron sepultura, hubo discursos y vivas a España y a la Guardia Civil .
La comitiva tardó casi dos horas en llegar a la Seo. Al acto religioso asistieron entre otras personalidades el Ministro de la Gobernación que pronunció al finalizar el acto unas breves palabras de agradecimiento a la Guardia Civil que fueron aplaudidas por los asistentes, asimismo el General Sanjurjo entregó 5.000 pesetas a la familia de cada uno de los guardias muertos.
El 7 de enero uno de los Guardias Civiles fue enterrado en Torremayor, su pueblo natal. Según el diario La Libertad en la Capital se celebró una reunión de las fuerzas vivas para protestar ante los poderes públicos por los pasados sucesos y se abrió una suscripción a beneficio de las familias de las víctimas. Asistieron representaciones de todas las entidades y sociedades badajocenses, entre ellas la Real Sociedad Económica del País, el Ateneo, la Caja de Ahorros, el cabildo catedralicio y colegios profesionales .
Ante estos incidentes la vida política del país se caldea llegando la discusión política hasta el mismo Congreso de los Diputados. Al reanudarse las sesiones de las Cortes el 5 de enero de 1931, hubo un enfrentamiento dialéctico entre los diputados radicales y católicos (Diego Hidalgo y Beunza) y los socialistas (Nelken, Eduardo Ortega y Gasset). La base de la discusión ponía en juego la misma existencia de la Guardia Civil por parte del sector progresista y la defensa a ultranza del benemérito cuerpo por el sector conservador. El tema quedó zanjado con la participación del presidente Manuel Azaña, sus palabras son incuestionables y no dejan lugar a dudas de quienes fueron los verdugos y las victimas: «Permitidme que exprese mi asombro, porque con motivo de un suceso en que nadie podrá decir que ha habido un abuso por parte de la Guardia Civil, se haya puesto en litigio o se haya querido poner en litigio el prestigio mismo del Instituto; no en las Cortes, ciertamente sino fuera de aquí. Cualquiera diría que en Castilblanco ha sido la Guardia Civil quien se ha excedido en el cumplimiento del deber, y no deja de pasmarme que cuando cuatro infelices guardias han perecido en el cumplimiento de su obligación se ponga precisamente a discusión el prestigio del Instituto como si hubieran sido estos guardias no los muertos sino los matadores».
Otro problema que se planteo es cuál sería la jurisdicción que conociera de los hechos. Mientras que desde algunos sectores de izquierda se debate vivamente contra la aplicación del fuero de guerra. Será el propio Gobierno quien dictamine tras consulta preceptiva a la Auditoria de la división militar de Madrid que será un tribunal militar quien conocerá del proceso por los asesinatos. Eso es así pues según el artículo 5 del Código de Justicia Militar de la época establecía que «la agresión a un militar será constitutivo de delito militar» y por lo tanto juzgado por esta jurisdicción, sujeta a la Constitución Española de 1931.
Los veintidós detenidos pasaron a disposición judicial y fueron preventivamente encerrados en la prisión provincial de Badajoz el 9 de enero de 1932 a espera de Juicio. No fue hasta julio de 1933 cuando se celebrará la vista por la causa por los sucesos de Castilblanco que tendrá como sede el Cuartel de Menacho en Badajoz. El fiscal del Consejo de Guerra será el Comandante del Cuerpo Jurídico militar Ricardo Calderón. Presidirá el Tribunal el Coronel del Regimiento de Infantería Castilla Nº 3, José Cantero Ortega. De los cuarenta y cinco detenidos inicialmente fueron procesados veinte hombres y dos mujeres. Durante el juicio, el público abarrotó los bancos de la sala, ya que la vista era pública. Uno de los abogados defensores, Don Luis Jiménez de Asúa, basó la defensa de los procesados en las infames condiciones de vida de los vecinos de Castilblanco .
Pudieron conmutarse las iniciales seis penas de muerte por otras a prisión a perpetuidad siendo condenado entre otros Justo López, Hipólito Bermejo, (a) Retuerto, Reyes Horcajo, Wenceslao Domínguez, etc. Aun así se recurrió la sentencia al Tribunal supremo que rebajó las penas, siendo condenados seis personas. Nunca se pudo identificar judicialmente a los verdaderos culpables de aquel horrible asesinato. De hecho la vecina de Castilblanco, Cristina Luengo, que según el fiscal fue la inductora de los luctuosos sucesos, fue absuelta.
III. CONCLUSIÓN
Ante tal macabro suceso nos podemos hacer varias preguntas: ¿Qué ocurrió entre el 30 y el 31 de diciembre de 1931 para que en tan sólo 24 horas se pasara de una manifestación pacífica a otra donde se desató tanta crueldad? Si el día 30 de diciembre la manifestación se celebró y disolvió sin incidentes ¿qué o quiénes causaron esa preocupación en el Alcalde para que ordenara la disolución del acto? ¿Por qué el día de autos el Alcalde se fue al campo porque temía que algo pudiera ocurrir, según sus posteriores declaraciones?
Evidentemente algo estaba preparado para el último día de aquel gélido diciembre de 1931. A quien organizó aquella tragedia de muerte, los hechos le sobrepasaron dando lugar a uno de los sucesos más negros de la historia reciente de Extremadura.
Considero que los vecinos de Castilblanco que participaron en la masacre fueron utilizados. Fueron el arma asesina, no los asesinos. Detrás de esa forma de actuar se escondió mucha ignorancia, mucha manipulación. Los verdaderos autores de aquel crimen quedaron absueltos en el Juicio que se celebró en el Cuartel de Menacho, en aquel caluroso verano de 1933. Y pagaron los de siempre, el pueblo, que actuó como en la magnifica obra de Lope de Vega «Todos a una, como en Fuenteovejuna» cuando mataron al cruel Comendador. Los que con sus soflamas y dislates llevaron al pueblo a ese aquelarre de odio, se escondieron detrás de las togas, viendo cómo condenaba a seis de los imputados.


Hay hechos objetivos incuestionables:
–Fue una huelga ilegal.
–Al menos 200 a 300 manifestantes.
–4 Guardias civiles se dirigen con órdenes escritas para disolver esa Huelga Ilegal.
–El propio Abogado defensor, Jiménez de Asúa, se dirigió al tribunal solicitando una condena sólo por posesión ilegal de armas .
Veo sumamente improbable, que cuatro Guardias Civiles, fueran a disparar a bocajarro a 200 manifestantes «muchos de ellos armados». Si hay autores que proclaman que los instigadores o provocadores fueron los Guardias Civiles, desde mi humilde punto vista, están equivocados. Dejando apasionamientos aparcados ¿quién puede pensar que cuatro Guardias Civiles se enfrenten a 200 a 300 manifestantes? Algunos expresan que la Guardia Civil disparó, eso es evidente, lo que no expresan es que fue en defensa propia, y que el primer disparo fue al aire.
Lo que es evidente es que los verdaderos incitadores, planificadores, sembradores de esa simiente mortal, no fueron nunca puestos delante de un Tribunal. Como dije al principio, «de aquellos polvos estos lodos». Las causas que originaron la Guerra Civil se hunden más allá de 1936 y no sólo tienen su origen en un levantamiento espontáneo de cuatro generalitos. Como siempre la Guardia Civil no hizo otra cosa que obedecer órdenes del Gobierno Republicano para controlar las manifestaciones y aunque algunos le achacan que fueron los iniciadores de este suceso creo que ha quedado palmariamente demostrado que lo único que hicieron fue defenderse y derramar su sangre por aquella España Republicana.


III. FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA


ABC, 4 enero 1932, p.18; 6 enero 1932, pp.20, 21 y 27.


Crónica, 10 enero 1932 y 23 julio 1933.
El Debate.
El Socialista, 2 enero 1932.
La Libertad, 1, 2, 3, 5, 7 y 9 enero 1932.
Mundo Grafico: «La bárbara tragedia de Castilblanco».
Mundo Obrero, 15 diciembre 1931.
Nuevo Mundo (8 y 15 enero 1932, 5 agosto 1932 y 21 julio 1933).
• ARRARÁS, JOAQUÍN: Historia de la Segunda República Española. I, Editora Nacional, Madrid, 1964, pp.247-253.
Crónica de la Guerra Civil Española. I, Codex, Buenos Aires, 1966, p.5.
• GARCÍA PEREZ, JUAN - SÁNCHEZ MARROYO, FERNANDO, «La guerra civil en Extremadura», Hoy, Badajoz, 1986, p.12.
• GAULE, JACQUES DE: La guerra de España 1936-1939. I, Madrid, Círculo de Amigos de la Historia, 1973, p.109.
Historia de las Fuerzas Armadas. IV, Editorial Palafox, 1984, pp.60-61.
• JACSON, GABRIEL: La Republica Española y la Guerra Civil, RBA Coleccionables S.A. 2005.
La Guerra Civil Española, I, El Mundo, Madrid, 2006, p.63.
• REBOLLO SÁNCHEZ, AUGUSTO: Badajoz la vida de una ciudad fronteriza, Servicio de publicaciones Ayuntamiento, Badajoz 2005.
• Parte Oficial del suceso de Castilblanco (Badajoz). Realizado por el Teniente Coronel Pedro de Pereda Sanz.

jueves 22 de octubre de 2009

Mi participación este sábado en las Jornadas de Historia de Llerena


Tal como anuncié hace unos días, y tras la presentación de una comunicación para las Jornadas de Historia de Llerena, la Sociedad Extremeña de Historia me ha asignado la sesión del sábado 23 para exponer mi comunicación según consta en el programa publicado. Este año lleva por título «José Gallego Paz: Monesteriense, matemático, republicano y masón en el siglo XIX». Así, en la página web de la SEH está el resumen de mi comunicación y los de los demás participantes. Ya el año pasado, hablé de José Gallego Paz, pero de forma breve. En esta ocasión expondré una pequeña biografía de alguien que merece ser recordado en Monesterio por su talla humana y científica, e incluso política y no sólo por tener una calle.


Resumen de la comunicación:


En 1839 nació en Monesterio, en el seno de una familia numerosa de pequeños labradores, José Gallego Paz. A los seis años de edad expresó a sus padres el deseo de estudiar, aspiración que encontró acogida. Su primer preceptor fue su tío Manuel Gallego Mejías, Vicario de Santa María de Tudía, que atendió y protegió a varios sobrinos más. A todos les educó y dio carreras de letras, de ciencias y militares. José Gallego Paz estudió Ciencias en la Universidad Central, en Madrid. Se especializó en Matemáticas y en Agronomía. Enseñó en los Institutos Provinciales de Huelva y Jerez de la Frontera. Iniciado en la Masonería en Madrid, fundó una logia en Huelva, y alcanzó el Grado 33, el más importante de esa organización. Establecido después en la ciudad de Jerez de la Frontera (Cádiz), fue una figura preeminente dentro del republicanismo y de la masonería gaditanos hasta su fallecimiento en 1904.

martes 20 de octubre de 2009

Federico Jiménez Losantos y César Vidal hablan de Castilblanco.


Esta mañana, en EsRadio, en el programa de Federico Jiménez Losantos, y más concretamente en la sección «Breve historia de España para inmigrantes, nuevos españoles y víctimas de la LOGSE», el propio Losantos y César Vidal han hablado de los sucesos de Castilblanco, acaecidos a finales de 1931. Para escuchar el corte pongo este enlace. En esta localidad pacense fueron asesinados todos los guardias civiles del puesto al poner orden en una manifestación ilegal. Por supuesto, los autores intelectuales eran los diputados socialistas Margarita Nelken y Manuel Muiño que ya se habían encargado de hacer propaganda subversiva por la provincia para subir los ánimos de los obreros. La imagen corresponde a la autopsia llevada a cabo a uno de los guardias civiles asesinados en Castilblanco. La imagen está tomada de una entrada del blog de Francisco Pilo.

El desaparecido Archivo de Falange de Monesterio (1936-1977?)


Me contaba un amigo no hace mucho un hecho que ocurrió en una población del sur de Extremadura. No sé exactamente cuándo ocurrió. Sin embargo, el acontecimiento es de película si en España se hiciera buen cine. Así, una persona, de pura casualidad, descubrió en una dependencia de una institución pública un montón de papeles. Éste parece ser que en su día había sido el Archivo de la Falange de esa población. Al poco tiempo de producirse el hallazgo, se originó un pequeño incendio que convirtió en cenizas todo el archivo. No interesaba que nadie examinara esos documentos por si pudiera desvelarse el pasado franquista de personas demócratas de toda la vida. Esto no ocurrió en Monesterio.
En agosto de 1936 fue cuando se constituyó Falange en Monesterio. En 1937, con la integración de los requetés y de los tradicionalistas, se creó el Movimiento Nacional. En poco tiempo la importancia institucional de Falange Española Tradicionalista y de las JONS se acrecentó en todos los pueblos y ciudades. Como organismo local en Monesterio tuvo mucha vida, lo cual generó la formación de un archivo. Un archivo que contenía datos importantes sobre la Guerra Civil en Monesterio y de la actividad del mismo hasta que en 1977 se disolvió el Movimiento Nacional. Durante la Guerra Civil, FET y de las JONS y hasta 1945 tuvo una sede propia y diferenciada: El edificio que actualmente es el Ayuntamiento. Desde 1940 y hasta 1977 la Jefatura Local del Movimiento o de FET y de las JONS fue aneja a los alcaldes de Monesterio, y el Archivo de la Jefatura se custodiaba en la casa consistorial. Los documentos más sensibles eran los ficheros de afiliados de Falange y del Frente de Juventudes. Además contenía informes varios, las actas del Consejo Local de Falange, documentos de la Sección de Investigación y Vigilancia, Frente de Juventudes, fotografías, libros de salida y de entrada de documentos, correspondencia, Auxilio Social, facturas… Tras la muerte de Franco, en Monesterio este archivo fue destruido y con esta acción se perdió una información importantísima generada durante cerca de 40 años. Ésta es la versión que me fue indicada por dos personas: El penúltimo Jefe Local del Movimiento, José Villalba, y por el primer Alcalde la de democracia, Paco Bautista. Por supuesto, la desaparición de estos documentos permitió, por ejemplo, que miembros del PCE se presentaran ante la sociedad como comunistas de toda la vida. En este documento de 1941 se atestigua la existencia del archivo de Falange de Monesterio.

sábado 17 de octubre de 2009

El sello de la Alcaldía de Monesterio entre 1931-1937


El 14 de junio de 1931 el Pleno autorizó al Alcalde, Juan José Ledesma, para que adquiera los sellos necesarios para las oficinas municipales. Unos meses antes se había proclamado la II República y uno de los cambios se había operado en los símbolos. De esta forma, los sellos anteriores del municipio, que utilizaban el escudo real no eran válidos en su uso. En agosto de 1931 aparecen los primeros documentos estampillados con los nuevos sellos: El de la Alcaldía, y el primero que se fabricó para uso del Secretario. El escudo contenía el escudo de España, sin la flores de lis y timbrado con corona mural, al estilo del que se había usado durante la Revolución de la Gloriosa (1868-1875) tal como se aprecia en el sello de estampilla del Gobierno Civil de Badajoz usado en 1874. El sello era de caucho, y trajo la consecuencia que a los pocos años se desgastara y se deformara. Así, comenzada la Guerra Civil, se siguió utilizando por la Comisión Gestora (Nacionales) hasta 1937, ya con un formato muy degradado tal como se aprecia en una de sus últimos estampillados.

Sobre otros sellos del municipio:

martes 13 de octubre de 2009

¿Qué hubiera pasado si la República hubiera ganado la Guerra Civil?


Esta pregunta, que puede ser atrevida, y que tan difícil respuesta puede obtener, algunos la tendría como simple aspiración. Principalmente hubiera supuesto que muchos republicanos hubieran ido a parar a las cárceles o serían despojados de sus derechos políticos durante un largo tiempo. Actualmente, en Extremadura, los árboles no dejan ver los bosques; así existe la creencia, todavía, que los rojos eran muy buenos, y que defendían el Estado de Derecho, la democracia, la convivencia y los derechos humanos.
Comenzada la Guerra Civil fueron asaltadas las viviendas de los principales políticos de la derecha (ya fueran republicanos o monárquicos, lo mismo daba). Cualquier documento encontrado que citara a cualquier persona sería prueba de cargo suficiente para ser declarada como «desafecto al régimen republicano». Esto es así porque los Gobiernos de Largo Caballero y después de Negrín dictaron varios decretos disponiendo que cualquier documento anterior a la sublevación militar encontrado por la policía que mostrara adhesión a políticos que en el debate parlamentario se habían mostrados contrarios al Frente Popular era suficiente para ser juzgado. Esto es la «democracia» de la Republica.
El 25 de agosto de 1936 el Ministro de Justicia de la República, Manuel Blasco Garzón firmó el Decreto por el que se crearon los Tribunales Populares. Órganos provinciales que conocerían «de los delitos de rebelión y sedición y de los cometidos contra la seguridad exterior del Estado, desde el día 17 de julio del corriente año». Tenían un carácter de excepción y su ámbito temporal era retroactivo, una auténtica aberración jurídica. Pero esa aberración jurídica era máxima al establecerse el origen de los catorce «jueces populares» o «jueces de hecho» (frente a tres funcionarios judiciales o «jueces de derecho»): «Los catorce Jurados serán designados por los comités provinciales de los partidos que integran el Frente Popular y organizaciones sindicales obreras que se hallan defendiendo la República». Es decir, de facto, desaparecía el Poder Judicial tal como era conocido en España desde 1870, y se implantaba una Justicia política y parcial contraria a la Constitución de 1931. Este hubiera sido el panorama judicial en la «democrática» Republica Española si ésta hubiera vencido la Guerra Civil.
Uno de Tribunales Populares más represivos fue el de Madrid, pero también existió uno en Extremadura, con jurisdicción sobre la «Bolsa de la Serena». Se encargaba de enjuiciar los delitos de derrotismo, alta traición y desafección al régimen republicano. Aparte de las actitudes de cada español que hubiera tenido la desgracia (o no) de quedarse en «Zona Roja» con palabras u hechos, cualquier manifestación que hubiera tenido en fecha anterior al 18 de julio de 1936 podía ser considerada suficiente para ser enjuiciado. Eso si no había sido antes paseado por los defensores de la democracia.
No hace falta consultar documentación de la Dictadura, existen bastantes procesos, porque se ha conservado los papeles de muchos de estos tribunales políticos. Para mantenerme esta tesis utilizo el proceso llevado en el Tribunal de Urgencia de Madrid contra un afiliado a la UGT (durante la Guerra Civil) llamado Cándido Hernández Mateo. Éste había enviado a Calvo Sotelo una tarjeta de visita con este texto: «Se felicita por sus triunfos parlamentarios y sus admirables defensas en pro de nuestra causa».

Este documento fue intervenido en la vivienda del secretario de Calvo Sotelo. No hay que olvidar que éste fue asesinado por el miembro del PSOE Luis Cuenca el 13 de julio de 1936. Nada más encontrada la tarjeta, fue detenido Cándido Hernández y fue enviado a la Prisión de Polier y acto continuo se le incoo un procedimiento en un Tribunal Popular. Tomada declaración, reconoce haber enviado la tarjeta por la defensa que Calvo Sotelo había hecho a la causa religiosa. A pesar de encontrar el apoyo de todos sus compañeros de la UGT, los cuales firmaron un documento de apoyo en que decía que era «partidario del Gobierno y condenando el movimiento faccioso» la sentencia es condenatoria. Le declara «persona notoriamente desafecta al régimen republicano» a pesar de los servicios prestados a la causa desde julio de 1936. La condena «como desafecto al régimen republicano» fue de internamiento en campo de trabajo y 20 años de privación de los derechos políticos, que se concretaba principalmente en ser eliminado del censo electoral.
Esta cuestión es esencial para conocer qué habría ocurrido en España si la «República» hubiera vencido la contienda. Incluso los que prestaban servicio a favor de esa causa, por deslices minúsculos, hubieran ido a parar a los campos de concentración o de trabajo. Y no eran campos de recreo, sino de trabajos forzados para expurgar los pecados. Con razón Julián Marías, que fue partidario de la República, con el paso de los años dijo con respecto al resultado de la Guerra Civil aquello de «los justamente vencidos y los injustamente vencedores». Por supuesto, la persecución ideológica en la «Zona Roja» durante la guerra fue más grave que en la España de Franco teniendo en cuenta esta documentación.








lunes 12 de octubre de 2009

Tentudía: Un ejemplo de cómo hacer una revista local


Todos los años, en agosto, el Ayuntamiento y la Hermandad de la Santísima Virgen de Tentudía de Calera de León editan conjuntamente la revista Tentudía. Está dirigida por D. Manuel Blanco Megías, D. José Méndez Gordito y D. Manuel Gata Baños. Para mí es un ejemplo de buen hacer y de dedicación. No es necesario hacer una revista de medio kilo de papel, abarrotada de anuncios y carente de contenido como la que se publica en Monesterio. Desde hace mucho tiempo Tentudía ha acogido en sus líneas plumas destacadas en temas históricos. En una que poseo de 1975 escriben, por ejemplo, D. Carmelo Solís Rodríguez, Canónigo de la S. I Catedral de Badajoz, D. Emilio Serrano Díaz (de la Asociación Internacional de Periodistas y Escritures de Turismo y de la Nacional de Escritores de Turismo) o el Marqués de Selva Alegre. En sus páginas siempre ha habido una defensa del Patrimonio Histórico de Calera, del Conventual y del Monasterio entre otros. Como hacía un tiempo que no iba a Monesterio, ahora me he encontrado en casa la última edición, enviada por el equipo de redacción. Interesante como siempre. En ella escribí en 2005 sobre unas minas que se descubrieron en lo alto del monte de Tentudía, cercano al Santuario de unas vetas de mineral de hierro.

jueves 8 de octubre de 2009

El Catedrático José Gallego Paz en las Jornadas de Historia en Llerena


Hace ya nueve años que un grupo de profesores e investigadores crearon las Jornadas de Historia de Llerena. Esta iniciativa ha perdurado en el tiempo bajo la organización de la Sociedad Extremeña de Historia. Este año, por tanto, se celebra su décima edición. Actualmente soy el investigador que ha mantenido la presencia en ese foro durante todas las ediciones. Este año presento una pequeña biografía de José Gallego Paz, Catedrático de Matemáticas y Agricultura. Tras un esfuerzo de recogida de información, he reunido una serie de datos interesantes sobre su vida. La comunicación lleva por título «José Gallego Paz: Monesteriense, matemático, republicano y masón en el siglo XIX». Gallego Paz nació en Monesterio en 1839 en la calle «El Berro», hoy conocida -no por casualidad- por «Gallego Paz», en una vivienda -que junto a otra colindante- está integrada en lo que hoy es la mal llamada «Casa del Pueblo». Vivió en Madrid, Huelva y Jerez de la Frontera. Aparte de la formación intelectual, también destacó en la vida política. Fue un destacado masón que llegó al Grado 33 de la masonería y su nombre simbólico era «Lavoisier 1º». Su vocación política era el republicanismo. Pero esto es un aviso a navegantes: Era republicano, pero no era ni socialista ni comunista, y el día de su muerte la bandera que ondeaba a media asta en el Casino Republicano de Jerez de la Frontera -del que era su presidente y fundador- era la española, la roja y gualda. Cualquiera le diría que en la casa en la que nació, pequeña casa de tres naves, donde convivió con ocho hermanos y sus padres, en total once, es ahora un bar. Por supuesto, José Gallego Paz era un varón íntegro y un ejemplo de virtudes intelectuales. Éste es el programa provisional de las Jornadas.

miércoles 7 de octubre de 2009

Mis libros en algunas bibliotecas extremeñas


Si hace unos días anunciaba la presencia de mi libro República y Guerra Civil en Monesterio en la Biblioteca Pública Municipal «Cervantes», ahora anuncio los centros en los que se pueden encontrar y consultar, e incluso utilizar el servicio de préstamo.
El República y Guerra Civil en Monesterio (1ª edición) está disponible en la Biblioteca de la Real Sociedad de Amigos del País de Badajoz, en la que deposité en concepto de donación un ejemplar. En la capital pacense también están disponibles dos libros: Uno en la Biblioteca Pública «Bartolomé José Gallardo» y otro en el Centro de Estudios Extremeños, dependiente éste de la Diputación de Badajoz. La Memoria de Licenciatura está depositada en la Biblioteca Central de la Universidad de Extremadura en Cáceres.
En cuanto al otro libro, Estudios sobre la Baja Extremadura, están disponibles en la Biblioteca de Extremadura, en la Biblioteca Pública «Bartolomé José Gallardo», Biblioteca Central de la Universidad de Extremadura y en el Centro de Estudios Extremeños en Badajoz; en la Biblioteca Pública del Estado «Jesús Delgado Valhondo» de Mérida, y en la Biblioteca Pública del Estado «Rodríguez Moñino-María Brey» de Cáceres. Fuera de Extremadura, de momento, está disponible en la Biblioteca de la Diputación Provincial de Cádiz.








domingo 4 de octubre de 2009

Un artículo publicado en la Revista de Derecho de Extremadura


En el número 4 de la Revista de Derecho de Extremadura aparece publicado un artículo firmado por mí que lleva por título «La creación de derechos políticos para la mujer española en 1924: La concesión del sufragio activo y pasivo en los órganos representativo de la Administración Local y su proyección en la provincia de Badajoz». Habitualmente se dice que fue la República la que dio el voto a la mujer. Sin embargo, la Dictadura de Primo de Rivera hizo esta concesión, aunque parcial, sólo para Ayuntamientos. Para descarga del artículo completo en pdf sólo es necesario pinchar aquí.

jueves 1 de octubre de 2009

Un ejemplar de mi libro en la Biblioteca Pública Municipal de Monesterio


En abril o mayo de 2003, llegó al Ayuntamiento de Monesterio, con remite de la Junta de Extremadura, un lote de libros. No era un lote variado, sino que eran ejemplares repetidos de un mismo libro. Se trataba de la Columna de la muerte. No sé por qué las instituciones autonómicas habían enviado tantos libros, supongo que para repartirlos a los «centros culturales» de la localidad. Esto pensaría si fuera yo malo. Según me dijo un catedrático de Historia Contemporánea de la UEx, la Junta de Extremadura compró media edición. Pero como en esa época se confundía con profusión lo público con lo privado en Monesterio, y con cercanía de los comicios locales, un regalo era apetitoso para ser valorado a la hora de alumbrar el voto, el entonces portavoz o «porta-coz» del PSOE repartió ejemplares entre las amistades o simplemente a personas ajenas a ese círculo pero valiosas (una de las cuales le tenía afecto). El caso es que el ejemplar costaba entonces 23 euros. Cualquiera sabe en Monesterio que ese señor no se gasta 200 euros de su bolsillo en libros para después «regalarlos». El caso es que el infame ex «porta-coz», después del batacazo electoral de 2003, exigió la devolución del regalo a una de esas personas, lo que demuestra la caradura y la poquita vergüenza del personaje en cuestión.

Esta introducción viene por lo siguiente. El año pasado entregué al actual Alcalde de Monesterio, del PSOE por cierto, dos ejemplares del República y Guerra Civil en Monesterio. Uno fue regalo personal por ostentar el cargo que tiene, y otro en calidad de donación para que figurara en el catálogo de la Biblioteca Pública Municipal «Cervantes» de Monesterio. En abril de este año fue registrado con el número 15.761, pero se le puso una signatura inadecuada y fue a parar a la sección de poesía, cuestión que le hacía ilocalizable. Después de mucho esfuerzo, la actual encargada de la Biblioteca logró encontrar el volumen, se le puso la signatura adecuada y se colocó en su sitio, entre los libros de José Luis Gutiérrez Casalá sobre la Guerra Civil en la provincia de Badajoz y la Historia Política de las dos Españas de José María García Escudero. Ahora está localizable para quien quiera consultarlo. La moraleja del cuento es la siguiente: Yo no voy a reclamar ni tampoco a pedir la devolución de ningún libro donado o regalado como el infame ex «porta-coz» ya hizo en 2003. Por supuesto «regalaba» las cosas ajenas, una facultad que la tiene escrita en su código genético. Eso de tirar «con pólvora del rey» es lo más fácil del mundo, dar las cosas costeadas por uno es más gratificante.


lunes 28 de septiembre de 2009

Cuando la Feria de Monesterio comenzaba el 28 de septiembre



Un día como hoy, pero de 1965 empezó la última edición de la feria de Monesterio de finales de septiembre. Al año siguiente, se comenzó a celebrar a partir del 8 de septiembre haciéndose coincidir con la celebración de la Virgen de Tentudía. En cambio, las ferias que comenzaban el 28 y que se prolongaban hasta el 30 de septiembre comenzaban con una misa en honor del Señor del Paso que era la imagen que más devoción tenía en Monesterio hasta que la Virgen de Tentudía fue nombrada patrona en 1960. En la década de los años cuarenta se comenzó a publicar la revista de festejos, la más antigua que he hojeado ha sido la de 1946. Anteriormente se editaban grandes hojas informativas de los festejos, ésta es el encabezamiento de la de 1945. Frente a los festejos había una feria con tintes económicos, de compraventa de ganados que se enlazaba con la gran feria del Sur de Extremadura que era la de Zafra.

domingo 27 de septiembre de 2009

El bombardeo de la ciudad de Cáceres por la aviación republicana


Un comentario de Historia en Libertad en la entrada anterior hace referencia al Bombardeo que los aviones «republicanos» hicieron en Cáceres el 23 de julio de 1937. Como estos hechos no son suficientemente conocidos en la actualidad, son dignos de ser difundidos. Sobre todo porque siempre se identifica a  la aviación nacional como asesina de civiles y la roja como bienhechora y protectora de la paz. Murieron muchas personas, 35 y hubo multitud de heridos. Ángel David Martín Rubio ha escrito sobre este particular y lo difunde a través de una web que es interesante visitar para conocer todos esos sucesos. Si impresiona la imagen del Palacio de Mayoralgo (hoy sede de la Presidencia de Caja de Extremadura) semidestruido, más aún es este fragmento de su investigación:


Especialmente dramáticas fueron las circunstancias ocurridas en la Plaza de Santa María. Unos cacereños murieron postrados ante la Patrona pues la Virgen de la Montaña se encontraba en la hoy Concatedral de Santa María; otros cuando abandonaban el Templo y otros al dirigirse a él. El Obispo Fray Francisco Barbado Viejo, con sus ropas manchadas por los cascajos y la sangre de los heridos, se adentró entre las ruinas para confortarlos y auxiliar en los últimos momentos a los más graves. Grave confusionismo reinó también en el Mercado de Abastos por la aglomeración existente en el mismo al estallar en sus proximidades algunos explosivos. Dos de estas bombas cayeron frente a una de las puertas de Santa María y su metralla cruzada penetró en la Iglesia dejando sin vida o malheridos a todos los que estaban al fondo, por debajo de las pilas del agua bendita; otros murieron en la plazuela; el Palacio de Mayoralgo se vino abajo, como varios edificios de la Plaza y las traseras del Ayuntamiento, con personas muertas o heridas en todos ellos […] El Parte Oficial republicano únicamente afirmaba, con evidente escarnio de la verdad, que se habían bombardeado «diversos objetivos militares en las cercanías de Cáceres». El resultado fueron 31 muertos y 64 heridos, cuatro de los cuales murieron después elevando a 35 el número de víctimas del bombardeo. De éstos 12 eran hombres y 23, mujeres. La víctima más joven era una niña de 4 años y la de más edad un anciano de 87. 14 de ellos pueden considerarse de edad madura, 15 eran menores de 25 años y 6 mayores de 60.


viernes 25 de septiembre de 2009

Una pintada estúpida e innecesaria


El 26 de agosto de 1936, en plena Guerra Civil, llegó en avión a Cáceres el General Francisco Franco. Durante un mes estableció su Cuartel General en esta ciudad. Instaló su Estado Mayor en el Palacio de los Golfines de Arriba, propiedad de Gonzalo López-Montenegro y Carvajal, situado a pocos metros de la Parroquia de San Mateo y en plena Ciudad Monumental. Allí se le habilitó un pequeño despacho en el que empezó a dirigir y a ordenar los asuntos junto a un teléfono. El 23 de septiembre llegaron su esposa, Carmen Polo, y su hija, Carmen Franco Polo desde las Islas Canarias. Unos días después, el 27 de septiembre el Alcázar de Toledo fue liberado por la Columna Madrid. Un comandante comunicó la noticia a Franco en este tono: «Mi General, ¡Toledo liberado! ¿No oye a los cacereños en la calle?». Le contestó: «Tenemos guerra para dos años». El General Franco se asomó por el balcón principal de la Casa de los Golfines de Arriba para agradecer a los cacereños su entusiasmo. Dos días después, una Junta de Generales en Salamanca designó a Franco Jefe del Estado. El 3 de octubre abandonó Cáceres con dirección a Salamanca. En recuerdo de este acontecimiento histórico, en la parte izquierda de la puerta del Palacio se instaló una placa conmemorativa con este texto:
Hace un mes, a un descerebrado (o varios descerebrados) no se le ha ocurrido otra cosa que hacer una pintada en la fachada del Palacio de los Golfines de Arriba. Dice «Franco muerto». Pero sí ya sabemos que está muerto. Murió el 20 de noviembre de 1975. Este Palacio forma parte de la Ciudad Antigua de Cáceres ésta declarada en 1986 por la UNESCO «Patrimonio Cultural de la Humanidad». Todavía el Ayuntamiento de esta ciudad, en la que resido, no se ha dignado de limpiar esta pintada. Le da igual. Seguro que si en ese Palacio se hubiera alojado cualquier preboste de la izquierda y le hubieran puesto alguna pintada (mal hecho también) seguro que la rapidez hubiera sido tal que no nos habríamos enterado.




miércoles 23 de septiembre de 2009

Mi participación en los Coloquios Históricos de Extremadura 2009


Ayer, 21 de septiembre, intervine de nuevo en los Coloquios Históricos de Extremadura. Lo hago desde 2002. Este año he expuesto uno de los hechos que explico en mi libro República y Guerra Civil en Monesterio, y es un enfrentamiento del Ejército con unos guerrilleros «rojos» en octubre de 1937. Tras la publicación del libro adquirí más datos sobre esos hechos, y además pude acceder a la finca por mediación de sus propietarios, realizando in situ un extenso reportaje fotográfico. Parte de ese material gráfico se incorporará en la nueva edición del libro. Pasados 70 años todavía existían pruebas fehacientes de los disparos que las fuerzas militares realizaron sobre la «Casa de Doña Marina».

lunes 21 de septiembre de 2009

Una curiosidad: Cuando Guadalcanal perteneció a Extremadura


Aunque ahora es una localidad sevillana, la villa de Guadacanal fue parte de lo que se conoció en el siglo XVIII como la «Provincia de Extremadura». Dependió del Priorato de San Marcos de León, de la Orden de Santiago, así como de su Provisorato de Llerena. Con el establecimiento de las provincias y de los partidos judiciales entre 1833-1834 según obra de Javier de Burgos, Guadalcanal pasó a la provincia de Sevilla. No obstante, quedan muchos testimonios documentales de la pertenencia de la citada villa a Extremadura, entre ésta una noticia aparecida en la Gaceta de Madrid en 1806.

sábado 19 de septiembre de 2009

XX Aniversario de la destrucción del reloj de la torre de la Iglesia de Monesterio


Uno de los actos criminales sobre el patrimonio histórico de Monesterio más grave ocurrido en los últimos veinte años fue la destrucción del reloj de la torre de la Iglesia. El otro fue la demolición de la Casa del Bastimento en la calle Templarios. De titularidad municipal, el reloj público se instaló ahí por primera vez a mediados del siglo XVI. En la Comisión de Gobierno del 5 de julio de 1989 se decidió retirar el antiguo reloj, que databa de 1921, por uno más moderno de mecanismo eléctrico. En su instalación se retiró la antigua maquinaria, en perfecto estado de uso y se destruyó la esfera cerámica instalada en 1942 adquirida en Cerámicas Santa Ana de Sevilla. El sonido de un esquilón que tenía siglos se sustituyó por unos modernos altavoces Para ello, se desembolsó la cantidad de 570.000 pesetas a la Casa Macías de Madrid. La antigua maquinaria del reloj está arrinconada en el pequeño habitáculo del mismo, estropeada y sucia. El único inconveniente del antiguo reloj era que había que darle cuerda manualmente, labor que realizaba en su última época el Jefe de la Policía Local. No mereció la pena. No es lo mismo el sonido original de un esquilón que una grabación. No es lo mismo un reloj de maquinaria exacta que uno de mecanismo digital. En esa dinámica del escaso respeto que ha habido en Monesterio por conservar nuestras tradiciones o nuestras cosas de toda la vida, todavía, pasado veinte años, existe la huella de la destrucción de los azulejos de la esfera, pues ni siquiera arreglaron la silueta.


jueves 17 de septiembre de 2009

La otra «Memoria Histórica» de Castuera


Moisés Domínguez Núñez me remite un email junto a este texto: «Te adjunto la carta que me envió en marzo de 2006 una muy buena amiga de mi familia que responde a las iniciales C.Q.T.M. Relata los hechos de Castuera tal y como ocurrieron y fueron vividos por su familia que sufrió en carne propia la ira, odio y rencor de un pueblo analfabeto y manipulado. Narra unos hechos sin conocer ni haber leído libro alguno sobre la Guerra Civil en Badajoz, ni por supuesto en Castuera. El relato en sí es estremecedor y es igualmente dura con el bando vencedor cuando relata los constantes bombardeos que sufrió la localidad».
Castuera fue sin duda una localidad un reflejo de lo que sería la República si hubiera vencido la Guerra Civil, dónde los crímenes se cometieron primeramente por las izquierdas. Ahora es recordada por el famoso «campo de concentración». Pero la desmemoriada Memoria Histórica se olvida de lo que ocurrió en esa importante ciudad que fue la Capital del trozo de provincia de Badajoz que estuvo bajo la autoridad nominal de la República. Un ejemplo documental de los crímenes es esta hoja testifical, donde se relata un joven de 20 años, no afín a los revolucionarios, fue asesinado y quemado en la Estación del Quintillo tal como se relata en el testimonio.



A continuación te expongo una sucinta relación de los hechos reales, acaecidos en mi pueblo Castuera (Badajoz) con motivo de la Guerra Civil según me contaron mi madre y mis tíos Inés y Antonio.


Al producirse el Alzamiento Nacional el día 18 de Julio de 1936, el pueblo de unos 9000 habitantes fue «tomado» por los llamados «republicanos» que eran unos «soldados» de izquierdas, según se autoproclamaban ellos mismos.


Por lo general, eran gentes sin formación intelectual, o de muy escasa preparación, y a los cuales les habían dado un fusil o arma de cualquier tipo. Muchos llegaron de fuera del pueblo y a esta «tropa» se les unieron personas del pueblo que igualmente se consideraban de izquierdas, quizá influido por su condición económica baja y en la que hallaron su simiente apropiada los recién llegados.


Nada más «ocupado» el pueblo por las «fuerzas de izquierdas» tomaron diversas medidas entre las que podemos señalar:


1ª. Ocupación de las iglesias y ermitas, procediendo a destruir los altares y las imágenes, quemando algunas de ellas, si bien otras pudieron sacarlas a hurtadillas los creyentes y evitando «la quema» de las mismas y la iglesia parroquial, una vez saqueados los altares y quemados, la convirtieron en un garaje y taller de vehículos.


2ª Fueron tomadas, en nombre del pueblo, las casas más importantes de la localidad, por ser de los ricos, saqueando las mismas y llevándose las cosas de valor, requisándolas para la causa. Al mismo tiempo, las personas llegadas de fuera del pueblo tenían que ser alojadas en ellas y vivían allí en nombre de la causa. Este hecho le ocurrió a mi familia.


3ª. Procedieron a detener a todas aquellas personas que ellos consideraban de «derechas o fascistas», es decir, familias enteras que estaban bien económicamente o vivían bien, aunque no tuviesen ideología alguna; a los curas y monjas y por supuesto a los que tenían una ideología conservadora. Para efectuar estas detenciones los habitantes del pueblo que se consideraban «rojos» aunque algunos no tuviesen ninguna ideología, si bien les «denunciaban» por envidia, rencor, odio, etc.


Una vez detenidos les internaban en la cárcel del pueblo, pues disponía de un centro de detención en el mismo Ayuntamiento al tratarse de un Partido Judicial de la Comarca de de la Serena.


Pasadas unas semanas empezaron a efectuar lo que llamaban «sacas».Esto consistía en sacarlos de la Cárcel, por las noches y los subían a camiones diciéndoles que los trasladaban de cárcel, y nada más salir del pueblo, a unos los llevaban más lejos, a otros más cerca, y de madrugada le aplicaban lo que denominaban «darles el paseo», es decir les fusilaban. En Castuera realizaron varias «sacas». A un grupo los llevaron al «Arenal» un lugar que estaba situado a poco más de un kilómetro en la carretera que conduce a Zalamea de la Serena. Allí les apearon y los fusilaron, dejándoles abandonados en un montón de cadáveres, hasta que los familiares les recogían para darles sepultura. Otro grupo, de los que tenían encarcelados, los «sacaron» y con el mismo pretexto les dieron «el paseo» hasta las tapias del cementerio, donde los fusilaron y los dejaron abandonados igualmente.


Y a otro de los grupos les sacaron de la cárcel y con el pretexto de conducirlos a la Cárcel de Ocaña (Toledo), les embarcaron en un tren de mercancías, donde llevaban a los animales, y a unos siete kilómetros aproximadamente les bajaron en una estación-apeadero, denominada «El Quintillo» les condujeron a un descampado y allí después de golpearlos con las culatas de los fusiles y maniatarlos les amontonaron y les rociaron con gasolina y les quemaron vivos. Este es un lugar solitario, situado en plena comarca de la Serena, en el campo por donde trascurre la línea férrea que va desde Badajoz a Madrid, y antes de llegar al pueblo de Cabeza del Buey.


Este hecho fue observado por un pastor, que estaba con su rebaño en las inmediaciones de dicho lugar y escondido para que no le viesen pudo ver todo. Naturalmente esto lo contó con posterioridad y como es lógico sobresaltado por lo vio. Así mismo relató que el grupo de «milicianos» que realizó «la hazaña» y mientras ardían los cuerpos, ellos se estaban corriendo una caldereta en una casa cercana allí ubicada.


En este grupo se encontraban mis tíos, Luis y Manuel hermanos de mi madre, familia T.M [iniciales] los cuales fueron detenidos nada más producirse el Alzamiento y les tuvieron encarcelados hasta el 22 de Agosto de 1936 que les mataron. El «delito» que ellos habían cometido consistió en «vivir holgadamente» sin ser ricos, pues sus padres eran obreros y ellos habían conseguido situarse con su esfuerzo y cualidades naturalmente. Manuel era Procurador de los Tribunales que ejercía en la localidad y el otro, Luis era Oficial del Juzgado y el tercero Antonio, que trabajaba en el Banco Español de Crédito, no fue detenido porque ese día no se encontraba en casa, pues se hallaba fuera de la ciudad y al enterarse de la noticia permaneció escondido y gracias a ello pudo salvarse.


Las detenciones eran realizadas de manera arbitraria y muchas de ellas las efectuaban a todos los varones de la familia, en algunos casos se llevaban inclusive a menores, si no encontraban en el domicilio al cabeza de familia. Este hecho ocurrió con una familia conocida de la nuestra, pues al llegar al domicilio y no hallarse el cabeza de familia se llevaron al padre de éste, un hombre mayor y enfermo y al hijo que tenía de 16 años; ambos fueron asesinados.


¡Ah! Entre los fusilados se encontraban los religiosos que habían detenido.


Castuera fue un pueblo muy castigado durante la Guerra Civil, toda vez que la consideraban «cabecera del frente» en la provincia de Badajoz, y en dicha población estuvieron afincados los «milicianos» hasta que fue liberado por las tropas del General Queipo de Llano, en su marcha hacia Madrid desde Sevilla [sic]. Por ello fue muy castigado por las fuerzas aéreas nacionales que la bombardeaban a menudo. Por esta circunstancia se construyeron refugios subterráneos, donde se protegían las personas, de las bombas que arrojaban «las pavas» que eran los aviones bombarderos.


Los ciudadanos se refugiaban en los subterráneos cuando les avisaba una sirena muy potente instalada en la torre de la Iglesia, cuando divisaban a los aviones los vigías que se ubicaban en lo más alto de la torre.


Así mismo construyeron «nidos de ametralladoras» en la sierra cercana -pues el pueblo se ubica en la ladera de la Sierra de Castuera, que son estribaciones de la Sierra Morena, vertiente norte- para enfrentarse a los aviones que les bombardeaban continuamente y derribaban muchos edificios de la localidad y entre ellos cayó derribada por una bomba casualmente la casa de mis abuelos, causando daños propios de estos hechos.


Mientras el pueblo se encontró en estas circunstancias, mucha gente salió huyendo y no regresaron hasta que el mismo fue «liberado» o terminó la contienda.



C.Q.T.M.


En este enlace se pueden consultar los nombres de los asesinados en Castuera

sábado 12 de septiembre de 2009

Mi próxima participación en los Coloquios Históricos de Extremadura de 2009



La organización de los Coloquios Históricos de Extremadura ha admitido para la presente edición una comunicación firmada por mí. Llevo participando desde 2002 y en este año hago una presentación de mis nuevas investigaciones sobre unos hechos que tuvieron lugar en Monesterio en 1937. Se titula: «Entre la Historia oral y la Historia escrita de la Guerra Civil Española. Los sucesos de la “Casa de Doña Marina” de Monesterio». En la web de los coloquios se ha publicado el siguiente resumen:




En plena Guerra Civil unos guerrilleros republicanos procedentes de la Serranía de Huelva se internaron en el término municipal de Monesterio (Badajoz). Los hechos ocurrieron en octubre de 1937. Las operaciones para la detención de aquéllos se habían intensificados por los mandos militares franquistas dependientes del Ejército del Sur, según las órdenes del General Queipo de Llano. Los guerrilleros tenían el objetivo de alcanzar el «Frente de Extremadura» para internarse en la «Zona Republicana». Desorientados por las lluvias de octubre, llegaron hasta el término de Monesterio, al lugar conocido como «Doña Marina» donde retuvieron a dos obreros. Enterados de la incursión de estos guerrilleros los soldados de un cuartel cercano establecido en un cortijo, aquéllos se movilizaron para interceptarlos. Atrincherados los guerrilleros en la «Casa de Doña Marina», ésta fue asediada, provocándose bajas por ambas partes. Estos sucesos se han podido reconstruir básicamente por los testimonios orales y algunos documentos. Entre éstos se aporta un reportaje fotográfico del lugar de los hechos que atestigua las señales de los disparos e incluso un butrón realizado por los guerrilleros para escapar de la «Casa de Doña Marina», conocida desde entonces en Monesterio como «Cortijo de los rojos».

miércoles 9 de septiembre de 2009

Las ocultaciones de la Columna de la muerte (X): Los crimenes de los rojos en Granja de Torrehermosa en agosto y septiembre de 1936


Si hay un argumento, uno sólo, que sirva para resaltar qué monumento a la mentira y a la propaganda es el libro titulado la Columna de la muerte es ignorar los sucesos ocurridos en la pacense localidad de Granja de Torrehermosa. En la Columna de la muerte esta población no es obviada. Aparece citada en las páginas 14, 15, 144, 201 ó 202. Más adelante consta en la página 274 el «Comité antifascista» de Granja de Torrehermosa. Pero si se cita tantas veces, ¿por qué no se hace referencia a los sucesos acaecidos? ¿Es por no haber documentos? Para Espinosa Maestre sólo es relevante el «Comité Antifascista». Lo primero que «olvida» Espinosa Maestre (lo de «olvida» va con sarcasmo) es que en esta localidad hubo durante cincuenta días unos sesenta «detenidos», o más bien, secuestrados.
Pero lo más relevante para que Espinosa Maestre se «olvidara» de lo ocurrido en Granja de Torrehermosa es que allí se cometieron gravísimos delitos de sangre. Al menos 37 vecinos perecieron a cargo del «Comité Antifascista» de Granja de Torrehermosa. De éste emanó un «Tribunal de Sangre» compuesto por los frentepopulistas Patricio Sánchez Seco (Presidente) Anselmo Martínez Montero, Pedro Buiza, Geminiano González, Julián Romero, Juan Pedro Díaz y Pedro Gómez Pulgarín. Este tribunal, sin atribución legal de ninguna clase, tomaba declaración a los «detenidos» y «sentenciaban» a continuación. Anselmo Martínez estaba huido en Francia y los demás fueron encarcelados.
Pero Granja de Torrehermosa fue también lugar del asesinato de 38 personas traídas desde Fuente Obejuna (Córdoba), los cuales fueron llevados desde esa localidad por varias partidas de milicianos de Sevilla y Badajoz que estaban capitaneados por el famoso alcalde socialista de Llerena Rafael Maltrana Galán. Entre los que había sacerdotes, obreros, industriales, labradores o estudiantes, fueron asesinados con armas de fuego en las tapias del Cementerio de Granja de Torrehermosa.
Pero si hay algo que resaltar en los crímenes de Granja de Torrehermosa es la crueldad con la que los defensores de la República, de la libertad y de la democracia manifestaron con tres niñas de corta edad de 3, 11 y 15 años según la Causa General, llamadas, respectivamente, María de la Gala Durán, Encarnación Rudilla Calero y Rosario de la Gala Llera. Sobre este particular dice Rodrigo González Ortín: «En este pueblo “la valentía roja” también manchó sus manos con sangre inocente, pues encontrándose refugiados en una bodega en compañía de sus padres (ya mencionados) la niña de diez años llamada Rosarito, hija don Francisco de la Gala y doña Felisa Llera de la Gala y otra de seis años llamada Encarna, hija de una criada, y otra de tres años llamada Mari, hija de don Felipe de la Gala, fueron asesinadas a tiros, pereciendo igualmente una anciana mujer llamada Rafaela Barroso (abuela de la niña Encarna), a quien también el temor le hizo refugiarse en dicho lugar; crímenes cometidos al tener conocimiento que las tropas salvadoras se aproximaban a dicho pueblo».
Así, fueron asesinadas personas de todo tipo de condición, de derechas, republicanos radicales, monárquicos o falangistas, ex alcaldes, ex jueces, ex concejales, de todas la edades, de tres años, a ancianos de 70 y ancianas también de 70, obreros, propietarios, comerciantes, jornaleros… Pero hay que destacar sobre todo el ensañamiento sobre las familias Llera, De la Gala o Spínola, las cuales fueron casi exterminadas.
Ante este cúmulo de información cabe la siguiente pregunta: ¿Por qué Francisco Espinosa Maestre «olvida» lo ocurrido en Granja de Torrehermosa? En principio es una localidad que cita, pero sólo para lo que le conviene. Sin embargo, para proyecto de la Memoria Histórica, que es el olvido de una parte de la Historia le viene como anillo al dedo. Granja de Torrehermosa es sinónimo de terror rojo, de asesinato sin piedad de inocentes, de niños, de viejos, de jóvenes. Crímenes realizados por los seguidores de la República, por gente de izquierdas. Cualquiera de ellos sería merecedor de una calle, de un busto o incluso de una Medalla de Extremadura. Francisco Espinosa Maestre conoce perfectamente qué ocurrió en Granja de Torrehermosa, conoce la Causa General y sabe qué dice González Ortín en su Extremadura bajo la influencia soviética, pero ha preferido ocultar la verdad de los crímenes. Lo mismo que en Azuaga, que por no citarlo cree que no existieron. En la famosa «Columna de los ocho mil» (no eran tantos) o en los famosos refugiados en Portugal había personas que no habían hecho nada, huían por puro miedo, pero otros eran criminales y delincuentes de la Revolución. Esto es lo que no es capaz de distinguir éstos de la «Memoria Histórica»: Todos eran buenos.
Para terminar, hay que decir la entereza de los asesinados en Granja de Torrehermosa. Hay muchos casos, muchísimos, de izquierdistas que se tornaron en fascistas en esos meses de la Guerra Civil, pero pocos testimonios hay de derechistas convertidos en socialistas o en izquierdistas. Los asesinos de izquierdas ni siquiera fueron capaces de doblegarlos en la muerte. González Ortín dice lo siguiente de un hecho sucedido en Granja de Torrehermosa: «Y además los falangistas, víctimas de su ideal, camaradas Fernando Ramírez Esquilache, Francisco Martínez Corvillo, Inocencio Martínez Barragán, Francisco Gaete Espinal, Carmelo Sánchez Corvillo, Mariano de la Paz Ortiz y José Moreno Prado. Estos mártires fueron muy mal tratados, les amenazaban constantemente de muerte para que gritaran viva el comunismo; mas todo fue inútil, pues a pesar de los bárbaros azotes con que les martirizaban, todos murieron con un ¡Arriba España!».

El año pasado, en el blog de Ángel David Martín Rubio publicó el capítulo completo de González Ortín sobre Granja de Torrehermosa.
Documentos de la Causa General que atestiguan los asesinatos de Granja de Torrehermosa:
Documento 1
Documento 2
Documento 3
Documento 4
Otros capítulos de la serie

lunes 7 de septiembre de 2009

Un sello del Ayuntamiento en 1938

En el Boletín Oficial del Estado de 3 de febrero de 1938 se publicó la Ley de 2 de febrero de 1938 sobre escudo de España, que supuso la recuperación y recreación del blasón de los Reyes Católicos según disponía el artículo 1º: «El Escudo de España se constituye con la heráldica de los Reyes Católicos, sustituyendo las armas de Sicilia por las del antiguo reino de Navarra, con lo cual se integran los blasones de las agrupaciones de estados medievales que constituyen la España actual». En la Exposición de Motivos se hacía una relación de los antecedentes heráldicos del país, y en una de sus partes se hacía un elogio a las modificaciones introducidas por la Revolución de la Gloriosa de 1868: «El Gobierno Provisional establecido en 1868 enmendó acertadamente este defecto, fijando como blasón de España un escudo cuarteladocon los de Castilla, León, Aragón-Cataluña y Navarra y entado en punta con el de Granada, flanqueado por las Columnas de Hércules con el lema “Plus Ultra”. Este escudo de armas fue conservado, con las naturales modificaciones, por Primera República, por la restauración borbónica y por la República de 1931». Hasta esa fecha, la España Nacional utilizaba el escudo vigente desde 1931, año de la instauración de la República. En el Boletín de la Provincia de Badajoz de 5 de marzo de 1938 se publicaba el modelo oficial del escudo junto al Escudo de la Provincia timbrado aún con la corona mural, que utilizaba desde 1931. Unos días después, al mismo tiempo que traía Juan Calero la nueva bandera de España con el águila imperial, al Ayuntamiento llegó el primer sello de estampillar con el nuevo escudo.

La nueva Radio de Federico


Desde hoy ha vuelto la buena radio, la radio que Federico y César Vidal hicieron en la COPE hasta hace un par de meses. Esto es como todo, molestarán a los mismos, pero muchos disfrutaremos de sus enseñanzas. Emiten desde esRadio.

martes 1 de septiembre de 2009

Algunas verdades incómodas sobre las Elecciones Locales de 1979

Leo en la Revista de Ferias de Monesterio de 2009 un escrito relativo a las Elecciones Locales celebradas en 1979. El autor es un conocido ex comunistoide y ahora socialistoide. El poco nivel del mismo se destila en cada línea. Yo sabía que una parte de la izquierda en Monesterio era analfabeta, pero no tanto. Pero lo vergonzoso es que no es suficiente que pasen 30 años para mentir y para tergiversar la Historia de tal manera. A todo esto se une una deficiente documentación. No ha sido capaz ni de encontrar las papeletas que se utilizaron. Yo conservo el repertorio.
«Pienso, y creo no equivocarme en nada, que quisieron utilizarme para entrar ellos [los concejales comunistas] y después echarme a mí, pero, no les salió proyecto a la medida de sus deseos». Estas palabras son de Paco Bautista en 1983. Una reflexión cruda de lo que ocurrió realmente en 1979. Son esclarecedoras para calificar a esos comicios como un auténtico fracaso. La candidatura del PCE obtuvo 1.327 votos. Esto no lo dice el conocido ex comunistoide y ahora socialistoide, lo que demuestra que esta poco documentado. Las elecciones se celebraron el 3 de abril, pero unas semanas antes se celebraron las Generales. El hecho de que estuvieran en un intervalo pequeño de tiempo permite extrapolar ciertos datos. Las Elecciones Generales dieron como resultado en Monesterio los siguientes: PSOE, 906 votos; UCD, 904; y PCE, 504. Esos resultados pasados a la Ley D´Hont en un hipotético reparto de 13 ediles darían el siguiente resultado: PSOE, 5; UCD, 5; y PCE, 3. La moraleja del cuento es que el PSOE hubiera gobernado en Monesterio desde la Transición por muchos años si Paco Bautista no hubiera irrumpido. Además nos hubiéramos ahorrado en Monesterio muchos disgustos y cosas feas que han ocurrido durante la época del comunismo.
¿Qué quiere decir esto? Pues muy sencillo, Paco Bautista, él sólo, arrastró 823 votos. Sin duda alguna, y mediando el respeto que tengo y profeso a los dos cabezas de listas, de la UCD y PSOE, Paco Bautista tenía en Monesterio un gran prestigio y respeto por su importante labor como profesor y como animador en toda clase de actividades culturales. No era la primera vez que Paco Bautista se presentaba ni como Concejal ni como Candidato a Alcalde. Esto quizás no lo sepa el conocido ex comunistoide y ahora socialistoide que se pasa de listo. Se presentó como edil en las Elecciones de 1973 (hubo unas, aunque no se lo crea) y la Jefatura Local del Movimiento lo presentó como candidato a la Alcaldía en 1976. Intentó ser cabeza de UCD, pero no contó con la mayoría suficiente dentro de la organización. Paco Bautista como cabeza de lista de UCD hubiera arrasado en Monesterio.
Paco Bautista era Alcalde de Monesterio cuando yo nací. Lo he conocido y he hablado con él en diversas ocasiones antes de morir. Era un hombre culto, sabía de todo y era un buen gestor. Lo he conocido como único Concejal del Partido Popular en 1995 a 1999. Hacía una oposición modélica, ejemplar, todo lo llevaba preparado. A los entonces concejales traidores de IU les trajo por el camino de la amargura en numerosas ocasiones. El que hace ese escrito en la Revista de Ferias de 2009, lengua viperina donde la haya, ser malvado, le dijo en un pleno, y yo soy testigo porque estaba presente en el público: «Me avergüenzo de haber sido su alumno». Estas palabras me causaron mucha impresión, porque se hacían para humillar a una persona de una forma tan vil como es el propio personaje, falso como Judas.
Expuestas estas consideraciones, que no son pocas, además quiero resaltar éstas:
1º. Empieza este conocido ex comunistoide y ahora socialistoide diciendo: «Las últimas elecciones municipales se habían celebrado 48 años antes, concretamente, el 12 de abril de 1931, provocando el resultado de la misma la marcha de Alfonso XIII de España y la proclamación el 14 de abril de la 2ª República». Esta coletilla siempre le gusta recordar. En primer lugar, en Monesterio no fue respetada la voluntad electoral del 12 de abril de 1931, cosa que olvida este conocido ex comunistoide y ahora socialistoide. En segundo lugar, durante la II República hubo comicios locales aislados y parciales, en concreto el 31 de mayo de 1931 y en abril de 1933.
2º. Afirma seguidamente que «quedaban por tanto los ayuntamientos como los últimos vestigios no democráticos de la vida política y social española, herencia de los 40 años de dictadura…». Se nota que este indocumentado conocido ex comunistoide y ahora socialistoide no tiene idea de nada. El Ayuntamiento de Monesterio se constituyó en 1974 y parte de los concejales fueron elegidos por los cabeza de familia, da a entender que se constituyó en 1936. La Corporación Municipal de Monesterio de 1974 a 1979 con sus cuatro Alcaldes, José Villalba González, Francisco Espacio Lancharro, Julián Vargas Guisado y Manuel Giraldo Carretero fue una de la más fructífera de nuestra historia reciente.
3º. Más adelante, el autor del escrito, un conocido ex comunistoide y ahora socialistoide, afirma que Valentín de Castro Romero era republicano. Pues no sé de dónde se ha sacado esto. Había sido Guardia Civil en los años 40 y poseía una Cruz de Guerra con pensión por haber luchado en contra de la República en el Bando de Franco. Hay documentos, parece mentira, que atestiguan que éste que es presentado como «republicano» fue voluntario durante 1937 en las Milicias de Falange Española de Badajoz en el Frente de Vizcaya. Otros candidatos del PCE habían tenido un pasado azul mahón, pero no se acuerda tampoco de decirlo.
4º. Desvergonzadamente este señor, conocido ex comunistoide y ahora socialistoide, dice «algunos concejales de la corporación no democrática del año 79 apenas si asistían a las sesiones plenarias». No sé de dónde se habrá sacado esto, completamente falso, pues cualquiera puede consultar los plenos y puede comprobar que este extremo es falso. Ocurre que la Corporación de Monesterio, desde el cese de José Villalba González, quedó constituida con 9 ediles. En esa legislatura murió el Alcalde, Julián Vargas y el regidor Vicente Gómez, quedando sólo 7 a la altura de 1979.
5º. Afirma este señor que la última de esa corporación se celebró el 10. Falso. La última tuvo lugar el 16 de abril de 1979.
La última vez que hablé con Paco Bautista fue en el verano de 2005. En su casa me leyó el comienzo del artículo que iba a entregar para la Revista de Ferias. Cuando terminó de leerme los dos primeros párrafos me preguntó que tal me parecía. Le dije que perfecto, porque ambos sabíamos, y luego me lo confirmó, que hacía referencia al tío que este año ha escrito sobre Paco Bautista. Pero las palabras dedicadas a este conocido ex comunistoide y ahora socialistoide no se las lleva el viento porque son de enjundia:
«Cuando comienzo a escribir para la Revista de Ferias, son muchas las vueltas que doy, pues pienso que es una responsabilidad, una osadía y un atrevimiento hablar públicamente -como muchos hacen- de cosas ajenas al conocimiento que se pueda tener sobre el tema elegido.
«Zapatero a tus zapatos…; cada uno debe hablar – en este caso escribir., de aquello que conoce a fondo; de materia relacionada con su profesión, y de aquello donde nadie puede poner en tela de juicio tus interpretaciones, porque la memoria es lujo de pocos, y el paso del tiempo nubla el recuerdo de los acontecimientos, y, es mejor ser propietario de los silencios que esclavo de las palabras. Los únicos que se pueden permitir el lujo de decir tonterías son los tontos.

Nada, que eres un tonto, pero no como los célebres tontos de Monesterio, personas menesterosas, sino porque lo eres de verdad, porque metes la pata, mientes más que hablas y no sabes hacer otra cosa. Estas son las cualidades propias del ser malvado. Este ex comunistoide y ahora socialistoide que afirma que se han hecho homenajes a estas corporaciones (en Monesterio no), la próxima vez puede hablar como algunos amigos suyos (a lo mejor ya no) quemaron la bandera de España que estaba en la Alcaldía de Monesterio para ocultar los insultos que le ponían a Paco Bautista estos demócratas de toda la vida. Y muchas cosas más.
A la altura de 2009, una mirada crítica a los hechos desarrollados en esa fecha hace deducir que no mereció la pena. Monesterio hubiera sido otro, a mejor, por supuesto, si esta gente no hubiera mandado jamás. Los errores han sido reconocidos, ya no se puede cambiar nada. Pero la democracia, pese lo que le pese a este conocido ex comunistoide y ahora socialistoide, no llegó a Monesterio hasta 2003. Las fuerzas democráticas tuvieron que hacer el esfuerzo de echar al tirano. Desde entonces vivimos más tranquilos.

jueves 27 de agosto de 2009

Una buena noticia: La 2ª edición, revisada y aumentada, del «República y Guerra Civil en Monesterio»


Una de mis principales decepciones ha sido una persona llamada Fernando Sánchez Marroyo, Catedrático de Historia Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Extremadura. Cuando estudiaba la carrera de Historia me dio clases de Historia Contemporánea de España, las cuales, con su sabiduría las hacía muy amenas. Sin embargo, cuando me acogió como Director de lo que más tarde fue mi memoria de grado, el tiempo que estuve bajo su «aparente protección» me decepcionó bastante. Desde el principio, él se dio cuenta que «progresaba» adecuadamente en mi redacción de lo que fue una voluminosa memoria de grado. Me apuntaba, nada más y nada menos, que era ejemplar. Pero muchas veces me dijo: «Esto no lo vas a poder a publicar nunca. La Diputación de Badajoz nunca te lo publicará. La Junta nunca te lo publicará…». Jamás entendí la razón por la cual este señor, al que tenía una buena consideración, se atrevía a decirme semejantes crueldades. Me lo repitió en numerosas ocasiones. La última vez que me lo remachó con esta historia le dije: «No se preocupe tanto de esto, mi padre me da 6.000 euros para que yo publique esta memoria. No se va a quedar olvidada en ningún cajón ni en ninguna estantería». Esto ocurría en diciembre de 2007. A este Catedrático, mal acostumbrado porque vive en su mundo de soberbia, le bajé los humos con dos hechos posteriores. Como no se creía que iba a ser capaz de publicar un libro, le pedí que me hiciera un prólogo. Me lo envió. Pero intuyo que en el mismo hay dos manos por una sencilla razón. El estilo de Marroyo es ambiguo, sinuoso, jesuítico… El del inédito prólogo es explícito. Explícito en el sentido de que era un ataque frontal contra mi trabajo, cuando en el propio acto público de la lectura hizo una ardua defensa del mismo. La segunda parte de la historia es que este señor, imbuido de su inmensa altanería se creyó que iba a publicar como frontón de mi libro un texto que iba manifiestamente contra el mismo y contra el autor. Sé que en junio de 2008 tanto Fernando Sánchez Marroyo como su adjunto, Julián Chaves Palacios, visitaron a una persona a la que le regalé un ejemplar de mi libro. Los dos se abalanzaron sobre mi libro para ver que el texto de ambos, que pretendían que se lo publicase en la primera página no estaba. Qué sorpresa para ambos que su propaganda barata la había desechado. Hoy puedo anunciar que el trámite burocrático de concesión de ISBN para la segunda edición, revisada y aumentada, de mi libro República y Guerra Civil está salvado. El número asignado por la Agencia Española del ISBN es 978-84-613-3566-4. La principal novedad es el incremento de 100 páginas, 40 de texto y 60 de fotografías. Al agotarse la primera edición se me planteó un dilema, hacer otra igual o aprovechar la nueva información y las muchas fotografías cedidas por muchos convecinos para darlas a conocer. He elegido esta segunda opción. El libro, que ya está maquetado, saldrá a la luz a principios del año que viene. Merece la pena el esfuerzo, pese lo que le pese a algunos.

jueves 20 de agosto de 2009

Galería de imágenes de la Procesión de la Virgen de Tentudía


Cómo este blog es seguido por muchos paisanos fuera de Monesterio, he habilitado una galería de imágenes de la procesión a la cual se puede acceder en este enlace.

lunes 17 de agosto de 2009

El adoctrinamiento «pro soviético» en 1936 a los jornaleros de Badajoz.

Sin duda alguna, la revolución desatada en 1936 de tinte marxista en la provincia de Badajoz no surgió de la nada. Existían poderosos medios de adoctrinamiento de la clase obrera por la cual ésta tenía la base necesaria para perpetrarla. Actualmente, todavía algunos defienden contra viento y marea que los sucesos que tuvieron lugar en 1936 (asesinatos, robos, incendios) antes de la llegada de las tropas africanas fueron fruto del analfabetismo. Defienden esta tesis, infundada, como una eximente a esos delitos, o incluso para restarle, en la actualidad, importancia. Sin embargo, existen suficientes documentos de la época que permiten destruir esas falsas tesis. Las organizaciones locales socialistas principalmente eran correa de transmisión de la revolución, y eran las que preparan todo en el plano local. Pero el adoctrinamiento más inmediato se hacía a través de la prensa. Un medio de propaganda era el diario Claridad, órgano del ala más radical del Partido Socialista. En este periódico escribía Margarita Nelken, personaje que tiene en Monesterio una calle, y que desde este blog se ha pedido su retirada. En los primeros meses de 1936, la inefable Margarita Nelken escribió en Claridad una serie de artículos titulados «Cómo se vive en la Unión Soviética». Ensalzaba «las bondades» por decirlo así, del Régimen Soviético en el terreno económico. Una gran mentira, porque si hubo alguna bondad se hizo con el asesinato de muchas personas. En la edición del 6 de mayo de 1936 de Claridad, Margarita Nelken habló de los koljós en Ucrania. Los koljós eran explotaciones colectivas y según habla Margarita Nelken de aquéllos, la tierra utilizada había sido «incautada» a los contrarrevolucionarios (en España los llamarían «fascista»). Esto es lo que quería Margarita Nelken para España, los koljós, la ruina del país con el hambre siempre al acecho. Pero quienes hicieron la revolución en 1936 pretendían hacer de la Nación una «gran granja colectiva» al estilo de las que existían en la URSS. Afortunadamente perdieron la Guerra Civil y Margarita Nelken salió de España y no volvió más. Pero muchos obreros que fueron engañados por estos sujetos se quedaron en España bajo tierra defendiendo las ideas envenenadas por sus líderes políticos que huyeron del país, no antes sin llevarse todo lo robado «en nombre de la legalidad republicana».

martes 4 de agosto de 2009

Una efeméride importante: La toma de Monesterio por el Teniente Coronel Carlos Asensio Cabanillas el 4 de agosto de 1936




Un día como hoy tomaba Monesterio el Teniente Coronel Carlos Asensio Cabanillas. Lo hacía en nombre del General Jefe del Ejército del Sur, Gonzalo Queipo de Llano. El día anterior había huido de Monesterio el «Comité del Frente Popular», referido como «Comité Rojo» en las fuentes. Durante dos semanas había dirigido la revolución en la localidad saqueando viviendas, campos, cortijos y teniendo bajo su responsabilidad a cerca de cincuenta vecinos «enemigos de la revolución», los cuales fueron objeto de simulacro de fusilamiento en los Grupos Escolares del Llano en la noche del 27 de julio.
En las columnas que subían desde Andalucía a Extremadura con el objetivo de la toma de Madrid iban periodistas. Uno de ellos, Manuel Sánchez del Arco, Giraldillo, del ABC, fue uno de los primeros en presenciar los restos de la revolución en Monesterio. En el ABC de Sevilla comenzó a publicar una serie de artículos sobre el avance del Ejército de África que más tarde se publico como libro bajo el título El Sur de España en la Reconquista de Madrid. Cita la Cruz del Puerto truncada, siendo el único testimonio sobre este hecho. Por la carretera de Monesterio pudo observar campos incendiados así como ya dentro de la localidad la destrucción por Iglesia Parroquial de San Pedro. Unos de los datos más relevantes que ofrece es el del incendio por los revolucionarios de la sede de Izquierda Republicana y que erróneamente cita como Acción Republicana, siendo realmente Unión Republicana.
Uno de los hechos citados por Sánchez del Arco es el encuentro entre los milicianos y las fuerzas de África en las primeras horas del día 4, en plena madrugada, en el sitio conocido como el Helechoso. Engañados por la propaganda de los gerifaltes del marxismo de Badajoz que decían que de Sevilla sólo «venían curas y frailes», sufrieron numerosas bajas. Todo este asunto está relatado con todo lujo de detalles en mi libro República y Guerra Civil en Monesterio.
Hoy la propaganda también se financia con fondos públicos y tiene el mismo objetivo que entonces. Es decir, el de crear y prohijar después el odio que ya entonces estaba en su apogeo. Sólo entiende de esta manera que puede mantener los apoyos necesarios que en una situación normalizada no los tendría. Esto es así porque cierta clase de política es factible siempre que tenga las bases radicalizadas.

lunes 3 de agosto de 2009

Las ocultaciones de la Columna de la muerte (IX): El hinchado de cifras de «represaliados» en Monesterio

La Columna de la muerte es una obra cuestionable en muchos puntos. Prueba de ello es la larga de serie de la que forma esta entrada, dedicada aquélla a poner de manifiesto los innumerables errores, ocultaciones y demás manipulaciones del que se puede calificar libro de cabecera de los «progres» pacenses. Libro de cabecera que esencialmente sirve para subirles la moral en tiempos de crisis. Entre los estropicios que causa Columna de la muerte a la verdad es el listado de «represaliados» en Monesterio. Cuando adquirí el libro en 2003 comprobé que era una gran chapuza, por mucho que estuviera respaldada la edición en una editorial de renombre y que fuera de pasta dura. El listado nominal de «represaliados» en Monesterio era una suma de errores e imprecisiones mayúsculas. Ya sobre este asunto, el primero que advirtió públicamente de este desbarajuste fue Ángel David Martín Rubio en Los mitos de la represión en la Guerra Civil (Madrid, Editorial Grafite, 2005). Espinosa cometió el error de ofrecer las infladas listas nominales, por lo cual Martín Rubio dijo en la página 95 de su obra que «hay que agradecerle [a Espinosa Maestre] habernos proporcionado la posibilidad de detectar con relativa facilidad los vacíos de su argumentación cuantitativa». Y el caso de Monesterio es especialmente grave. Grave porque en la misma sección donde están los fusilados de Monesterio (páginas 399 y 400) repite por dos veces a algunos de ellos. Esta cuestión se debe la suma de los datos del Registro Civil de Monesterio más los listados de la Causa General sin ningún tipo de depuración. La Ciencia nunca es exacta, y se puede cometer pequeños errores, pero al aparecer tantos nombre iguales hace cuestionar esta tesis. Todo ello lo explico minuciosamente en mi libro Republica y Guerra Civil en Monesterio en las páginas 400 a 404. Es más, sirva como ejemplo dos cuadros que existen en mi citada obra, uno en la página 399 y otro en el 403. El primero se refiere a mi investigación de los vecinos de Monesterio, exhaustiva. El segundo es la corrección de las cifras de Espinosa que pasa de 105 a 86. Es decir, para Monesterio Francisco Espinosa Maestre infla las cifras en 19. Pero no sólo es eso, es que se inventa a personas que no han existido nunca o incluso afirma el fusilamiento de personas que murieron de forma natural en 1942 e incluso en 1993. Seguramente todavía a finales del S. XX las fuerzas de Castejón y de Asensio todavía rodaban por la Vía de la Plata haciendo estragos. Sin embargo, esto responde a otra estrategia: Es la utilización de la Historia como arma de propaganda para seguir insistiendo en sembrar el odio en los pueblos.

viernes 31 de julio de 2009

Cuando no se quiere asumir la verdad de la Historia. El caso de don Juan Calero


Hace varios días, un «anónimo» dejó un comentario en una entrada antigua, del año pasado, titulada “El «Camarada» Juan Calero: Del «Viva Franco» y «Arriba España» a la formación de un icono de la izquierda en la Transición”. Los defensores de Juan Calero son anónimos, y cómo no, se empeñan en no asumir la verdad del maestro en cuanto a su actuación pública o política durante el Franquismo. La polémica, si ha existido alguna vez, es que en Monesterio actualmente (no en el pasado) se le tiene como referencia de «hombre de izquierdas». En este aspecto mi libro ha causado conmoción porque ha puesto en tela de juicio este mito. El maestro Juan Calero González fue Concejal del Ayuntamiento de Monesterio entre 1940 y 1946, época que según los historiadores progresistas fue la más dura de la Dictadura. Es decir, en la etapa más dura del Franquismo don Juan Calero fue Concejal del Ayuntamiento de Monesterio. Era la época de la II Guerra Mundial, y como me ha dicho un importante monesteriense figura cumbre del arte, la preferencia de don Juan Calero era por las Potencias del Eje (Alemania-Italia-Japón), lo que se deduce qué modelo político quería que dominase el mundo occidental. La imagen del acta plenaria con la firma de Juan Calero y Tadeo Cantillo y el «Arriba España» y el «Viva Franco» no ha salido de la sujetiva conciencia del propietario de este blog, sino que es una copia de un documento original. Algunos hubieran preferido que estos papeles nunca hubieran salido a la luz en pro de la conservación del mito.
Pero el asunto es éste: Cuando las conclusiones basadas en pruebas documentales en este caso no gustan, los «progresistas» se ponen de uñas y cuestionan incluso mi capacidad académica ya demostrada en exámenes superados en centros oficiales y en Planes de Estudios aprobados y publicados en el BOE. La principal materia prima con la que trabajamos los historiadores son los documentos, que como vestigio del pasado nos permite hacer conclusiones que más tarde las damos a conocer a la sociedad.
En cuanto a estos documentos que algunos no quieren que se difundan no suponen un documento aislado con firma aislada con el «Arriba España» o el «Viva Franco», hay muchas más. Un ligero vistazo al cuerpo de la rúbrica hace deducir que no fue hecha bajo coacción ni tampoco se concluye fuera realizada cogiéndole de la mano Tadeo Cantillo obligándole estamparla en el libro de actas del Pleno. Es decir, todo apunta la conclusión de que es un documento auténtico. En esta época, «los años más duros del Franquismo» según la opinión de los historiadores progresistas, los Ayuntamientos no eran elegidos democráticamente, eran designados los ediles gubernativamente por el Gobernador Civil, máximo representante del Gobierno de Franco en la Provincia. Éste no nombraba concejal a nadie que no ofreciera garantía de ser «adicto al régimen». Seguro que su nombramiento no fue ninguna equivocación del Gobernador Civil de entonces, Florencio Acevedo y Márquez.

jueves 23 de julio de 2009

Las ocultaciones de la Columna de la muerte (VIII): La destrucción de la Parroquia de Santiago de Calera de León

Ayer, un negacionista de la revolución marxista en la provincia de Badajoz, anónimo como no, quería que pusiera un mensaje suyo que decía que en algunos pueblos cercanos a Monesterio no había pasado nada y que sólo había habido «represión». Citaba a Calera de León, y defendía irracionalmente que no se había quemado ninguna iglesia. Después de echarle un vistazo al manual de cabecera de este personal que es la Columna de la muerte, obvia cualquier dato sobre esta localidad durante lo que se denomina por la propaganda como periodo de «legalidad republicana».
La Iglesia de Santiago de Calera de León fue incendiada entre el 26 y el 27 de julio de 1936. En un informe de 1942 que aparecerá en mi nuevo libro, recojo un documento trascendental que indica que un ex Alcalde socialista de Monesterio, Elías Torres, fue el inductor del incendio de la Parroquia de Calera, para lo cual se desplazó a esa localidad. Si en Calera tuvo éxito en sus propósitos, no tanto en Cabeza la Vaca, que también lo intentó pero lo impidió el alcalde de esa localidad. Uno de los informes referentes a lo sucedido en Calera de León dice: «Fue incendiada la Iglesia Parroquial de Santiago, seguido destruidas todas la imágenes, retablos, tres mantos de la Virgen, manteles, sabanillas de altar, candelabros, vasos sagrados, ornamentos, etc., etc.». Podrán negando la Historia por puro sectarismo, y mientras tanto utilizarán la mercancía averiada que se expone en la Columna de la muerte para regocijo de sus ideales de odio y revanchismo.

lunes 20 de julio de 2009

Las ocultaciones de la Columna de la muerte (VII): Lo que realmente ocurrió en Monesterio el 19 y 20 de 1936

Un día como hoy, 20 de julio, pero de 1936, la revolución proletaria en Monesterio intentaba ser sofocada por las fuerzas de seguridad del Gobierno de la República. El intento vino por el ataque y posteriormente muerte de un miembro del Puesto de la Guardia Civil de Monesterio, de 21 años, llamado Francisco Grajera Martínez el día anterior, 19 de julio de 1936. No sólo coinciden las fechas, es que el 19 era domingo como lo fue ayer, y el 20 de julio de 1936 era lunes. El Teniente de Línea de la Guardia Civil de Fuente de Cantos estuvo varios días intentando poner orden en la localidad. El 22 de mayo de 2008 publiqué una entrada sobre el particular en este blog con el título «La estancia de Juan Díaz Alvarado, Teniente de la Guardia Civil, en Monesterio en los días 19 y 20 de julio de 1936».
Espinosa Maestre en la Columna de la muerte hace referencia en forma breve a los hechos acaecidos en Monesterio en esos días. Pero lo hace de una manera caótica, poco clara y enredosa como es este libro, que para unos es lo mejor y para otros -entre los que me encuentro- es una auténtica chapuza propagandística. Dice Espinosa en la página 10 «Asensio fue informado del asalto al cuartel -causante de la muerte del guardia civil Francisco Grajera Martínez, de veintiún años, y de tres paisanos el día 19 de julio-, de la destrucción del interior de la parroquia y la detención de varias personas a partir del día 26 de julio». Un poco más adelante, en la página 11 escribe: «¿Qué había ocurrido realmente en Monesterio? Es la propia Causa General la que nos informa de que fue la Guardia Civil la que en la mañana del día 19 abrió fuego contra un coche que se acercó al cuartelillo, lo que provocó una situación de abierto enfrentamiento con el vecindario -que motivó las cuatro muertes mencionadas- y la llegada en ayuda de la Guardia Civil de varios números de Fuente de Cantos». Pero en estas afirmaciones de poca consistencia existen varias imprecisiones que me hacen dudar si son por pura imprudencia por falta de información o intencionadas. Viendo el libro en cuestión y sabiendo de qué pie cojea el autor, temo que es esto último lo que ha pasado. Este cúmulo de meteduras de pata en pro de la manipulación se desmonta tomando como referencia las mismas fuentes que ha utilizado Espinosa Maestre para escribir sobre Monesterio: Causa General, «Los Papeles de Cuesta», Registro Civil, El Sur de España en la Reconquista de Madrid de Sánchez del Arco o la Extremadura bajo la influencia soviética de González Ortín.
En primer lugar, en el asalto al cuartel de Monesterio sólo murieron tres personas, un guardia civil y dos paisanos (el chófer del vehículo y uno de sus ocupantes). El cuarto murió en la calle Templarios (entonces calle de Fermín Galán) tres horas después cuando intentaba echar un cubo de gasolina a la puerta del Veterinario titular, y que fue abatido por éste en una acción de legítima defensa. Este asunto viene explicado en los «Papeles del General Cuesta», depositados en el Archivo Militar de Ávila. Pero además en el Registro Civil de Monesterio deja claro el lugar de la muerte de esas cuatro personas el 19 de julio de 1936. Según Espinosa Maestre, visitó todos los Registros Civiles del Suroeste de Badajoz, pero le aprovechó poco como se deduce de todo esto.
En segundo lugar, me llama la atención que diga que a partir del 26 de julio de 1936 se produjera en Monesterio la «detención de varias personas». Por varias personas se puede entender tres o cuatro, pero se produjeron cerca de cincuenta, «varias detenciones» diría Espinosa.
En tercer lugar, entre las ocultaciones de Espinosa sobre lo que ocurrió en Monesterio, es la selección de la información, la que más bien le parece consignar, para disimular y envolver lo que ocurrió en Monesterio. Uno de los documentos utilizados por Francisco Espinosa, Paco como le llaman los amigos para Monesterio es el
Estado 3 de la Causa General. En el primer apartado se habla del asalto al Cuartel e incendio de la iglesia el 19 de julio, citado por Paco Espinosa, pero omite, para ese día esto «Incendio y saqueo de varias casas particulares. Detención, malos tratos de palabras y obras de personas de orden». En la columna correspondiente se indican las personas afectadas: «Clero parroquial. D. Esteban Garrón Sánchez. D. Santiago Garrón Sánchez. D. Santiago Blanco Garrón. D. Carmen Morales Fernández. D. Carlos Flores Ambrosio. D. Antonio Lancharro González. D. Jorge Manzano Morales. D. José Sayago Hidalgo». Esta omisión no es baladí, porque algunas de estas personas eran de ideología republicana. Santiago Blanco era el Presidente local del Partido Agrario, entidad republicana; Carlos Flores Ambrosio, aunque monárquico durante la Monarquía, pertenecía entonces al Partido Republicano Radical, y había Alcalde entre 1934 y 1934; y José Sayago Hidalgo, hombre de izquierdas durante la Monarquía, había militado en las filas liberales, había pertenecido también al Partido Republicano Radical, y es posible que estuviera afiliado en ese momento al Partido de Martínez Barrio, Unión Republicana.
En cuarto lugar, entre las ocultaciones en referencia a los incendios de inmuebles en Monesterio el 19 de julio, provocados por los militantes de la «Casa del Pueblo», estaban dos de Esteban Garrón Sánchez.
En dos de su propiedad sitas en la calle de Largo Caballero 9 y 11, hoy Paseo de Extremadura 164 y 166, estaban las sedes de Unión Republicana e Izquierda Republicana. Ambas fueron destruidas y saqueadas por miembros y directivos de la Casa del Pueblo. Si eran republicanos, ¿qué relación ha encontrado Espinosa Maestre con los generales y oficiales sublevados del Ejército de África? Pues ninguna, porque sólo ha enredado con su propaganda barata para subir la moral a un auditorio deseoso de ser engañados con tal de ser complacidos en su ignorancia. Una de las fuentes utilizadas por Espinosa es la obra de Sánchez del Arco, El Sur de España en la Reconquista de Madrid, y cita que cuando Asensio llegó a Monesterio «los rebeldes [en referencia a los izquierdistas] habían quemado la iglesia, y estimándolos derechistas, los Centros de Acción Republicana [sic, era Unión Republicana] e Izquierda Republicana». Esto no estaba en ningún documento perdido en un Archivo. Lo que sí estaba más recóndito era una carpeta de cartas y telegramas que recibió el Presidente del Congreso, Diego Martínez Barrio en mayo-julio de 1936 de los militantes de Unión Republicana de Monesterio exponiéndole las persecuciones que sufrían por los miembros de la «Casa del Pueblo». Más detalles de este asunto se puede consultar en este enlace.
En quinto lugar, también en referencia a Monesterio, en la página 11 se dice que «todas las detenciones practicadas a partir del 18 de julio tuvieron su origen en el bando publicado ese mismo día por el Gobernador Miguel Granados…». Se supone que las producidas el 19 de julio en Monesterio, según Espinosa Maestre, se produjeron en amparo a esa orden. Entonces, ¿cómo se explica que tras la llegada de la Guardia Civil de Fuente de Cantos, ésta liberara a los «detenidos» en según ese bando? El asunto éste ya se vio en la anterior entrada, sin embargo este punto demuestra de nuevo el enclenque argumento de Espinosa y la falsedad manifiesta de su tesis.
Esta cuestión aquí expuesta no es fruto de la improvisación, sino que se haya bien explicada en mi libro República y Guerra Civil en Monesterio. Como es sabido, su origen es un trabajo de fin carrera que fue calificado por un tribunal en la Facultad de Filosofía y Letras de la UEx, entre otros, estaba formado por amigote de Paco Espinosa (el Catedrático Juan García Pérez) y otro no muy amigo como el profesor titular de Historia Contemporánea, Julián Chaves. Ninguno puso ninguna objeción al respecto.

lunes 13 de julio de 2009

Las ocultaciones de la Columna de la muerte (VI): La justificación de la revolución marxista por Francisco Espinosa Maestre

Parece mentira la poca pericia de Francisco Espinosa Maestre en el análisis de lo que se puede considerar, tras la lectura de la Columna de la muerte, la pieza angular por la que justifica la intensificación de la revolución marxista en Badajoz a partir del 19 de julio de 1936. Se trata del bando del Gobernador Civil de Badajoz, Miguel Granados Ruiz fechado el 17 de julio de 1936 y publicado en un número extraordinario del Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz el 18 de julio de 1936. Trascribe este documento, y a duras pena lo reinterpreta en las páginas 74 y 75 de la Columna de la muerte. Se entiende, tras la lectura de esas concretas páginas, que en un momento de arrebato no se le ocurre otra cosa al Gobernador Civil de Badajoz que publicar ese documento. Y dice lo siguiente: «En ese momento, la preocupación de Granados Ruiz -como la de tantos otros gobernadores civiles- parece estar más por la reacción al golpe que por el propio golpe militar» (p. 75 de la Columna de la muerte). Pero es más, este mismo documento le sirve a Espinosa Maestre para justificar el secuestro y las detenciones ilegales de los directivos de Izquierda Republicana y de Unión Republicana de Monesterio por las milicias de la «Casa del Pueblo». ¡Pues no, Sr. Espinosa Maestre! ¡Está Ud. muy equivocado! Ni el bando se publica por la iniciación del Golpe Militar ni tampoco sirve para justificar el secuestro de centenares de personas inocentes ni tampoco para argumentar la revolución marxista que tanto añora. Si lo primero hubiera sido así, ¿cómo se explica que el 15 de julio de 1936 enviara a todos los alcaldes de la provincia de Badajoz un telegrama con un contenido extractado del bando del 17 de julio? ¿Sabía Miguel Granados Ruiz, Gobernador Civil de Badajoz, que un día después se iba a iniciar lo que más tarde se conoció como Alzamiento Nacional?
Este dislate se explica conociendo la malicia del aclamado autor, que debería saber (o lo sabe, que sería aún más grave) que ese bando se publica porque la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados renovó en su sesión del 15 de julio de 1936 renovó este Estado excepcional. Es más, inmediatamente, en concreto a las 8 de la tarde de ese mismo día, el Gobernador Civil de Badajoz, Miguel Granados Ruiz, envió un telegrama circular a todos los Alcaldes de la provincia. Como aquí no se da puntada sin hilo, pues existen telegramas para más desgracia de este legitimador de la revolución marxista. Un ejemplar existe en el Archivo Municipal de Barcarrota, aunque incompleto dice: «Gobernador Civil a [Alcalde de Barcarrota]. De Badajoz, núm. 502, palabras 105. Depositado el 15 [de julio de 1936] a las 20,40 [horas]. Recuerdo a U. para su más exacta observancia que hallándose plena vigencia la declaración del Estado de Alarma, corresponde a su autoridad se cumpla debidamente lo establecido en orden que se someta a la previa censura la prensa periódica que se publique en la localidad, no permitiendo reuniones ni manifestaciones públicas al aire libre o en local cerrado sin permiso de mi autoridad. Impedirá la formación o circulación…». A la vista está que estas disposiciones de las autoridades gubernamentales no se aplicaron escrupulosamente, sino con el espíritu contrario a la Ley, porque en vez de haber sido aplicado a los revolucionarios que destruyeron la legalidad republicana, lo fue a personas inocentes.
Es más, como Espinosa Maestre tiene sus seguidores, más o menos enclenques en el sentido de la lamentable pericia en la Ciencia Histórica, pues han tomado ese documento como documento «comodín» para justificar lo injustificable. Uno de ellos es Cayetano Ibarra Barroso, que en su libro La otra mitad de la historia que nos contaron. Fuente de Cantos, República y Guerra, 1931-1939, (Badajoz, Diputación de Badajoz, 2005) y en su página 248: «Una vez iniciado el alzamiento militar, en las poblaciones como Fuente de Cantos donde no fue secundada la sublevación, continuó la legalidad republicana. Esto, aunque a todas luces parece obvio, hemos de tenerlo en cuenta, pues muchas acciones promovidas por las autoridades pueden parecer arbitrarias, a tenor del tratamiento que les han dispensado algunos historiadores y propagandista. Este es el caso de las detenciones de personas significativas de la derecha que fueron llevadas a cabo en aquellos momentos en cumplimiento de órdenes de las autoridades provinciales de la República y que son órdenes de prevención ante una preocupante situación de guerra». Al final de esta frase está la nota 335 que se desarrolla a pie de página con este texto: «Las detenciones que se producen a partir del 18 de julio de 1938 en toda la zona republicana tienen su fundamento en el bando publicado ese mismo día por el Gobernador Civil D. Miguel Granados». E Ibarra se queda tan ancho, sin explicar nada, sin analizar el texto del bando, sin exponer el origen legal del mismo, sin aportar ninguna orden de detención de «esas personas de derecha», sin especificar ni siquiera que éstas había dirigentes republicanos, e incluso un ex Diputado a Cortes por el Partido Radical como Manuel Carrascal Montero de Espinosa.
Otro seguidor de Espinosa Maestre es José María Lama Hernández, que ha caído en el mismo error (encantado de caer por lo que se verá) para justificar las detenciones como se deduce de la lectura de este párrafo de su libro La amargura de la memoria: República y Guerra en Zafra (Badajoz, Diputación Provincial, 2004) y su página 217: «A partir de este bando se suceden las detenciones de personas de derechas en los pueblos de la provincia. A veces se olvida esta relación entre la orden del Gobierno Civil y los apresamientos de derechistas, no se repara en esta evidente conexión y se da a entender que el proceder de los dirigentes locales obedeció a una reacción espontánea y fuera de la ley».
Estos tres propagandistas, que no historiadores, no hay que olvidar, parten a mi entender de un argumento erróneo y a la vez pérfido en relación con la detención de lo que ellos denominan «personas de derecha». Se supone que la detención de un sujeto debe responder en un Estado de Derecho por la vulneración de la Ley, en este caso del Código Penal. Pues en esos tres libros no se explica, y lo que es peor, no se aporta ningún documento que exponga los supuestos delitos de las «personas de derecha». Entiendo que estos tres propagandistas del renovado Frente Popular consideren que «ser de derecha» sea un delito de lesa humanidad, y que por esta razón la «persona de derecha» tenga sólo dos salidas: La cárcel o «hacerse de izquierdas». Y cómo los argumentos en esta cuestión no existen, se han sacado de la manga el afamado bando del Gobernador Civil de Badajoz del 17 de julio de 1936, que vale para un roto y para un descosido. Otra cuestión es que estas órdenes sólo podían ser aplicado por personas investida de autoridad gubernativa, lo que excluye a particulares, que fueron en la mayoría de los casos fueron los frentepopulistas los autores de las detenciones.



«Don Miguel Granados Ruiz, Gobernador Civil de esta provincia, hago saber que queda declarado y en vigor el Estado de Alarma en todo el territorio nacional, en la forma en que prescribe el artículo 34 de la Ley de 23 de julio de 1933, y como medidas necesarias para asegurar el orden legal establecido, recuerdo lo siguiente:
«Primero: Será detenida toda persona o agrupación de personas que intenten alterar el orden, registrándose sus domicilios con arreglo a las disposiciones especiales que rigen en el declarado Estado de Alarma.
«Segundo: Los que públicamente se produzcan con armas u otros medios de acción violenta serán disueltos por la fuerza pública en cuanto no obedezcan el primer toque de atención que se les dé para ello.
«Tercero: Serán clausurados los centros de asociaciones cuyo funciona­miento se estime peligroso para la causa del orden.
«Cuarto: Quedan prohibidos los grupos, especialmente de personas y manifestaciones en las calles, caminos y carreteras, así como las reuniones al aire libre.
«Quinto: La previa censura, que se ejerce en este Gobierno, afecta a todos los impresos cuya circulación se desee.
«Las sanciones que la Ley de Orden Público establece para la infracción de las disposiciones que preceden se aplicarán con todo rigor, confiando en que el buen sentido de los ciudadanos no hará precisa su aplicación y que se prestará ayuda a la autoridad para el riguroso mantenimiento del orden público. Badajoz, 17 de julio de 1936. El Gobernador Civil, Miguel Granados Ruiz».

martes 7 de julio de 2009

La Cruz del Llano de Monesterio según la pintura de Pérez-Carrasco Megía

A principios de 2006 se organizó en la Casa de la Cultura de Monesterio una exposición retrospectiva de la obra del pintor local Antonio Pérez-Carrasco Megía, nacido en 1927. Uno de los lienzos expuestos era éste, correspondiente a la Cruz del Llano, aunque no sé la fecha, debe representar a un año anterior a 1953, época en la que se cerró la Fábrica Electro-Harinera «La Cruz del Pilar». También aparece la «Cruz del Llano» en el centro de la calle, el emplazamiento actual se hizo para hacer los carriles. El actual Colegio Público «El Llano» aparece en su estructura original, modificada a mediados de los años sesenta.

viernes 3 de julio de 2009

Don Juan Calero y la «Formación del espíritu nacional»

Ahora que llega el verano, y ando por Monesterio, no faltan los amigos que me prestan algunos documentos curiosos, o fotografías, también se ha dado el caso. De entre las curiosidades que he escaneado en estos días ha sido un libro de calificaciones. La última hoja es la del curso 1957/1958 y al final consta la firma del maestro, que es la de don Juan Calero González, cuyo nombre da al Instituto de Secundaria de Monesterio desde 1980. En dicha hoja aparecen los conceptos educativos para la formación del alumno como la lectura, la escritura, cálculo, lengua… Entre las materias formativas aparece una llamada «formación del espíritu nacional». Esta asignatura estaba destinada a dar a conocer la estructura política del Régimen de Franco así como los principios del Movimiento Nacional. Para saber más en profundidad qué asuntos se enseñaban se puede acudir a los manuales más usuales en la época y que fue usado en las escuelas de Monesterio. Era la Enciclopedia cíclico-pedagógica de J. Dalmáu Carles, J. Pla Cargol y J. M. Pla, editada en Madrid en 1943. Fue adquirido en La Alianza, Librería de Badajoz propiedad de Doncel. En una parte de la enciclopedia se explica el orden político ideológico de los años cuarenta. En primer lugar se explicaba el significado de los elementos que formaban el escudo nacional. Una de las imágenes en forma de grabado es un desfile de las milicias de Falange Española. Calero había sido el primer instructor de las milicias del Frente de Juventudes de Monesterio en 1938. Seguidamente se hablaba de Falange Española Tradicionalista y de las JONS: «En España existe una sola entidad política nacional, enlace entre el Estado y la sociedad, garantía de continuidad política y de adhesión viva del pueblo al Estado». A continuación se hacía una síntesis del ideario de Falange Española Tradicionalista expuestos en sus «26 puntos de Falange». En otra página se manifiesta quiénes componen la Falange: «Todos los españoles deben integrar voluntariamente y con disciplina la Falange E. T. Los falangistas sienten en el alma la poesía que les induce elegir, en todos los problemas, la solución más hermosa, aunque sea la más difícil, y el honor del servicio en cumplimiento del Destino de la Patria. Como consecuencia de ello, los falangistas adquieren un modo de ser peculiar y un estilo que los hace sobrios, veraces, alegres y orgullosos de su misión». Estas cosas las enseñaba don Juan Calero González durante la Dictadura de Franco, así como cualquier maestro de la época. Ocurre que el tiempo ha permitido que algunas de estas cosas se hayan olvidado en pro de alimentar el mito de haber sido «hombre de izquierdas».

sábado 20 de junio de 2009

El Pilar de la Reverencia de Monesterio








Es frecuente que el paso de los años oculte en una nebulosa el origen de los monumentos. Ese transcurso del tiempo crea la imagen y la sensación de haber permanecido eternamente ahí. Esto ocurre con el Pilar de la Reverencia. Siempre ha estado ahí, se piensa... Hoy cumple casi una función decorativa, pero durante más sesenta años tuvo una misión social muy importante. Su construcción significó en gran medida un esfuerzo municipal por dotar de un nuevo surtidor de agua potable al vecindario.
Se erigió en una época en la que no existía todavía una red domiciliaria de agua. Por eso, es trascendente el conocimiento de los orígenes de esta obra, y su alcance social durante más de medio siglo, hasta terminar siendo casi un elemento decorativo. Al comenzar el siglo XX las fuentes y pilares públicos eran insuficientes para el abastecimiento de la localidad. El aumento de la población y la inexistencia de una red domiciliaria -excepto los pozos que existían en muchos corrales- concluyeron con la traída de aguas y la construcción de un nuevo pilar. Éste serviría tanto para surtir de agua potable como de abrevadero para las caballerías.
Esa necesidad de agua potable en periodos estivales, e incluso en años de sequía, provocó largas colas de muchachas que esperaron con paciencia su turno para llenar los cántaros. A finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, el Ayuntamiento contrató a un vecino que daba números para poder coger agua en el Pilar de la Reverencia. Se llamaba Manuel Garrote Villalba. De tal manera se desbordó esta situación, que el mismo consistorio encargó en 1949 un estudio geológico e hidráulico. Éste fue realizado por Alfonso Cuartero en la zona de “El Robledillo” para aumentar el caudal de las fuentes públicas.
En 1911 el Ayuntamiento decidió sacar a subasta las obras necesarias para recoger las aguas, y su conducción, desde el sitio conocido por «El Borbollón». Este proyecto fue estudiado por una comisión compuesta por los entonces concejales Plácido Hernández Marín, Eloy Rodríguez García, Victoriano Hidalgo Garrote y José Sayago Hidalgo, y estaba asesorada por el maestro albañil Baldomero Mejías Cantillo. Esta comisión se constituyó el 15 de junio de 1911 y estuvo encargada de reconocer el terreno por el que tenía que pasar la tubería, y de redactar la memoria y presupuesto de gastos de esta obra. Además, en esta fase se proyectó la construcción de un depósito.
En la sesión plenaria del 16 de julio de 1911 se hizo público el pliego de condiciones para la subasta de esas obras. Éstas fueron presupuestadas en 10.000 pesetas. Esta cantidad fue fijada como tipo que sirvió para llevar a cabo el concurso. El contratista tendría un plazo de tres meses para ejecutar las obras. Éstas, según la condición octava, iban a consistir en:
«En la construcción de un depósito al sitio del “Borbollón”, o sea, en el nacimiento de las aguas, buscando la reunión de las mismas, dándole la capacidad necesaria y una nueva cañería en un trayecto de mil doscientos metros, consistente en atenores de barro cocido y vidriado de once centímetros de diámetro en el enchufe con buena mezcla de cal, supliendo con argamasa y ladrillo el firme que le falte, y cogiendo las juntas de los atenores con cemento.
«En colocar diez registros hidráulicos a una distancia de unos cien metros, de unos a otros, y en que a la terminación de la tubería, frente a una alberca que existe en la finca de D. José Manzano Álvarez, se construya otro depósito de cabida de cien metros cúbicos, que dando la mitad de él en el subsuelo, y la otra mitad encima de la superficie, por dentro con ladrillo y cemento, y por fuera con mampostería de piedra y cal correspondiente, e introducir las aguas que de él se deriven en la cañería existente en la actualidad que las conducirá al Pilar del Tejar».
Tras el anuncio de la subasta -tal como marcaban las leyes vigentes entonces- se celebró el remate el 2 de septiembre de 1911. Se adjudicaron las obras a un único postor llamado Teodoro Mas López. Éste no pudo cumplir los plazos estipulados en las bases. Alegó que “las pertinaces lluvias y el temporal reinante, le hacía imposible terminarlas en el plazo que se le tenía determinado”. El pleno, el 10 de diciembre de ese año, decidió que “teniendo en cuenta que la causa que motiva el incumplimiento de una de las cláusulas del pliego de condiciones, que sirvió de base para la subasta, es de fuerza mayor, acordó por unanimidad concederle un plazo de tres meses”.
Terminadas las obras de la primera fase, se sacó a licitación la construcción de un pilar en el sitio de «La Reverencia», en la intercesión de las calles Gallego Paz, Tentudía y Real [hoy Paseo de Extremadura]. Se surtiría de aguas a través de una canalización de atenores que partiría del depósito construido al lado del camino de Cala. Esta tubería se extendería por el campo y no por el núcleo urbano. La comisión compuesta por los mismos concejales citados quedó encargada de reconocer el terreno y de confeccionar la correspondiente memoria de gastos y pliego de condiciones.
El 7 de julio de 1912 la comisión informó al Pleno de las bases para la traída de aguas a la población y la construcción de un pilar en «La Reverencia». Esta obra se planeó sobre la marcha, pues en principio el depósito del camino de Cala iba a ser destinado como refuerzo al abastecimiento del Pilar del Llano. El importe total de estas obras era el de 5.000 pesetas. La condición octava del pliego explicaba el proyecto ideado por la comisión:
«Consistirá la obra en la construcción de una cañería que parta del depósito edificado frente al camino de Cala, y conduzca las aguas hasta el pilar que se ha de construir al sitio de “La Reverencia”, la tubería será de atenores cocidos y vidriados por dentro, de once centímetros de ancho en el enchufe con buena mezcla de cal, supliendo con argamasa y ladrillos el firme, que le falte y cogiendo la junta de los atenores con cemento en un recorrido de setecientos metros.
«El pilar que se ha de edificar ha de tener por fuera de largo trece metros y de ancho dos metros treinta y cinco centímetros, construido con piedra labrada de la Alconera en la parte que ha de contener el agua, y la base con piedra de paramento, la junta de la piedra de paramento irá encintada con cemento. Además, contendrá este pilar un pedestal de piedra, el cual tendrá de espesor un metro cuadrado que llevará de altura de piedra labrada de dos metros, más un metro cincuenta centímetros de ladrillo especial para ello, y dos caños de bronce».
Además, en esa misma sesión los concejales acordaron pedir autorización al Gobernador Civil para que cruzara por «la Carretera del Estado de Cuesta de Castilleja a Badajoz» la tubería del pilar. Esta conducción estaría construida con ladrillo y cemento de seis pulgadas por cada lado de grueso. Además, el pilar se erigiría a cinco metros de la carretera, teniendo como referencia el punto menos distante. Por otra parte, el 25 de agosto, el Ayuntamiento acordó comprar a Feliciano Riscos Ortiz el terreno colindante al depósito de aguas. En el acuerdo, copiado literalmente a continuación, dejaron en blanco tanto la extensión:
«Acto seguido, participó a la corporación el señor Alcalde [Felipe Sayago Romero], que previa la tasación correspondiente por perito competentes tenía contratado con el vecino Feliciano Riscos Ortiz la compra de una porción de terreno de su propiedad al sitio de “Las Espeñas” cuya extensión superficial es de [en blanco] metros cuadrados, el cual se haya enclavado el depósito de las aguas del “Borbollón”, y el Ayuntamiento, previa discusión, y por unanimidad, acordó aprobar dicha compra, y que se abone su importe de quinientas pesetas con cargo al capítulo de imprevistos».
También fueron adjudicadas estas obras al constructor Teodoro Mas. El acto de la licitación pública se realizó el 22 de agosto. El 2 de marzo de 1913, concluido el pilar, el Ayuntamiento dispuso el arreglo de los alrededores del pilar con un empedrado para dejar concluida definitivamente la obra.
No siempre el Pilar de la Reverencia ha tenido el aspecto que hoy posee. En los años setenta, el Alcalde José Villalba González decidió desmantelar el pilar. La excusa que puso fue “la de estar la mayor parte del tiempo sin agua”. Esta medida fue tomada sin consenso, y unos años después, en 1978, los mismos concejales que él había tenido hasta 1975 decidieron reconstruirlo. El nuevo pilar no sería igual. Algunas piedras de mármol de Alconera -que estaban depositadas en “Las Moreras”- habían sido sustraídas por algunos vecinos. Muchas fueron recuperadas. El acuerdo preliminar, del 8 de marzo de 1978, dice:
«Como actualmente se están haciendo obras en la Avenida de Ramón y Cajal, el señor Alcalde [Manuel Giraldo Carretero] informa de la necesidad de reparar el pilar existente en esta vía. Tras una amplia deliberación, los señores reunidos acuerdan nombrar una comisión compuesta por los concejales Donaire, Espacio y Calderón para que con el Maestro de Obras de este Ayuntamiento se lleve a efecto el adecentamiento de este pilar. E igualmente se construya el otro que existía en la Carretera General conocido por “El Pilar de la Reverencia”, y cuyas piedras están depositadas en el sitio “Las Moreras”; que se gire por esta comisión visita a referidos pilones, y una vez realizadas, el Maestro de Obras formule el correspondiente presupuesto».
En la sesión siguiente, celebrada el 28 de marzo, se dio cuenta del presupuesto para esa obra. Literalmente se expuso lo siguiente:
«Seguidamente se conoce por el pleno el presupuesto para la reconstrucción del Pilar de la Calle del General Franco [hoy Paseo de Extremadura], popularmente conocido de “La Reverencia”, presenta el Maestro de Obras de la Villa, don Teófilo González Granadero, y cuyos conceptos son los siguientes: Acarreo de piedra labrada, 2.000 pesetas; Acarreo de 20 m3 de piedra para hacer bancada, 5.000 pesetas; 10 m3 de grava a 425, 4.250 pesetas; 10 m3 de arena a 425, 4.250 pesetas; 60 sacos de cemento a 175, 10.500 pesetas; 1 collarín de toma de 31/4, 375 pesetas; 4 m l de tubos galvanizados de 31/4 a 100, 400 pesetas; 2 grifos de 31/4 a 300 pesetas, 600 pesetas; 1 llave de paso de 31/4 con puerta, 350 pesetas; unas piezas especiales que puedan surgir para el acoplamiento, 1.000 pesetas. Total, 32.725. A continuación, y en el mismo folio, en que se vierten las cantidades relacionadas, el señor Maestro de Obras hace la salvedad de que se trata de presupuesto sin mano de obra, y suponiendo que el abastecimiento y desagüe llegue al sitio de la reconstrucción del pilar. Se aprueba».
En 1980 se retomó de nuevo el proyecto de reconstrucción de este monumento. En ese momento se idearon algunos cambios sustanciales. Decidieron que el monolito no fuese de mampostería, sino de mármol blanco de Alconera. Además, se dispuso la realización de un medio relieve con el escudo del pueblo. Este trabajo fue encargado a un cantero que trabajaba en Calera de León llamado Eustaquio Mejías. El presupuesto fue aprobado por la Comisión Municipal Permanente el 19 de noviembre de 1980, y por Pleno el 24 de ese mismo mes y año. El monolito costó 97.500 pesetas y el relieve del escudo 115.000. Culmina el monolito una piedra que estaba en el pilar originario y que tiene inscrita la fecha de su construcción (1912) y la de su reconstrucción (1981).

miércoles 17 de junio de 2009

Galería de fotos del Corpus Chisti de Monesterio


La última vez que asistí al Corpus Chisti de Monesterio fue en 2005. Este año concurrí de nuevo, y como ya es habitual, realicé un extenso reportaje fotográfico de más de 1.000 imágenes. Una selección del reportaje, en total 20, se puede ver en este enlace. De las celebraciones religiosas en Monesterio sólo tengo que decir una cosa: La ausencia de las autoridades municipales en estos actos. En todos los pueblos, las autoridades locales, las políticas, siempre asisten en calidad de su cargo a estas celebraciones, independientemente del color político que tengan. Con respecto a lo que ocurre en Monesterio, está bien que aquéllas asistan a los actos públicos que hagan las peñas o las asociaciones, pero tampoco sería muy oneroso que estuvieran en la comitiva de las procesiones. Especialmente porque buena parte del pueblo se identifica con estos actos, y prueba de esto es la cantidad de gente que asite. Esta mala práctica la inauguró y la hizo suya el malogrado alcalde comunista que en mala hora gobernó tiránicamente nuestro pueblo de 1983 a 2003. Posteriormente, por inercia, han seguido esta mala costumbre los posteriores ediles. Rectificar estas costumbres no es muy difícil si hay voluntad, sobre todo cuando estas procesiones tienen una tradición de tres siglos.

lunes 15 de junio de 2009

Las ocultaciones de la Columna de la muerte (V): La actuación de la familia de Cristina Almeida durante el Movimiento Nacional en Badajoz


En la página 91 de la Columna de la muerte se puede leer lo siguiente: «Sabemos por su propio relato -Martínez Bande reconoce que no sabe ni la hora en que ocurrieron estos hechos- las andazas de Alberto Serrano Montaner, al mando del I Tabor de Tetuán, de la Columna de Tella. Antes de penetrar en la ciudad por la Puerta de Carros siguiendo el curso del Rivillas, se le presentaron los falangistas Antonio Almeida Segura y Manuel Ramallo Thomas, quienes le servirán de guías. Calleja sitúa esto sobre las once de la mañana e identifica como el guía que condujo a los regulares a la Puerta de Carros al “nativo Almeida”, oficial de marina». Estas palabras hacen referencia a la toma de Badajoz el 14 de agosto de 1936. Pero hay que detenerse en dos nombre que cita sólo de pasada: Antonio Almeida Segura en esa página 91, y Manuel Almeida Segura, en la página 289. En este último caso aparece integrante en el «Anexo IV» titulado como «Presos de derechas». De Manuel Almeida ya me ocupé en su día en este blog.
Aparte de haber engendrado a Cristina Almeida (ex dirigente del PCE y cabeza pensante del Partido de la Nueva Izquierda y candidata del PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en 1999, con escaso éxito, por cierto), Manuel Almeida era una figura preponderante en Acción Popular de Badajoz. Por esta razón hago remisión al artículo que ya publiqué en este blog. Claro está, el documentado autor de la Columna de la muerte nada dice acerca de las andazas de Manuel Almeida por el Badajoz de 1936 ni el por qué el padre de la destacada prócer ex comunista fue encarcelado. De Manuel Almeida sí estoy de acuerdo en un aspecto, y es la frase que expresó en el Teatro López de Ayala en el mitin de Acción Popular, el 15 de febrero de 1936: «Las banderas del socialismo son de odio, destrucción y sangre». Manuel Almeida fue detenido al ser descubierto como enlace civil con la Benemérita que se sublevó en Badajoz el 5 de agosto de 1936. Antonio Almeida y Manuel Ramallo guiaron a la Sección que libertó a los presos políticos el 14 de agosto de 1936. Tres años después, en un reportaje del Hoy se publicaron varias ilustraciones sobre los principales hechos de la liberación de Badajoz. Una de las estampas corresponde al encuentro de los dos hermanos Almeida. Los dos se funden en un fraternal abrazo. Antonio Almeida porta en su mano un fusil, que precisamente no era para utilizarlo ni para el tiro al pichón ni para el plato.

sábado 6 de junio de 2009

Mi bisabuelo y el fundador de la «Casa del Pueblo» de Monesterio


Una de las conclusiones que he sacado al investigar el pasado de Monesterio ha sido el constatar que mi bisabuelo, Manuel Barragán Carrasco, mantenía estrechas relaciones de amistad con destacados socialistas históricos de la localidad. Entre ellos está Antonio Máximo González, conocido por «El Morrión». También lo tengo documentado con Emilio García Álvarez del Vayo y Francisco Bautista Garrote, el «Chato Roque». Prueba de la confianza que tenía mi bisabuelo con Antonio Máximo es que en 1933 éste le asistió como hombre bueno en un acto de conciliación visto en el Juzgado Municipal de Monesterio ante el Juez Victoriano Fernández Muñoz. De la comparecencia se levantó un acta que atestigua el acuerdo celebrado así como la acreditación de las personas que intervinieron. En esta época, Antonio Máximo era Presidente de la «Casa del Pueblo» de Monesterio y Delegado Local de Trabajo. Unos años antes, el 23 de julio de 1919, Antonio Máximo hizo una comparecencia interesante ante el Juzgado de Instrucción de Fuente de Cantos. En ese documento que firmó interesó a la autoridad judicial el nombramiento de dos policías municipales por el Alcalde de Monesterio. Uno de ello es antepasado directo de un ilustre ex Concejal que fue de Izquierda Unida, después de la pintoresca Nueva Izquierda, y finalmente del PSOE. Soy de los que piensan que los hijos, los nietos, los biznietos no son culpables de los crímenes que hubieran cometido sus padres, sus abuelos o sus bisabuelos. Sobre todo, porque en la mayoría de las ocasiones aquéllos son bellísimas personas. Sin embargo, el llamado «gen del mal» que lo tuvo en su día Hitler, Stalin o Atila se ha concentrado en toda su plenitud en un solo individuo. Mal asunto. Especialmente cuando los pueblos han tenido la poca prudencia de haber aupado al poder personajes pérfidos y malvados por muchos años. Cuando en 2004 desvelé este documento en la Revista de Ferias este señor, el cual usufructúa el «gen del mal», se paseó por las casas de sus parientes a los que nunca había visitado para ponerlos en mi contra. Se presentó en actitud lacrimógena al estilo de una virgen dolorosa. La verdad es que no le hicieron mucho caso, pues las personas decentes no se dedican a servir de fuerza de choque de tíos como éste que siempre están escondidos detrás de la mata, o que tiran la piedra y esconden la mano para montar el cirio. Hubo la excepción de uno que a modo de folclórica en el más puro estilo de Dónde estás corazón (DEC) o del clásico ya fenecido Tómbola, declaró en la radio local que «estaba estudiando querellarse». Eso del «gen del mal» al final no es tontería, y afortunadamente en este caso está aislado en un solo sujeto.

Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz, 2 de agosto de 1919.


«Fuente de Cantos. Comparecencia; en Fuente de Cantos a veintitrés de julio de mil novecientos diecinueve; ante el señor Juez de Instrucción de este Partido y de mí, el Secretario, compareció el que juramentado en forma dijo llamarse Antonio Máximo González, de treinta años, casado, natural de Sevilla y vecino de Monesterio, con instrucción, y sin antecedentes penales; y preguntado cuál era el objeto de su comparecencia dice: Que denuncia al Juzgado que no obstante estar procesado por este Juzgado los vecinos de Monesterio Manuel Donoso (a) el del “Ama de leche”, y José Cubo Bautista (a) “Carrasquino”, el primero por haber intentado asesinar al dicente, y el segundo por hurto de carnes; han sido nombrados guardias municipales por el Alcalde de Monesterio, don Antonio Sayago, hace seis u ocho días, y actualmente están desempeñando dichos cargos. Que dicho nombramiento lo ha hecho el Alcalde con previo conocimiento del procesamiento que sobre ambos sujetos subsiste, y pide al Juzgado [que] sea destituido el Manuel Donoso por considerarlo un peligro para su persona. Se ratificó en lo declarado, previa lectura, y firma con S. Sª; doy fe, Paniagua; Antonio Máximo. Eusebio Cornago. «(…) Yo, el Secretario Judicial, certifico que el vecino de Monesterio Manuel Donoso Báez fue procesado por este Juzgado en el sumario ciento cuarenta y nueve de mil novecientos dieciocho en unión de otros por disparos de arma de fuego, cuyo sumario está pendiente de resolución; así mismo, certifico que José Cubo Bautista (a) “Carrasquino” no se encuentra procesado, apareciendo que contra un hermano suyo llamado Antonio Cubo Bautista se dictó auto de procesamiento en el sumario ciento cuarenta y cinco de mil novecientos dieciocho, en unión de otros, por hurto de cerdos, cuyo sumario está pendiente de resolución. Y para que conste, cumpliendo lo mandado, pongo la presente en Fuente de Cantos a veintiocho de julio de mil novecientos diecinueve, Eusebio Cornago».

lunes 1 de junio de 2009

Las ocultaciones de la Columna de la muerte (IV): El robo de los fondos de la Caja Municipal del Ayuntamiento de Mérida por los rojos

Para resaltar la bondad de los rojos, en la Columna de la muerte se hacen notables ocultaciones como ya estoy poniendo de manifiesto. Fue una constante en esos primeros días de la Guerra Civil el apoderamiento de los fondos públicos de los ayuntamientos por los supuestos defensores de la «legalidad republicana». Claro, existen casos documentados sobre estos atracos, a veces a mano armada y en otras en «nombre del pueblo» y de «la República». Un caso significativo es el producido en el Ayuntamiento de Mérida, donde desapareció una cantidad cercana a 70.000 pesetas, cuantía notable y de estimable valor en su conversión actual. La mayor parte del monto la representaba títulos de deuda pública, medio que normalmente se utilizaba como fianza en el arriendo de los arbitrios. Esto quiere decir que el Ayuntamiento era depositario de unos valores que no eran de su propiedad, sino de otras personas a las que causaron un perjuicio los «defensores de la legalidad republicana». Para constatar estos hechos, la Comisión Gestora del Ayuntamiento de Mérida encabezada por su Alcalde, Narciso Rodríguez Ramírez y los vocales Ramón Mosquera Rino, Luis García Puente, Alfredo García de Vinuesa, Clemente Velázquez Martínez y Pedro Moreno Gallardo se reunieron el 11 de septiembre de 1936 para tratar acerca de la posición de la Corporación ante tal responsabilidad. Esta documentación no es que esté oculta o que no se pueda consultar. Todo lo contrario, está a disposición de cualquier persona. Pero esto es sólo un botón de muestra, porque el saqueo de la ciudad de Mérida entre el 19 de julio y el 11 de agosto de 1936 por los rojos quizás no se recordara desde tiempos de los visigodos o de la invasión islámica. Ahora que estamos en tiempos de «devolución» del patrimonio incautado por el Régimen de Franco a los partidos y sindicatos del Frente Popular habría que recordar que estos sindicatos y partidos también robaron mucho y no devolvieron nada. No es de extrañar que a algunos no le haga ninguna gracia que estas cosas sean desveladas. Pero es necesario en pro de la ecuanimidad y en pro de la búsqueda de la verdad establecer los hechos que estos supuestos historiadores untados y vendidos no son capaces de poner en claro.

viernes 22 de mayo de 2009

Seis años después me vuelvo a ratificar sobre lo que dije acerca de la cancela del Ayuntamiento

En el Pleno celebrado el 29 de agosto de 2003 hubo una serie de intervenciones de algunos vecinos entre ellas la mía. Sin duda alguna, y por el tiempo transcurrido, lo que dije en su día tiene más valor que las demás intervenciones que pasan de ser simples anécdotas. Era la primera sesión ordinaria de la legislatura del cambio democrático en Monesterio y los desplazados del poder tenían que dar muestra de beligerancia incluso sin haber pasado los cien días de cortesía desde la formación del nuevo gobierno local. La primera pregunta del «portavoz» del PSOE era acerca de auténtica tontería. Cuando concluyó la sesión constitucional de 14 de junio de 2003, se dio la orden de cambiar todas las cerraduras de las puertas de acceso a la Casa Consistorial. Hecho lógico y por supuesto recomendable incluso cuando los particulares acceden a una vivienda por compra o alquiler. El acceso por el Paseo de Extremadura es una cancela que ejecutó en su día el maestro herrero de Monesterio Manuel Pando Monjo en 1963. En esa época le puso una cerradura de llave metálica que no es como las actuales. En 2003, de forma provisional, se colocó un cerrojo hasta que se pudiera modificar la llave, cuestión no fácil.
Cuando se produjo el relevo municipal por las pasadas elecciones locales de 2007 se hizo lo mismo que en 2003, cuestión lógica. Ya no se modificó la vieja llave, sino que se puso un sistema moderno más cómodo y que en caso de necesidad es más fácil de cambiar. Aquél «portavoz» desde entonces ya no ve nada y ha acabado siendo «portamudo», por supuesto no ha hecho las encendidas protestas ni se ha tirado de los pelos, ni tampoco se tiró al suelo al modo de croqueta rebozada como sí lo hizo hace unos años junto al cercado de Medina, en el camino de Cala. En algunos asuntos bien le luce el pelo a este sujeto.
La conclusión es la siguiente, una cerradura es siempre algo accesorio, otra cosa es desvirtuar elementos artísticos. En 1994 terminaron las obras de remodelación del Ayuntamiento. Entonces hubo alguien que tuvo el infortunio de mandar eliminar el año que indicaba la construcción de la cancela, «1993», y sustituirlo por «1994». Era un elemento esencial de la misma que se modificó sin motivo alguno. Desgraciadamente conocí muy poco tiempo a Manuel Pando, el herrero que hizo aquélla, pues falleció en 1999. En una de las escasas conversaciones que tuve salió el tema del cambio. Y realmente tenía razón. Porque era un elemento fundamental de la rejería artística. Entonces me confió uno de los bocetos originales que aún conservaba de cuando le encargaron realizar la cancela. La curiosidad de este boceto es que difiere en algunos elementos de la parte superior de la cancela que se aprecia en la primera imagen. Me lo entregó porque ya sabía acerca de mis inquietudes y con el fin de que no cayera en el olvido de que se hizo en su taller. Tal original está firmado por Manuel Pando Monjo el 14 de mayo de 1963. Sirva esta mención de homenaje.

jueves 14 de mayo de 2009

Las ocultaciones de la Columna de la muerte (III): El saqueo de la Ciudad de Badajoz por los rojos

En las páginas 95 a 100 de la Columna de la muerte hay un epígrafe que se refiere al saqueo de la ciudad de Badajoz tras la entrada del Teniente Coronel Yagüe y posterior ocupación de aquélla. Es innegable que se produjeran tales hechos porque se producían pueblo tras pueblo. Pero éste fue el segundo saqueo, porque Francisco Espinosa Maestre, que presume estar bien informado se le «ha olvidado» aclarar esta circunstancia. ¿Por qué? Porque, claro está a la hora de resaltar a los «criminales fascistas», está por el contrario el ensalzar a los «bienhechores rojos». Desde el 18 de julio hasta el 14 de julio la ciudad de Badajoz sufrió uno de los más destacados desvalijamientos que no había memoria de hombre que recordara tal latrocinio. Si los «fascistas» instruyeron una información sobre el saqueo de la ciudad tras el 14 de agosto de 1936, e incluso algunos afectados recuperaron parte de lo robado, «los rojos» no instruyeron, que se sepa, tal información. En cambio sí que hay informes sobre los saqueo en Badajoz del 18 de julio al 14 de agosto. Dinero, género, tabaco, armas, municiones, etc. fueron desvalijados comercios, bares, armerías, domicilios particulares, iglesias, conventos e incluso el obispado por estos amigos de lo ajeno que eran los «defensores de la República del Frente Popular». Por supuesto, lo que más le gustaba a los «defensores de la República del Frente Popular» eran los coches. Se resalta en la página 97 de la Columna de la muerte que el Teniente Coronel Yagüe «se apropió del mejor automóvil» del Garaje de los hermanos Luis y Carlos Pla Álvarez. Pues bien, cuando los jefes rojos huyeron de la capital antes de la ocupación del día 14 de agosto de 1936, aquéllos arrebataron a sus dueños trece automóviles. Y pongo a continuación sus nombres para que se entere Francisco Espinosa Maestre: Juan Álvarez Nieto (2), Matías Fernández Mediero, Gregorio Muñoz Casilla, Ángel Grajera Berjano, Ángela González viuda de Galache, Jesús Lopo, Magdalena Gómez, Francisco Jiménez Cáceres, Antonio Zambrano Gordillo, Alonso Saavedra Acosta, Julio Sánchez Barriga y Jacinto Ruiz González.

sábado 9 de mayo de 2009

Mi último artículo publicado en la Revista de la Romería de San Isidro 2009 de Monesterio



Hace varias semanas salió la última edición de la Revista de la Romería de San Isidro de Monesterio, publicación que se hace desde al menos 1946. Cómo entre los paisanos que viven lejos el acceso a la misma es imposible, por mi parte publico mi último artículo que resultará interesante. Interesante porque establece una información que ha sido muy difícil de conseguir acerca de la gestión de los primeros años de esa fiesta. Junto al texto consta una interesante colección de imágenes que para una mejor ordenación se las reúno en el enlace uno y enlace dos.
Llegado a este punto quiero hacer una aclaración. Hasta 2007 publicaba en las dos revistas que se editan en Monesterio, ésta de la Romería, y la de la Feria de Septiembre. La primera es editada por la Hermandad de San Isidro, la segunda por el Ayuntamiento. En la segunda no participo desde que los resultados de las Elecciones Locales dieron la mayoría absoluta al PSOE. Hasta 2006 y desde tiempos en que el PSOE había gobernado Monesterio yo recibía una invitación por escrito para aportar lo que tuviera por conveniente y que desde 2007 ya no me llega. Ciertamente, me dan igual las razones políticas que hayan tenido para actuar de ese modo. Me da igual porque la invitación que recibía antes no era más que una acumulación de trabajo que con mucho gusto atendía, sin contraprestación ni compromiso alguno. También debo decir que la calidad de la publicación se ha resentido con la aplicación de estos criterios editoriales, porque como todo, hay elementos prescindibles e imprescindibles. A lo largo del año participo de forma fija en diversos lugares haciendo públicas mis investigaciones: En los Coloquios Históricos de Extremadura de Trujillo, en las Jornadas de Historia en Llerena o en las Jornadas de Historia de Fuente de Cantos. De todas recibo anualmente su renovada invitación para que vuelva a asistir. De vez en cuando recibo invitaciones de otros encuentros en los que voy asentando mi participación como las Jornadas de Historia de la Baja Extremadura (Valencia de las Torres), las Jornadas de Historia de Cáceres y el Congreso Internacional sobre la II República y la Guerra Civil organizado por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. He querido hacer esta aclaración porque me lo han preguntado en numerosas ocasiones y no me queda más remedio que explicarlo de nuevo, esta vez por escrito.

La Romería de San Isidro: Una lección de patrimonio histórico-artístico (1944-1952)
La Romería de San Isidro de Monesterio, fundada en 1944, goza ya de una dilatada y larga tradición. Pero esta tradición se ha ido transformando con el pasar del tiempo. Claro está que los primeros años de celebración nada tiene que ver con el desarrollo actual. Ciertamente, y esto no se puede negar, el origen de la fiesta no fue popular, no vino del pueblo directamente, sino que fue ideada por las autoridades de entonces, creando ex novo una tradición que en poco tiempo arraigó. Buena prueba de ello es que la organización de la misma ha ido pasando en los últimos sesenta años por la Delegación Local Sindical, Hermandad Sindical, Cámara Agraria Local y Hermandad de San Isidro. Cada organización ha dejado su huella, cada época ha marcado la fiesta. El primer antecedente de esta historia no fue la creación de la propia romería, sino el nombramiento de una vía pública con el nombre del Santo. Ocurrió en el Pleno del Ayuntamiento el 14 de junio de 1942: «Por unanimidad fue acordado designar con el nombre de “San Isidro” la calle que sin nombre existe detrás de las calles Pozos y Francisco Pizarro, autorizándose a la presidencia a fin de encargar el rótulo para esta calle».
Sin duda alguna, los pioneros de la Romería tuvieron un especial empeño en dotar de una mínima infraestructura para el desarrollo de la fiesta. Fue una labor ardua, mejorando cada año la edición anterior. El inolvidable Juanito «El Músico» más de una vez me narró como el desaire que sufrió en 1943 en la Romería de Fuente de Cantos el Alcalde de Monesterio de entonces, Tadeo Cantillo Carballar, desembocó en la creación de la Romería de Monesterio al año siguiente. En Fuente de Cantos sí existía una tradición en torno a San Isidro, existiendo una cofradía de su advocación hacía más de un siglo. Sin embargo, fue a principios de los años cuarenta cuando se decidió celebrar la festividad con una romería.
En la edición de la Romería de San Isidro de Fuente de Cantos de 1943, la segunda, fue contratada la «Orquesta Kabahol» de Monesterio, liderada por Juanito «El Músico». Las autoridades de Fuente de Cantos solían invitar a las de los pueblos limítrofes, incluso enviaban programas del evento para su difusión. Juanito «El Músico» fue testigo de un hecho que tuvo gran trascendencia en el futuro. El Alcalde de Monesterio, Tadeo Cantillo decidió acudir a la Romería de Fuente de Cantos. En un coche de caballos, posiblemente de uno de su acompañantes, Francisco Romero y Romero, y junto a Cesáreo Rodríguez Ceballos «Antón», Santiago Blanco Garrón y Francisco Lancharro Iglesias que era el conductor del carruaje.
Pero quizás las autoridades de Fuente de Cantos no esperaban que iba a tomar al pie de la letra la invitación del Alcalde de Monesterio y al llegar a la pradera de San Isidro no fue recibido el cortejo de Monesterio como debiera, entendiendo como una provocación el desaire se propuso crear una fiesta de la nada, y que se ha celebrado ininterrumpidamente durante más de medio siglo. Pero la fiesta, impulsada por el Alcalde, se celebró durante las primeras ediciones bajo la cobertura no de la Alcaldía, sino de la Delegación Local de Sindicatos. El Delegado era Tadeo Cantillo Carballar, que era además Delegado Comarcal Sindical (con competencia en los pueblos de Montemolín, Puebla del Maestre y Calera de León). Prueba de ello es que en el rastreo en la documentación municipal de la época no existe ningún dato que atestigüe la intervención del Ayuntamiento en la organización de la misma.
Tampoco la Hermandad Sindical Mixta de Labradores y Ganaderos estaba fundada en mayo de 1944. El 10 de octubre de 1941 se había constituido la Hermandad Sindical de Labradores (no de Ganaderos), pero sin ninguna actividad. El 17 de agosto de 1944 la Delegación Provincial de Falange Española Tradicionalista y de las JONS instituyó las Ordenanzas de la Hermandad Sindical Mixta. Eran unos estatutos iguales para estos organismos y en todos los lugares. El artículo 6º decía «que la fiesta religiosa oficial de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos (obligatoria para todos los camaradas pertenecientes a la misma) se celebrará el día de San Isidro (el labrador Santo)». El objeto de estas corporaciones según el artículo tercero era «el conseguir en un ámbito de colaboración, solidaridad y confianza el desarrollo de las actividades profesionales de sus afiliados, la justa solución de todo contraste de intereses, el mejoramiento de las condiciones de vida de cuantos en la Hermandad dedican sus esfuerzos…»
Sin embargo, en estos primeros años la Hermandad Sindical tampoco era operativa. Hasta el 28 de agosto de 1946 no se constituyó el Cabildo que era el órgano rector de la misma. Estaba integrado por el Jefe de la Hermandad Sindical (José Antonio Lancharro Sayago), el Jefe de la Sección Económica (Leonardo Hernández Muñoz), el Jefe de la Sección Social (José Bautista Riscos), el Capellán de la Hermandad (Manuel Carrasco Caballero), el Asesor Técnico-Artesano (Guillermo Iglesias Hernández), el Asesor Técnico-Agropecuario (Emilio Romero Florido), el Asesor Técnico Práctico-Agropecuario (Antonio Mestre Calderón) y el Secretario-Contador (Jesús Torrado Contador). Hasta 1947 no es organizada la romería por la Hermandad de Labradores y Ganaderos, hasta entonces era la Delegación Local de Sindicatos y Falange Española la que aupó la fiesta.
La primera edición se celebró el 15 de mayo de 1944. Fue una fiesta improvisada, sin Santo y sin muchas solemnidades nada más que la orquesta que trabajó bastante. Fue la edición de 1945 la que contó con una efigie prestada de Calzadilla de los Barros. En 1946 se adquirió la imagen que aún perdura. Fue ejecutada por el escultor sevillano Manuel Echegoyán, el cual tenía el estudio en el mismo edificio en el que trabajaba Eduardo Acosta. Así lo decía el Párroco de entonces, Manuel Carrasco Caballero, en mayo de 1946: «Por primera vez tenemos este año la hermosa talla de madera, imagen de San Isidro; luce en artístico retablo instalado en su capilla en la Iglesia Parroquial magnífica instalación eléctrica de potentes reflectores, hecha con todos los adelantos de la técnica moderna». También se hizo una copia más pequeña de la imagen para instalarla en la hornacina de la puerta de la Iglesia que mira a la Plaza («Puerta del Sol» es llamada en los documentos antiguos). Hoy esta efigie es la que está en la hornacina de la ermita de la pradera. Al principio, la talla de San Isidro no llevaba la corona redonda en la cabeza ni tampoco llevaba el haz de trigo en el brazo izquierdo.
Es a partir de 1947 cuando la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos se hizo cargo de su celebración, cubriendo los gastos que eran menester con una partida incluida en sus presupuestos anuales y cuya primera consignación fue de 6.000 pesetas. Es en esta época cuando surge la idea de construir una ermita en la parcela, que según se oía, había cedido Luis Navarro Boceta, cercana a la Venta del Culebrín, lugar en el que tres años antes se había decidido que se desplazaran los romeros a celebrar la fiesta. La imagen de San Isidro era conducida en un carro de bueyes hasta la Venta del Culebrín conducido por Joaquín García Palomas «El Mariné». Detrás se desplazaban en caravana los coches de las autoridades, las carrozas y el público en general. Sería a principios de los años cincuenta cuando se convino con la empresa de autobuses LEDA el establecimiento de un servicio especial. Es curiosa una copia que poseo de una carta enviada el 10 de mayo de 1949 por el Secretario de la Hermandad, Jesús Torrado, a Francisco Romero y Romero, que residía en su finca de «Puerto Lobo» para que cediera su coche de caballos:
«Amigo D. Paco. Por encargo de José Antonio [Lancharro Sayago] le pongo estas cuatro letras, por haberse él marchado al campo, para decirle que desearíamos nos prestase el coche de caballo con las mulas para el día de la Romería, pues el de Emilio Garrote no tiene bestias en condiciones para engancharla y además también por el luto de la cuñada. Le agradeceré nos dé la contestación para en caso contrario poder gestionar con tiempo suficiente por otro lado. Le saluda su afectísimo amigo JTC».
Según el programa de festejos de 1947, el día 14 de mayo «a las 5 de la tarde, procesión del Santo a la barriada de su nombre; a las seis y al regreso de la procesión reparto de 300 bolsas de comida en la Plaza de Falange, con que obsequiará la Hermandad y Ayuntamiento a otras tantas familias necesitadas. El reparto se hará ante la imagen de San Isidro y lo presidirán la Directiva de la Hermandad y Autoridades. A las diez y en la misma plaza gran verbena durante la cual lucirá magnífica y preciosa iluminación a la veneciana». Los festejos del 15 de mayo de 1947 fueron los siguientes:
«A las 5 de mañana, el Frente de Juventudes y Orquestas Kabahol e Hispano-Lusitana recorrerán las calles de la población interpretando dianas floreadas y bonitos pasacalles. A las 7, instalado el altar en el pórtico de San Isidro de la Iglesia Parroquial se cantará misa solemne que la predicará el Rvdo. Padre Gabriel Hernández, Misionero de I. C. de María. En la Plaza se situarán los fieles. A las 8 partirá de la Plaza de Falange Española la carroza de San Isidro, a la que en ordenada escolta seguirán las carrozas de los romeros y caballistas. A las 11 llegada a las Ventas de Culebrín. Para honrar al Santo, todas las carrozas y coches desfilarán ante él. A continuación el Jurado fallará el concurso, adjudicando varios premios a las más artísticas de Monesterio, premiando con otros a las que se consideren dignas de ser premiadas por el mismo, de entre las que asistan los pueblos comarcanos. Durante todo el día habrá conciertos, sevillanas y bailes populares en la campiña. A las 20 llegada del Santo al sitio denominado Cruz del Puerto para ser llevado en procesión a la Iglesia Parroquial. Durante este trayecto interpretarán las orquestas de la población selectas marchas de su repertorio musical».
Es de 1948 la primera noticia escrita acerca de la construcción de la ermita de San Isidro. Procede de un acuerdo celebrado por el Cabildo Sindical de la Hermandad de Labradores. Era una propuesta de su Presidente, José Antonio Lancharro Sayago que decía lo siguiente: «Se acuerda a propuesta de la Presidencia adquirir una ternera y proceder a su rifa previa autorización correspondiente, a fin de recaudar fondos con destino a la construcción de la ermita de nuestro Santo Patrón San Isidro Labrador». En la jornada del 15 de mayo de 1948 se procedió a colocar y bendecir la primera piedra de la Ermita de San Isidro. La primera piedra era un cuadrado de granito posiblemente cedido por Manuel Valdera, que en esa época extraía adoquines para la pavimentación de las calles de la localidad.
En esa ocasión se tomó se tomó una fotografía del acto de bendición de la primera piedra de la Ermita de San Isidro. Aparece en ella el Alcalde, Tadeo Cantillo Carballar, presidiendo el acto (1), el Padre Gabriel Hernández Misionero en Zafra (2), el Párroco Manuel Carrasco Caballero (3), el Cabo 1º y Comandante del Puesto de la Guarda Civil Severo Venero Cordero, el maestro nacional José Balsera Méndez (5), Bruno Otero Sampedro (6) entre otros. Llama la atención que el Jefe de la Hermandad Sindical, José Antonio Lancharro Sayago no apareciera presente junto al Alcalde. Desde hacía varios años ambas autoridades no tenían buenas relaciones. El 20 de abril de 1946 el Jefe Comarcal Sindical, Alfonso Tovar Gómez desautorizó a Tadeo Cantillo que cómo Jefe Local de Falange Española había destituido a Lancharro como Jefe de la Hermandad, pues no tenía competencias para ello.
De esta forma, en 1948 la Hermandad Sindical constituyó un fondo para financiar la construcción de la ermita. En la Asamblea plenaria de este organismo celebrada el 25 de diciembre de ese año se pusieron de manifiesto las cuentas anuales de esta entidad. Así, el Secretario, Jesús Torrado Contador expuso que «se rifó una becerra para la obtención de fondos con destino a la ermita de San Isidro, recaudándose un total de pesetas, 7.778,00, de las cuales ascendieron los gastos de adquisición de la citada becerra a 5.285,50 pesetas quedando un saldo efectivo en esta Hermandad para que el fin [sic], de 2.492,50 pesetas». Al mismo tiempo, la romería se consolidaba; en la edición del Hoy del 24 de mayo de 1950 aparece esta noticia que así lo atestigua:
«El día 14 como preludio y víspera de la festividad del Santo Patrón de los labradores, se dieron por la Hermandad Sindical Mixta de Labradores y Ganaderos de esta villa cien raciones de comida a otras tantas familias numerosas necesitadas de la localidad. El día 15, después de la fiesta del Santo, se repartieron 600 bolsas entre los necesitados, cada una de las cuales contenía carne guisada, bacalao frito, dos raciones de pan, huevos cocidos y 50 gramos de queso, magnífica manera de honrar a los Santos, pues nuestras acciones, nuestras palabras y nuestras oraciones poco o nada significan en la balanza del Supremo Tribunal si no van calentadas, vivificadas por la llama ardiente de la caridad. Contribuyeron para el donativo de las bolsas: El Ayuntamiento con el pan y los postres, los ganaderos con la carne, y la Hermandad con los demás artículos. La relación de ganaderos que de una manera espontánea y desinteresada aportaron reses para la carne de las bolsas, son los que enumeramos a continuación para estimulo de los demás: Don Julián Lancharro González, don Rufino de la Rosa Sayago, hijos de don Plácido Hernández, don Isidoro Cárdeno Muñoz, don Felipe Sayago Mejías, don Francisco Chavero Cantillo y Compañía, don Emilio Garrote Paz, doña Felisa Sayago Romero, viuda de Pereita, don Francisco Moreno Baena, don Casimiro Esteban Cámara, don Francisco Romero Romero, don José Carballar Manzano, don Fernando Calderón Conejo, don Antonio Mestre Calderón, don Juan y don Máximo Ruiz Morcelo, don Francisco Costa y don Horacio Blanco, don Joaquín Gómez León, don Manuel Jiménez Aparicio y don José Hidalgo Lópéz».
En los demás años, mediante rifas y aportaciones se fueron engrosando los fondos. El 15 de marzo de 1951, el Cabildo Sindical presidido por el Jefe de la Hermandad Sindical, Nicolás Pérez-Carrasco Megía, asistido de los vocales Manuel Calderón Hidalgo (Jefe la Sección Económica), Francisco Bayón Valiente (Jefe de la Sección Social), Manuel Carrasco Caballero (Capellán de la Hermandad) y Jesús Torrado Contador (Secretario) acordaron disponer los fondos existentes en la construcción inmediata de la Ermita de San Isidro («Como existe un fondo destinado para la construcción de la ermita al Santo Patrón San Isidro, se acuerda empiecen las obras de la misma lo antes posible con el fin de que esté terminada para el día de la fiesta y traslado de la imagen»).
El dinero reunido no era suficiente para acometer la obra, por lo que en este mismo acto se acordó intensificar la campaña de rifas: «Con el fin de engrosar los fondos para la construcción de la ermita de San Isidro, se acuerda por unanimidad el sortear dos jamones y botellas de bebidas, o en su caso mil pesetas al agraciado, haciéndose diez mil pesetas a cincuenta céntimos cada una, verificándose el sorteo el día quince de mayo de mil novecientos cincuenta y uno en la Pradera de San Isidro y con el fin de que se obtenga el máximo de venta de papeletas, enviar papeletas a las Hermandades limítrofes, dándoles el premio del diez por ciento de las vendidas, como igualmente entregarlas a individuos de esta localidad y comercios para conseguir la venta total».
Sin embargo, la construcción del edificio se encontró con un contratiempo que provocó un retraso de las obras y que llegado el 15 mayo aún no estuviera totalmente rematada la ermita: Las lluvias. En todo caso se inauguró en 1951. Todavía en el verano de ese año los albañiles trabajaban en la terminación del edificio. En esa edición la imagen de San Isidro se quedó allí y no volvió a la Parroquia, y mientras los albañiles se ocupaban de concluirla la efigie estaba fuera de la ermita y cubierta con una manta. Al poco tiempo, el retablo que existía en la Parroquia fue trasladado a la ermita y posteriormente, en 1982, a la nueva ermita construida en la Pradera de San Isidro.
El edificio se alza sobre una planta rectangular y está levantada sobre una pared de ladrillos y piedra de unos cuarenta centímetros de grosor. Tiene una bóveda de cañón (que arranca de unas cornisas interiores) con dos lunetos del que derivan dos ventanas de estilo ojival. El suelo está rematado con baldosas hidráulicas blancas y negras. En el interior, y en la pared del fondo existe una hornacina en cuyo hueco se alzaba el retablo. Todas las paredes interiores están encaladas, así como la parte del exterior que no es zócalo. La fachada es muy sencilla. Una puerta en arco de medio punto bien rematada. Corona la fachada una espadaña de un solo ojo. Las cuatro esquinas están acabadas con pináculos. En la parte trasera existe una hornacina en los altos en las que se colocó la imagen gemela de San Isidro.
En cuanto a la financiación de la construcción, a fecha de 31 de diciembre de 1950, y tal como se informó en la Asamblea de la Hermandad Sindical, había unas existencias de 26.204,61 pesetas, cantidad a la que habría que descontarle los gastos (6.728,10 pesetas). Al finalizar la Romería de 1951 la cantidad neta de la cuenta a favor de la edificación de la ermita era 22.481,60 pesetas. Sin embargo, los gastos de construcción se doblaron hasta la cantidad de 47.687,98 pesetas. La diferencia tuvo que ser adelantada por los miembros más pudientes del Cabildo Sindical, para lo cual se acordó hacer un Presupuesto Ordinario que se nutriría a través de una derrama general entre los propietarios rústicos del término municipal. La decisión fue tomada en la Asamblea de la Hermandad Sindical el 7 de octubre de 1951:
«La Presidencia declara abierto el acto, dándose lectura por el Secretario Contador de la cuenta de gastos causados en la construcción de la citada ermita, que se eleva a la suma de cuarenta y siete mil seiscientas ochenta y siete (47.687,98) pesetas con noventa y ocho céntimos, gastadas en jornales de albañilería, materiales, carpintería, etc.
«Igualmente se dio cuenta a los señores reunidos de que la cantidad de veintidós mil cuatrocientas ochenta y una pesetas con sesenta céntimos (22.481,60 Ptas.) gastadas en más de lo que había dispuesto para terminar dicha construcción ha sido facilitada o suplida con carácter provisional por señores que forman parte de este cabildo y por un plazo breve y para resarcir de ellas dentro del actual trimestre, en cuyo caso se tomó el acuerdo unánime (sin ningún voto en contra) de hacer un presupuesto extraordinario con el fin de recaudar fondos para cancelar esta deuda para lo cual se fijó la cuota o tipo del uno con diez (1,10) por ciento sobre los dos millones cuatrocientas treinta y cuatro mil trescientas diez y siete pesetas con treinta y dos céntimos (2.434.317,32 Ptas.) a que asciende la riqueza imponible de este término, en cuyo caso, por este tipo de impuesto se recaudarán setenta y siete pesetas con cuarenta y nueve céntimos (26.777.49) Ptas., destinándose el sobrante y una vez cancelado el déficit de las veintidós mil cuatrocientas ochenta y una pesetas con sesenta céntimos (22.481,60 Ptas.) a retoques y lucidos de la ermita, únicos detalles que faltan a la misma».
La inauguración se produjo el 15 de mayo de 1951. Dirigía la Hermandad Sindical Nicolás Pérez-Carrasco Megía y era Alcalde Rufino de la Rosa Sayago. Un mes antes, en concreto el 14 de abril, el Cabildo Sindical tomó algunas decisiones acerca de la fiesta: «Se acuerda por unanimidad interesar a los ganaderos que tienen ganado lanar y cabrío entreguen cabezas de ganado para confeccionar seiscientas bolsas que serán distribuidas entre las familias más necesitadas de la localidad. Cada bolsa constará de carne, bacalao frito, huevos, pan y naranja, y como en años anteriores se solicitan de la Alcaldía para que contribuya con el pan y las naranjas. También se acuerda hacer cinco premios y que son en la forma siguiente: Primer Premio: la carroza de ésta 150 ptas. y una caja de bombones; 2º premio: carroza de ésta, 150 pesetas, 3er premio a la mejor carroza forastera, una caja de bombones; 4º premio a otra carroza de ésta, 50 pesetas; 5º premio, a la mejor pareja de caballistas, una pitillera, un frasco de colonia y una caja de polvos». El programa de actos de 1951 fueron los siguientes:
«Día 14. A las cinco de la tarde, procesión del Santo a la barriada de su nombre. A las seis y al regreso de la procesión, reparto de bolsas de comidas en la Plaza de Falange a familias necesitadas. El reparto se hará ante la imagen de San Isidro y lo presidirán la Directiva de la Hermandad y autoridades. A las diez de la noche y en la misma plaza, gran verbena durante la cual lucirá magnífica y preciosa iluminación a la veneciana.
«Día 15. A las cinco de la mañana, grandes dianas recorriendo las principales calles de la población la afamada orquesta Kabahol y orquestina Riscos. A las ocho partirá de la plaza de Falange la carroza de San Isidro, a la que en ordenada escolta seguirán las carrozas de los romeros caballistas. A las diez y media llegada del Santo a la Ventas del Culebrín. A las once, solemne bendición de la ermita. A continuación misa cantada en la que predicará el panegírico del Santo el señor cura párroco don Manuel Carrasco Caballero. Terminada la misa, el tribunal adjudicará valiosos premios en objeto y metálico a las tres carrozas mejor presentadas y pareja de caballistas. Por la tarde se efectuará el sorteo en público de una cesta artísticamente exornada con dos jamones y botellas de marca o mil pesetas a elegir por el agraciado en el sorteo. Durante el día 15 conciertos, sevillanas y bailes regionales en la campiña. Monesterio, mayo de 1951. El Párroco, Manuel Carrasco Caballero. El Jefe de la Hermandad, Nicolás Pérez-Carrasco Megía. El Alcalde, Rufino de la Rosa Sayago».
Terminada la ermita, hubo todos los años las habituales labores de mantenimiento y limpieza. En ese mismo año de 1951 se acordó una mujer se encargara de la limpieza de la misma cada cierto tiempo. Al poco tiempo se volvió a abrir una cuenta para la adquisición de un estandarte. Se estrenó en la edición de 1952. Sobre su compra se informó a la Asamblea de la Hermandad el 1 de enero de 1953: «También se dio a conocer a los reunidos la adquisición o compra por la Hermandad de un estandarte o guión del Santo Patrón San Isidro Labrador que costó pesetas tres mil quinientas, suma ésta que fue recaudada por donativos y limosnas cuyas listas o relaciones de donantes fueron leídas a la Asamblea, no habiendo afectando este gasto para nada al Presupuesto de Hermandad en ningún capítulo ni partida».
El estandarte adquirido en 1952 está bordado con hilo de oro sobre fondo de tela blanca. Tiene la leyenda, también en hilo dorado que dice «Hermandad Sindical Mixta de Labradores y Ganaderos de Monesterio». En el centro hay un dibujo sobre lienzo de la imagen de San Isidro Labrador ejecutado por Antonio Pérez-Carrasco Megía tal como indica la firma. El dibujo es objeto de una curiosidad, pues siendo una copia de la talla, el santo mira hacia el frente, mientras que la escultura la tiene girada hacia la derecha. La construcción de la ermita y la adquisición del guión de la Hermandad supusieron un cambio en la programación de los festejos de esa edición. La imagen ya no saldría en procesión por la localidad, pues estaba en la ermita. El desfile se hizo con el estandarte el 14 de mayo: «A las 5 de la tarde, el guión-estandarte del Santo recorrerá las principales calles y la barriada de San Isidro anunciando la fiesta. A las 6 reparto de 600 bolsas de comidas en la Plaza de Falange con que obsequia la Hermandad y Ayuntamiento a otras tantas familias necesitadas». Los actos del día 15 de mayo:
«A las 6 de la mañana, las orquestinas de la localidad recorrerán las calles de la población interpretando dianas floreadas y bonitos pasacalles. A las ocho partirá de la Plaza de Falange Española la carroza con el guión de San Isidro, a la que en ordenada escolta seguirán las carrozas de los romeros y caballistas. A las 10 llegada a las Ventas del Culebrín. A las 11 misa solemne en la ermita, son sermón panegírico del Santo. A continuación el jurado fallará el concurso, adjudicando varios premios a las carrozas más artísticas de Monesterio, premiando con otros a las que se consideren dignas de ser premiadas por el mismo, de entre las que asistan de los pueblos comarcanos. A las 12, terminado el reparto de premios, la Hermandad Sindical tiene el honor de invitar a un vino español a las autoridades y agentes de las mismas. A las 5 de la tarde se procederá públicamente al sorteo de la rifa que efectúa esta Hermandad a favor del Santo. Durante todo el día habrá conciertos, sevillanas y bailes populares en la campiña. A las 20 llegada del guión al sitio denominado Cruz del Puerto para ser llevado en procesión a la Iglesia Parroquial. Durante el trayecto interpretarán las orquestinas de la población selectas marchas de su gran repertorio musical».

martes 5 de mayo de 2009

Las ocultaciones de la Columna de la muerte (II): El robo de armas del Juzgado de Instrucción de Zafra


Son curiosas las afirmaciones que ha hecho Espinosa Maestre acerca de la detención de los derechistas de Zafra «para proteger a la República como para proteger la vida de quienes pudieran ser objeto de violencia incontrolada». Son desconcertantes las afirmaciones de Lama en su libro: «Los apresamientos se efectuaron en un clima de violencia verbal y a veces con violencia física». ¡Pues vaya protección! ¡Se podían poner de acuerdo estos dos compadres! Claro, los «presos» cogidos por el Frente Popular en Granja de Torrehermosa, Fuente de Cantos, Almendralejo, Azuaga también lo fueron «para su protección», pero según la forma de entender la protección por este personal, porque muchos fueron asesinados. Para saber qué suerte hubieran tenido estos «presos» o técnicamente secuestrados (sin cometer delito ninguno) solamente es observar qué ocurrió en la Bolsa de la Serena, donde la «República del Frente Popular» duró hasta 1938 y 1939. Ejemplos son las ciudades de Don Benito o Castuera donde hubo asesinatos incluso antes de que Asensio o Castejón pisaran la provincia de Badajoz.
Pero aparte de la «bondad» de los rojos de Zafra hay que reseñar un hecho que ni siquiera cita Francisco Espinosa Maestre, pero que sí lo hace de puntillas José María Lama en la página 225 de la Amargura de la Memoria: República y Guerra Civil en Zafra: «El 27 de ese mes [julio de 1936] el Ayuntamiento retira del Juzgado una serie de armas»]. Este asunto lo podía haber completado o haberlo explicado, qué consecuencias jurídicas e incluso las consecuencias fácticas de este hecho. Sobre este asunto se incoo un sumario en el Juzgado de Instrucción y cómo los autores de la sustracción eran «desconocidos» se publicó un edicto en el Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz el 2 de octubre de 1936.
Hay dos formas de conocer la Historia de este asunto obviado por Francisco Espinosa Maestre y citado de refilón por José María Lama. Está la parcial, la sibilina, la interesada, la desinformativa o como se quiera llamar. Ni que decir tiene quien la representa. Pero está la mía, la que informa del fondo del asunto, la que da los datos precisos, y la que interpreta conforme al contexto de los hechos. En la comisión de delitos, el Juez Instructor, a tenor del artículo 334 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal «procurará recoger en los primeros momentos las armas, instrumentos o efectos de cualquiera clase que puedan tener relación con el delito…». Por esta razón en el Juzgado de Instrucción de Zafra, como en cualquier otro de esa época o de la actual tiene la obligación de precintar estos cuerpos del delito y según el artículo 338 de la citada Ley de Enjuiciamiento Criminal decía y dice el Juzgado acordará «su retención y conservación».
Estos cuerpos del delito en el lenguaje forense se le denominan «piezas de convicción», y son fundamentales a la hora de celebrarse el juicio, porque deben ser examinadas por el tribunal y ante el acusado y las demás partes procesales. Si la pieza de convicción desaparece no hay delito o es muy difícil probarlo. El robo de las armas blancas y las armas de fuego sustraídas en julio de 1936 del Juzgado de Instrucción de Zafra no puede ser calificado como una simple «retirada» a juicio de Lama. Es más, era un delito y suponía un quebranto del depósito judicial. Llama la atención este asunto, porque Lama y Espinosa nada más que hacen afirmar, sin fundamento, por cierto, que los «comités del Frente Popular» o los alcaldes socialistas o del Frente Popular eran respetuosos con la legalidad al comenzar la Guerra Civil (o antes también). ¡Pues vaya si lo eran!
La sustracción de las armas procedentes de delitos del Juzgado de Instrucción de Zafra se utilizaron, claro está, para seguirse utilizando para el delito, pues fueron a parar, según el edicto a «las milicias rojas de esta ciudad que abandonaron la población». Estos hechos son ocultados en la Columna de la muerte, sin explicar en nada porqué se produjeron estos hechos porque simplemente según el parecer de ese autor ni siquiera existieron, porque por la entidad e importancia de los mismos merecía al menos una mínima mención, aunque la hubiera despachado en línea y media. Es más, según el Bando de Guerra de 28 de julio de 1936 todas las causas relacionadas con el orden público posterior al 18 de julio pasarían a ser conocidas por los Juzgados Militares. Por lo tanto, es posible que en el Archivo del Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla exista el sumario o parte de él. Archivo que ha sido su coto privado según se ha vanagloriado Espinosa en muchas ocasiones. La trascripción del citado edicto que encabeza esta entrada es esta:

«Don Adolfo Barredo de Valenzuela, Juez de Instrucción del Partido de Zafra, ruego a las autoridades, así civiles como militares, y encargo a los agentes de la Policía Judicial, que se sirvan proceder a la busca y rescate de las armas que más abajo se reseñan, y la detención de la persona o personas en cuyo poder se hallaren, de no justificar su adquisición o tenencia legítima, o intereso a la vez que, en su caso, sean puestos a mi disposición en este Juzgado dichas armas y en la cárcel de este Partido Judicial el detenido o detenidos; pues así está acordado en la causa número 181 de 1936, sobre robo y otros delitos, las cuales armas se cree las lleven consigo las milicias rojas de esta ciudad que abandonaron la población. Armas cuya busca se interesa: «Dos rifles antiguos, calibre 44, números 62079 y 73148, respectivamente, americanos. Una escopeta antigua de pistón, caja italiana, incrustaciones como de plata, portaescopeta de correa. Una carabina de cerrojo sistema Máuser, sin numeración ni reseña. Un sable arma de caballería, con funda metálica, fábrica Toledo, inscripción año 1871. Un revólver seis tiros, calibre 32, sin marca ni número de fabricación. Un puñal o cuchillo de monte, hoja 20 centímetros largo y 3 ancho, terminación en punta. Una escopeta de un caño, calibre 16, en mal estado de conservación. Un revólver fabricación antigua, calibre 12, inscripción caño Alberdi-Eibar, cargado con 6 cápsulas. Una escopeta de un caño, calibre 12, sistema pistón, sin marca ni número de fabricación. Una carabina Remington, calibre 12, número 25494 Plasencia. Una escopeta pistón, en regulares condiciones. Una pistola Star Bonifacio Echevarría-Eibar, número 20769, calibre 9, con cargador y seis cápsulas. Un hacha con cabo de madera. Una pistola Star, sistema automático, calibre 9, número 1062, serie N, propiedad de don Juan Antonio Burgos. Una pistola automática Star, calibre 9 mm, número 166.605, Bonifacio Echeverría-Eibar, propiedad de don Diego García González. Dado en Zafra a 23 de septiembre de 1936. A. Barredo de Valenzuela. Ante mí, J. Antonio Burgos».

jueves 30 de abril de 2009

Las ocultaciones de la Columna de la muerte (I): Las torturas de los rojos en Azuaga

Algunos dicen que la Columna de la muerte es un gran libro, imparcial y todas estas cosas. No estoy de acuerdo con este parecer, porque estimo que es una obra desequilibrada, muy interesada y que oculta hechos que al lector común le resta el criterio suficiente para conocer qué ocurrió o porqué sucedieron ciertas cosas en la provincia de Badajoz. Mi libro sobre la República y la Guerra Civil en Monesterio no lo comienzo el 19 de julio de 1936, sino que remonto la narración hacia 1930, para proceder con cierta contextualización todos los hechos; de la Republica y de Guerra Civil en Monesterio se cuenta todo y se han utilizado todas las fuentes habidas y por haber. Lo que no puede ser es lo que hace en su obra Francisco Espinosa Maestre: Hablar con lujo de detalles cuando la represión la realiza «los fascistas» como él habla. Pero cuando la hizo «los republicanos», pues esos detalles no constan, o si están pues es de pasada. En Azuaga, «los leales», «los republicanos» o «los rojos» o como quieran que se llamaran, defensores de la libertad y de la democracia, de la Constitución de 1931, de la República y del Estado de Derecho según esta nefasta historiografía izquierdista, cometieron crímenes horrendos, torturas que no están escritas en libros o la aplicación de una violencia innecesaria contra personas que nada tenían que ver con los militares alzados. Cuando el historiador considera que hay cosas de las que no hay que hablar, pero que ahí están los documentos que sí lo atestigua, corre el riesgo de que otro venga detrás y lo desempolve, quedando en el ridículo más absoluto.
Uno de esos documentos que muestra la clase de democracia iban a imponer en España los perdedores de la Guerra Civil si la hubieran ganado es precisamente una declaración jurada que ante el Alcalde de Azuaga realizó Fernando Morillo Durán el 7 de enero de 1942. En aquélla describe sucintamente cómo fue detenido su padre, Fernando Morillo Gómez-Álvarez, de 66 años de edad un día antes de comenzar la Guerra Civil y como fue torturado, asesinado y enterrado en una fosa común; y cómo en 1942 uno de los sospechosos de su horrenda muerte campaba a sus anchas por Azuaga. La descripción espeluznante de los hechos es así: «Fue detenido por Antonio Romero, Juan Romero Godoy, Antonio Romero Casado, José Lobo Minuesa en su domicilio el día 17 de julio y puesto en libertad por la Guardia Civil, el día 19 fue nuevamente detenido el día 27 del mismo mes, siendo conducido a la cárcel donde sometido a martirios tremendos los que consistieron en palizas y además la misma noche que lo asesinaron y antes de esto, en el patio de la cárcel con unas tenazas le extrajeron los testículos y lo apalearon, terminando de asesinarle en el cementerio en la noche del [sic]. Su cadáver presentaba una herida en el fémur, y otras en la cabeza y pecho de arma de fuego fue hallado en el cementerio enterrado en fosa común». Ni que decir tiene que en Azuaga los heroicos defensores de la República en contra del fascismo cometieron una auténtica masacre como demuestra las esquelas que se publicaron en los periódicos de la época.
Cuando abordé la investigación que concluyó en mi libro sobre la Guerra Civil en Monesterio tuve claro una cosa: Averiguar todas las personas que fueron fusiladas por los nacionales, los que fueron encarcelados, los que murieron ejecutado por pena de muerte, a los que les fueron conmutadas las penas de muertes, los que murieron de enfermedad en el presidio… Todo esto por la sencilla razón de ser un aspecto más de los hechos, no el fundamental como entiende la «Desmemoria Histérica». Porque el aspecto fundamental, se supone, es explicar los sucesos e incluso el porqué de algunos hechos. La fecha de inicio de la Columna de la muerte es el 18 de julio de 1936. Es como si antes no hubiera pasado nada, sin estudiar nada, sin hablar de la violencia política después de las elecciones de febrero, o de la huelga campesina de 1934, o los sucesos de Castilblanco de 1931, o las elecciones municipales de ese año, o la delincuencia que existía en esos años, o la economía, u otras muchas cosas. Este Sr. Espinosa tiene otro libro sobre lo que llama el problema campesino y la reforma agraria en Badajoz, pero me llama la atención que de Monesterio, noveno término municipal más extenso de la provincia no se diga ninguna palabra sobre la reforma agraria en esta localidad. A lo mejor espera en un polvoriento legajo todos los datos obviado por este «reconocido» historiador.

lunes 27 de abril de 2009

Un ejemplo de acto de sabotaje en Monesterio durante la II República

Durante la II República los sindicatos proletarios llevaron a cabo una política de sabotajes contra las propiedades particulares. Método que utilizaban para amedrentar a los «enemigos de clase». Cuando estudiaba en la carrera de Historia en la Universidad de Extremadura nos decían que esto se debía al analfabetismo y los culpables directos eran los patronos. Claro, éstos son los que hacían los atentados contra sus propias fincas, es lo que se daba a entender en las explicaciones tergiversadas de estos próceres del saber. Realmente, estos hechos perjudicaban directamente a los propios obreros, porque la destrucción de cosechas y de otros elementos productivos retraían la producción y por supuesto, los posibles jornales. El 1 de junio de 1932 los plantones de olivos de una finca situada en la «Cruz del Puerto» fueron dañados en su totalidad en acto de sabotaje. Aquélla pertenecía a un destacado propietario, Plácido Hernández Marín. No sólo destruyeron los 50 o 60 olivos que allí había, sino el sembrado de cebada que allí existía

jueves 23 de abril de 2009

Mi segundo libro: Estudios sobre la Baja Extremadura

Hace un par de semana me avisaron que tenía que ir a Badajoz. La misión, por decirlo así, era recoger una serie de ejemplares de un libro editado por el Archivo Histórico Provincial de Badajoz. En el verano pasado presenté un borrador de un libro a la responsable de ese centro, y me indicó que había posibilidades de ser publicado por reunir una serie de calidades. El Archivo Histórico Provincial lleva a cabo una serie de publicaciones muy interesantes a lo largo de estos últimos años y este volumen trata de engrosar esta amplia colección de estudios sobre la Historia de Extremadura. Se trataba de una selección de artículos presentados en los diferentes Congresos y Jornadas de Historia en los que he participado entre 2000 y 2007. La idea surgió cuando reuní todas las separatas de mis artículos para entregarlos a la Biblioteca Central de Universidad de Extremadura en Cáceres. Viendo todas esas separatas reunidas pensé que podía ser útil que estuvieran unidas todas bajo un mismo título. Especialmente era interesante este proyecto porque también son artículos difíciles de conseguir o de reunir, y ahora todos se pueden consultar en un mismo volumen. Todo está recogido en una excelente edición realizada por Imdex Impresores de Badajoz que contiene fotografías en color. La imagen de portada corresponde a una vista del Castillo de las Torres que realicé el 9 de julio de 2002. Es lo primero que se ve cuando se entra por la Baja Extremadura por la Vía de la Plata. Esta misma imagen la presté para una etiqueta de vinos que envasa «Bodegas Moreno» de Monesterio. El prólogo me lo ha hecho el profesor de Historia del IES «Alba Plata» de Fuente de Cantos y Presidente de la Sociedad Extremeña de Historia, Felipe Lorenzana de la Puente. Sólo le tengo agradecimiento, sobre todo por la claridad, sinceridad, y esas palabras de elogio que dedica a mi padre, que pronto se jubilará tras treinta y dos años en la Función Pública. También tengo palabras de agradecimiento a Mari Luz García, Directora del Archivo Histórico Provincial de Badajoz por estimar desde el principio este proyecto. Creo que fue el tercer Archivo que visité, allá en julio de 1999. Ha valido la pena la espera, eso creo yo. En cierta forma tengo dos hijos, «padre soltero» poco más o menos, a los cuales quiero mucho. Los dos, ciertamente, me han dado muchas alegrías.
Ficha técnica: 502 páginas. Depósito Legal: 137/2009. ISBN 978-84-9852-153-5

lunes 20 de abril de 2009

60 años del paso por Monesterio de la imagen peregrina de la Virgen de Fátima (27 y 28 de abril de 1949)


En este mes de abril se cumple el sesenta aniversario del paso por Monesterio de la imagen peregrina de la Virgen de Fátima. Cómo fue un acontecimiento aún recordado en la localidad he creído conveniente insertar en el blog el artículo que saqué sobre el tema en la Revista de la Romería de San Isidro de Monesterio. Éste es el texto:

Cuando se evoca a los años cuarenta surge el fantasma del hambre, del hacinamiento en las casas, de los tiempos en que familias enteras vivían en chozos en medio del campo, de los tiempos de los pobres en que eran lavados los pies en la noche del Jueves Santo... En definitiva, una estampa amarilla en el recuerdo de muchos convecinos. Los días de fiestas eran esperados por muchos porque era en esas festividades cuando las autoridades locales ofrecían la limosna de rigor, esperada ésta por muchas familias. La imagen de san Isidro se hizo popular entre otros motivos por las limosnas que se repartían debajo de su sombra, más bolsas de comida que dinero.
A mediados de los años cuarenta, dado que Portugal era uno de los poquísimos países que mantenían relaciones normales con España, provocó un trasvase de sentimientos e inquietudes religiosas. Fruto de aquellos contactos fue la extensión, desde Portugal a España, de la devoción de la Virgen de Fátima, cuya fama de milagrosa se extendió como la pólvora en una época de penurias materiales. No sólo fue en nuestra región donde prendió esta nueva devoción, sino que a finales de los cuarenta se manifestó prácticamente en todo el país. En nuestra provincia, estas manifestaciones devotas se desarrollaron en la capital de la Provincia, y se expandió, por medios propagandísticos, a todos los municipios, adquiriéndose efigies de la Virgen de Fátima por doquier. Para consolidar estas prácticas religiosas, en 1949 se organiza una magna peregrinación de una imagen adquirida por la Diócesis. La palabra peregrinación, «ir por el campo», iba a tener un sentido auténtico, pues los años cuarenta, si se tiene que caracterizar por algo además del hambre, es el de ser una década totalmente ruralizada.
Así la organización de esta peregrinación no comienza en ese año, sino que se fraguó varios años antes. Por el año 1947 se organizan peregrinaciones colectivas en Badajoz a Cova Iria, lugar donde apareció la Virgen de Fátima. Entonces se pensó en adquirir una imagen que fuera una reproducción fiel de la que se veneraba en el lugar de su aparición. El encargado de esas misiones, don Manuel Medina Gata, natural e Hijo Predilecto de Segura de León, Canónigo de la Catedral de Badajoz, y Presidente de la Junta Diocesana de Peregrinaciones, tuvo la ocupación de adquirir, en el país vecino, una réplica exacta, que la realizó el afamado escultor, de Braga, Augusto Barbosa, especialista en este tipo de imágenes, y al cual se le encargaba desde todo Portugal efigies de Fátima. Según el artículo que firmó el señor Medina Gata en Hoy de 17 de noviembre de 1948, el escultor «tenía preparado un tronco de cedro para esculpir una imagen que había ofrecido al reverendísimo padre Amílcar Martins, rector del Santuario, que en una tarjeta de presentación autorizaba al escultor dedicarla a la Diócesis de Badajoz, y por esta generosidad Badajoz ha logrado la imagen que ansiaba».
Se buscaba en esta ocasión que la imagen guardase todas sus características originales, pero que tuviera también rasgos que la definiera en su nuevo destino. Así, «al comprometerse el señor Barbosa -continua don Manuel Medina- hizo la siguiente afirmación: la Virgen del Santuario tiene un actitud de sencillez inimitable, pero al mismo tiempo tiene el rostro un poco ancho, y yo quiero hacer para Badajoz un rostro más estilizado, procurando conservar la actitud de modestia, la sencillez, y el don de atracción que posee la imagen primitiva». Culminadas las gestiones, la Virgen de Fátima llegaba a Badajoz el 14 de noviembre de 1948, entrando en la ciudad por la Puerta de Palmas. Días antes, tres autobuses, que habían salido desde Cova Iría hasta Badajoz portando la imagen bendecida para la Diócesis; parece ser que los devotos peregrinos de esos tres autobuses discernieron agriamente sobre cual de esos vehículos sería en encargado de llevar la imagen, caso que se solucionó con la intervención del señor Medina.
En todos los pueblos portugueses por donde circulaba la comitiva de los tres autobuses se producían manifestaciones de devoción. También se entendían todos los actos como una manifestación de la colaboración entre los dos países desde todos los niveles, así en Portalegre - según el Hoy de 16 de noviembre de 1948- «la población se tributó a la excelsa madre un gran recibimiento, y por parte del representante de España, Sr. Erice, se colmó a los peregrinos de atenciones, en lo que dicho sea de paso, rivalizó con el representante de España en Elvas, señor Álvarez; la comida constituyó un motivo más de estrechamiento de los lazos que unen a España y a Portugal, brindándose por la fraternidad y prosperidad de los dos países, y vitoreándose a los respectivos Jefes de Estado». Hasta el mes de abril de 1949 la imagen participa en numerosos actos de sus devotos de la ciudad de Badajoz. Pero en ese mes se iniciaría una peregrinación por todos los pueblos de la provincia de Badajoz, los acontecimientos que se alargaría hasta 1950.
En Monesterio, al calor de esta nueva devoción, se produce una ofrenda a la Parroquia de una imagen. De esta manera, a finales de 1948, Julián Flores Sayago y su esposa, Felisa Pereita Sayago, donaron una reproducción de la imagen de la Virgen de Fátima, en su momento fue colocada en una artística repisa dorada, y llevando de fondo un dosel de damasco azul. A partir de ese momento, y durante algunos años, se dedicaban los primeros sábados del mes a rezos colectivos en torno a su altar. También fue frecuente, en esos años, que algunas parejas contrajeran matrimonio bajo su ara. Hoy, la imagen no está situada en su sitio originario, sino que ésta está ahora en un poyo junto al altar mayor, en el lado del Evangelio. No hemos podido saber quien la hizo, quizás fuese traída de Portugal.
El día 20 de abril de 1949, y delante del Palacio Episcopal de Badajoz, el Obispo titular, don José María Alcaraz y Alenda, bendecía la carroza-automóvil que conduciría a la imagen por todos los pueblos de Badajoz, haciendo escalas excepcionales en pueblos de otras provincias, pero que pertenecía a la Diócesis de Badajoz. La carroza-automóvil, matrícula SE-15834, fue aportación de José Calderón Rodríguez, de Campillo de Llerena. Sería Segura de León, por haberlo solicitado antes que nadie, donde se iniciaría la peregrinación. Salió el vehículo de Badajoz por la actual N-432 (carretera Badajoz-Córdoba), sólo los vecinos de Fuente de Cantos consiguieron que la imagen peregrina parase en la villa ante la ermita de la Hermosa, y después siguió por la carretera que conduce a Segura de León desde Fuente de Cantos.
La carroza llegó a Monesterio desde Calera de León. Unos cincuenta caballistas, un buen número de ciclistas -unos treinta-, y las autoridades de la villa estaban esperando a la efigie en el puente sobre el río Bodión, hoy sumergido bajo las aguas del Embalse de Tentudía. Allí hicieron una primera ofrenda floral a la Aparecida de Cova Iría. Los caballistas, los ciclistas, y las autoridades municipales, en sus automóviles, formaron la comitiva. Centenares de monesterienses agolpados a un lado y otro de la carretera, los escolares dispuestos con banderas nacionales, lágrimas por la emoción, repiques continuados y constantes, salva de cohetes... recibían a la Virgen peregrina. Eran las doce de la mañana del miércoles 27 de abril de 1949 cuando la Imagen de Fátima cruzaba el límite del término municipal de Monesterio, dejando atrás a la vecina localidad de Calera de León. Llegada la imagen al lugar de los Cinco Chopos, las autoridades municipales se hicieron cargo de ella, y éstos serián quienes la llevaron a hombros primeramente, y después los vecinos del pueblo, los cuales disputaban entre sí para llevar el paso.
Las autoridades de entonces eran, por parte del Ayuntamiento, José Balsera Méndez, Alcalde; Rufino de la Rosa Sayago, 1er Teniente de Alcalde; Leonardo Hernández Muñoz, 2º Teniente de Alcalde; José Antonio Lancharro Sayago, Concejal y Presidente la Hermandad Sindical Mixta de Labradores y Ganaderos; Agustín Garrote González, José Calderón Romero, José Antonio Delgado Vasco, Pedro Flores Carballar, Teodosio Ferreira Villalba y Cristino Macías Fayos, Concejales. Por parte del Juzgado Comarcal, el Juez Sustituto, José Otero Sampedro. Por parte de la Guardia Civil, el comandante del puesto. Además estaban incorporadas en las inmediaciones las asociaciones parroquiales, provistas éstas de sus respectivos signos, los maestros nacionales y sus escolares y todo el pueblo. Éste ocupaba toda la carretera desde los Cinco Chopos hasta la entrada del pueblo, que arropaba la imagen precedida por la cruz parroquial, y en procesión hasta el interior de la iglesia.
Las calles estaban totalmente engalanadas, arcos triunfales, fachadas adornadas para la ocasión, miles de pétalos eran arrojados desde las ventanas al paso de la imagen, acompañada por las marchas triunfales e Himno Nacional de las dos orquestas locales, la Kabahol y la Hispano Lusitana. El primer destino era el Ayuntamiento, sede del Poder Civil. En días anteriores, un tal Félix Garrote fue encargado para confeccionar un majestuoso altar en forma de portal, y para engalanar la fachada de la calle Templarios, los materiales fueron suministrados del comercio de J. Giraldo Escudero. Allí mismo, en esa capilla, se ofrecieron simbólicamente las Varas de Mando del Alcalde, José Méndez, y del Juez Comarcal sustituto, José Otero. También en ese lugar se repartieron a los pobres las limosnas aportadas por la Caja Municipal por valor de cien pesetas. Es de destacar el alto número de asistentes procedentes de otros pueblos, especialmente de Santa Olalla, desde allí partieron diez camiones que trasportaron a fervorosos devotos, escolares y sus maestros, miembros de la Acción Católica, con el Párroco de Santa Olalla al frente.
Desde el Ayuntamiento, trasladaron a la imagen a la Iglesia Parroquial, donde le esperaba un altar confeccionado para la ocasión. En ese momento, tras unas palabras del capellán de la imagen, don Manuel Medina Gata, y del párroco, don Manuel Carrasco Caballero, comenzaron las funciones litúrgicas que duraron hasta las seis de la tarde del día posterior. También está entre los recuerdos de los monesterienses que lo vivieron la procesión de las dos de la madrugada, protagonizada por los vecinos que portaban velas y hachas encendidas, y más tarde, a las cinco, la misa, donde las autoridades, cofrades de la Sacramental, Cruzados de Fátima, y vecinos recibieron la comunión. En los pueblos visitados, y en esos días, se pedía que las limosnas fuesen fruto de las privaciones voluntarias -del tabaco, de bebidas, de espectáculos, perfumes, viajes de recreo, etcétera-; y en los pueblos se paraba la vida por completo, se suspendían los espectáculos públicos que esos días tuvieran lugar, incluso los bares y comercios cerraban. Estando en Monesterio el Párroco de Santa Olalla del Cala, gestiona con los responsables de la peregrinación sobre la posibilidad del traslado de la imagen a esa localidad. Siendo la respuesta afirmativa, a las seis de la tarde del 28 de abril, la trasladan durante una hora a dicha localidad, el apropiado vehículo permitía rapidez, y todo ello sin resentir el programa. Llegada otra vez a Monesterio, los fieles la esperaban en la Carretera Nacional, a la entrada del pueblo. Su destino era ahora Fuente de Cantos.
Días después corrió por el pueblo el rumor de un milagro de la Virgen de Fátima. Una mujer, casera del Cortijo “Los Galeotes”, enclavado en el término de Real de la Jara, llamada Encarnación Lebrato García, la cual padecía agudos dolores en un pie desde hacía un decenio, afirmó que tras asistir en Santa Olalla a contemplar la imagen, que por la generosidad de las autoridades eclesiásticas de Monesterio pudo trasladarse, se le curó repentinamente. Su marido se asustó bastante viendo a su mujer corriendo por los campos, a sabiendas de que ella estaba impedida. El caso estuvo en las bocas de los vecinos de estos pueblos, se hablaba de milagro. El Párroco de Monesterio, don Manuel Carrasco, interrogó a la susodicha señora, y mandó un escrito al Hoy de Badajoz para conocimiento de todos, y que fue publicado el 11 de mayo. Incluso se habló de milagro en Calera de León.
La primera etapa de la peregrinación de la imagen en su carroza terminó en noviembre de 1946. El día seis fue recibida en Badajoz procedente de Olivenza. En ese día se procedió a la Coronación de la Imagen ante 15.000 personas en el Campo de Instrucción. Entre otras cosas, el Hoy de 8 de noviembre de 1949 decía que (...) la llegada de la Virgen fue emocionante. Por los altavoces se anunció la llegada, y la muchedumbre agitó pañuelos y entonó cánticos, vitoreando incesantemente a la Virgen, que fue transportada desde la carroza hasta el campo [de instrucción], por los Gobernadores Civil y Militar, Alcalde y Vicepresidente de la Diputación. Una vez colocada en el altar, y hecho el silencio a costa de no pocos esfuerzos, ya que la gente no cesaba de vitorear a la Virgen, don Manuel Medina Gata, Presidente de la Delegación Diocesana de los Cruzados de Fátima, después de unas breves palabras resaltando la significación que ha tenido la peregrinación de la Virgen de Fátima por la provincia, hizo entrega a su excelencia reverendísima de la corona que ha sido regalada a la imagen. El señor Obispo bendijo la corona, y la colocó seguidamente a la imagen, mientras la muchedumbre aplaudía frenéticamente, y las bandas de música interpretaban el himno nacional.
Los resultados de la primera etapa de la peregrinación fueron expuestos en una entrevista que se le realiza en Hoy de 20 de octubre de 1949 al Sr. Medina Gata. Allí entre las páginas del dicho periódico, expone una serie de cálculos y «se han atribuido a la sagrada imagen más de treinta curaciones prodigiosas, se han distribuido más de 250.000 comuniones, correspondientes a unas 200.000 confesiones, de las cuales, la cuarta parte corresponden a personas alejadas del cumplimiento de los deberes religiosos, y unas ocho mil son de primeras comuniones tardías en jóvenes de quince a veinte años. Se han distribuido con motivo de las visitas de la Virgen más de 60.000 limosnas, y el culto incesante que se le ha tributado supone el rezo de más de cincuenta millones de Ave María. Se han levantado en su honor, en los primeros meses, tal número de arcos que en algunos pueblos equivalían al diez por ciento de sus habitantes, y en los últimos [meses] la ornamentación ha sido tan absoluta que no había balcón, ni ventana, ni portada que no estuviera elegantemente adornada».

APÉNDICE DOCUMENTAL

Hoy, 21 de abril de 1949. «Monesterio. PRÓXIMA LLEGADA DE LA VIRGEN DE FÁTIMA. El día 27 del actual, a las once de la mañana, y procedente del inmediato pueblo de Calera de León, llegará a es